18 Establecida ya la creencia en que el mundo inanimado estaba lleno de espíritus, buenos y malos, fácilmente se pasó a lo siguiente: tratar de comunicarse con los buenos para obtener guía y bendiciones, y tratar de apaciguar a los malos. El resultado fue la práctica de la magia, que ha florecido en casi toda nación del pasado y el presente. (Génesis 41:8; Éxodo 7:11, 12; Deuteronomio 18:9-11, 14; Isaías 47:12-15; Hechos 8:5, 9-13; 13:6-11; 19:18, 19.)
19 En su sentido más básico la magia es un esfuerzo por controlar u obligar a fuerzas naturales o sobrenaturales a hacer lo que el hombre quiere. Porque la gente de sociedades del pasado desconocía la verdadera causa de muchos sucesos de cada día, creía que la repetición de ciertas palabras mágicas o conjuros, o la ejecución de algún rito, podía causar ciertos efectos deseados. Lo que comunicó credibilidad a este tipo de magia fue que algunos ritos en realidad producían lo que se deseaba. Por ejemplo, según informes, los curanderos —esencialmente magos o hechiceros— de las islas Mentawai, al oeste de Sumatra, podían curar con sorprendente eficacia a los que sufrían de diarrea. La fórmula mágica era hacer que los que necesitaban curación se acostaran boca abajo cerca de la orilla de un precipicio y de vez en cuando lamieran el suelo. ¿Por qué surtía el efecto deseado aquello? El terreno de aquel lugar contenía caolín, la arcilla blanca que hoy suele usarse en medicinas contra la diarrea.
20 Unos cuantos éxitos de esta clase bastaban para rápidamente anular todos los fracasos y establecer la reputación de los practicantes de estos ritos. Pronto se convirtieron en miembros reverenciados y muy estimados... sacerdotes, jefes, chamanes, curanderos, hechiceros, medios. La gente les llevaba sus problemas, como cuando algunas personas buscaban curación y querían evitar enfermedades, deseaban hallar objetos perdidos, trataban de saber quién les había robado, procuraban protegerse de influencias malignas o vengarse de alguien. Con el tiempo llegó a haber una gran cantidad de prácticas y ritos supersticiosos sobre estos asuntos y otros sucesos de la vida, como el nacimiento, el alcanzar la mayoría de edad, el compromiso, el matrimonio, la muerte y el entierro. El poder y misterio de la magia pronto dominaron todo aspecto de la vida de la gente
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