martes, 24 de mayo de 2011

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Las danzas por lluvia y los maleficios

21 A pesar de la gran variedad que se observa en las prácticas mágicas de diferentes pueblos, las ideas básicas tras ellas son notablemente similares. En primer lugar está la idea de que si algo se parece a otra cosa, produce esa otra cosa, que el efecto deseado se puede producir por imitarlo. A esto se le llama a veces magia imitativa. Por ejemplo, cuando los indios omaha de la América del Norte veían amenazadas sus cosechas por la escasez de lluvia, danzaban alrededor de una vasija llena de agua. Entonces uno de ellos que sacaba agua de la vasija con la boca la escupía al aire e imitaba así la lluvia. O pudiera ser que el hombre que quería asegurarse el éxito en la caza de osos diera vueltas en el suelo como si fuera un oso herido.
22 Otras personas tenían ritos más elaborados, con sonsonetes y ofrendas. Los chinos hacían un enorme dragón de papel o madera, su dios de la lluvia, y lo llevaban en procesión, o sacaban de su templo al ídolo de su deidad y lo colocaban al sol para que sintiera el calor y quizás enviara lluvia. Las ceremonias del pueblo ngoni del África oriental incluyen derramar cerveza en una vasija que se entierra en el suelo de un templo de la lluvia, y entonces orar: “Amo Chauta, has endurecido tu corazón para con nosotros, ¿qué quieres que hagamos? Ciertamente pereceremos. Da las lluvias a tus hijos; ahí tienes la cerveza que te hemos dado”. Entonces se beben el resto de la cerveza. Tras esto cantan y danzan y sacuden ramas que han metido en agua.
23 Otra idea tras la práctica de la magia es que los objetos que han pertenecido a alguien siguen ejerciendo influencia en esa persona hasta después que se les separa de ella. Esto llevó a la práctica de atar con maleficio a alguien mediante ejercer influencia sobre algún objeto que le perteneciera. Hasta en la Europa y la Inglaterra de los siglos XVI y XVII la gente todavía creía en brujas y brujos que podían causarle daño con esta clase de poder. Los métodos incluían hacer una imagen de cera de alguien y clavarle alfileres, escribir su nombre en un pedazo de papel y quemarlo, enterrar un pedazo de su ropa, o hacer otras cosas a su pelo, a pedazos de sus uñas, a su sudor o hasta a su excremento. El grado a que llegaron estas prácticas y otras se puede ver por el hecho de que en Inglaterra, en 1542, 1563 y 1604, decretos del Parlamento declararon delito castigable con pena de muerte la brujería. A través de los tiempos la gente ha practicado de una manera u otra esta forma de magia en casi toda nación

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Surge la magia

18 Establecida ya la creencia en que el mundo inanimado estaba lleno de espíritus, buenos y malos, fácilmente se pasó a lo siguiente: tratar de comunicarse con los buenos para obtener guía y bendiciones, y tratar de apaciguar a los malos. El resultado fue la práctica de la magia, que ha florecido en casi toda nación del pasado y el presente. (Génesis 41:8; Éxodo 7:11, 12; Deuteronomio 18:9-11, 14; Isaías 47:12-15; Hechos 8:5, 9-13; 13:6-11; 19:18, 19.)
19 En su sentido más básico la magia es un esfuerzo por controlar u obligar a fuerzas naturales o sobrenaturales a hacer lo que el hombre quiere. Porque la gente de sociedades del pasado desconocía la verdadera causa de muchos sucesos de cada día, creía que la repetición de ciertas palabras mágicas o conjuros, o la ejecución de algún rito, podía causar ciertos efectos deseados. Lo que comunicó credibilidad a este tipo de magia fue que algunos ritos en realidad producían lo que se deseaba. Por ejemplo, según informes, los curanderos —esencialmente magos o hechiceros— de las islas Mentawai, al oeste de Sumatra, podían curar con sorprendente eficacia a los que sufrían de diarrea. La fórmula mágica era hacer que los que necesitaban curación se acostaran boca abajo cerca de la orilla de un precipicio y de vez en cuando lamieran el suelo. ¿Por qué surtía el efecto deseado aquello? El terreno de aquel lugar contenía caolín, la arcilla blanca que hoy suele usarse en medicinas contra la diarrea.
20 Unos cuantos éxitos de esta clase bastaban para rápidamente anular todos los fracasos y establecer la reputación de los practicantes de estos ritos. Pronto se convirtieron en miembros reverenciados y muy estimados... sacerdotes, jefes, chamanes, curanderos, hechiceros, medios. La gente les llevaba sus problemas, como cuando algunas personas buscaban curación y querían evitar enfermedades, deseaban hallar objetos perdidos, trataban de saber quién les había robado, procuraban protegerse de influencias malignas o vengarse de alguien. Con el tiempo llegó a haber una gran cantidad de prácticas y ritos supersticiosos sobre estos asuntos y otros sucesos de la vida, como el nacimiento, el alcanzar la mayoría de edad, el compromiso, el matrimonio, la muerte y el entierro. El poder y misterio de la magia pronto dominaron todo aspecto de la vida de la gente

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Espíritus sagrados y poderes sobrenaturales

13 Para la gente del pasado remoto la vida parecía estar llena de misterios. Aquellas personas veían a su alrededor sucesos inexplicables, que les causaban perplejidad. Por ejemplo, no podían entender por qué debería suceder que una persona completamente robusta enfermara de súbito, o por qué el cielo a veces no daba la lluvia en su temporada, o por qué un árbol sin hojas y aparentemente sin vida debería reverdecer y llenarse de vida durante cierto tiempo del año. Hasta la propia sombra de uno, el latido de su corazón y su respiración eran misterios.
14 Por la inclinación innata del hombre hacia lo espiritual, era solo de esperarse que atribuyera estas cosas y sucesos misteriosos a algún poder sobrenatural. Sin embargo, porque el hombre no tenía la guía y el entendimiento apropiados, su mundo pronto se pobló de almas, espíritus, fantasmas y demonios. Por ejemplo, los indios algonquinos de la América del Norte llaman otahchuk, que significa “su sombra”, al alma de la persona, y los malayos del sudeste de Asia creen que a la muerte del hombre su alma escapa por las ventanas de la nariz. Hoy el creer en espíritus y almas que han partido del cuerpo —y los esfuerzos por comunicarse con esas almas de alguna manera— es casi universal.
15 Otros objetos del ambiente natural —el Sol, la Luna, las estrellas, los océanos, los ríos, las montañas— también parecían tener vida y ejercer influencia directa en las actividades humanas. Puesto que parecía que estas cosas ocupaban su propio mundo, fueron personificadas como espíritus y dioses, algunos benevolentes y deseosos de ayudar, otros inicuos y dañinos. La adoración de cosas creadas llegó a ocupar un lugar prominente en casi toda religión.
16 Podemos hallar creencias de este tipo en las religiones de casi toda civilización antigua. Los babilonios y los egipcios adoraban a sus dioses del Sol, la Luna y las constelaciones. También veneraban a animales y bestias salvajes. Los hindúes son famosos por sus muchos dioses, millones de ellos. Los chinos siempre han tenido sus montañas sagradas y dioses fluviales, y expresan su devoción filial al adorar a sus antepasados. Para los antiguos druidas de las islas británicas los robles eran sagrados, y el muérdago que crecía sobre el roble recibía su reverencia especial. Más tarde, los griegos y los romanos contribuyeron su parte; y la creencia en espíritus, deidades, almas, demonios y objetos sagrados de toda clase echó raíces profundas.
17 Aunque hoy todas esas creencias les parezcan supersticiones a algunos, ideas de esa índole todavía son parte de las prácticas religiosas de muchas personas por todo el mundo. Algunos aún creen que montañas, ríos, rocas de forma rara, árboles viejos y muchas otras cosas son objetos sagrados, y les dan adoración. Construyen altares, santuarios y templos en esos lugares. Por ejemplo, el río Ganges es sagrado para los hindúes, cuyo más acariciado deseo es bañarse en él mientras viven, y confiar en que después de su muerte sus cenizas sean esparcidas sobre él. Para los budistas es una experiencia extraordinaria el adorar en el santuario de Bodh Gaya o Buddh-Gayá, en la India, donde se dice que el Buda adquirió iluminación bajo un árbol bodhi. Católicos van de rodillas a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, o se bañan en las aguas “sagradas” del santuario de Lourdes, en Francia, en busca de curaciones milagrosas. Todavía hay mucha veneración de lo creado más bien que del Creador. (Romanos 1:25.)

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Investigación de lo desconocido

8 Contrario a lo que aleguen los evolucionistas, el ser humano posee una dimensión espiritual que lo distingue de las criaturas inferiores y lo hace superior a ellas. Nace con el impulso de investigar lo desconocido. Siempre está luchando con preguntas como: ¿Qué significado tiene la vida? ¿Qué pasa después de la muerte? ¿Qué posición ocupa el hombre con relación al mundo material y, de hecho, con relación al universo? También lo impulsa el deseo de comunicarse con algo más elevado y poderoso que él mismo para adquirir algún dominio sobre su ambiente y su vida. (Salmo 8:3, 4; Eclesiastés 3:11; Hechos 17:26-28.)
9 Ivar Lissner, en su libro Man, God and Magic (El hombre, Dios y la magia), expresa esto así: “Maravilla la perseverancia con que el hombre, durante toda su historia, se ha extendido hacia más allá del hombre mismo. Sus energías nunca se han dirigido tan solo a satisfacer las necesidades de la vida. Siempre ha estado investigando, buscando a tientas más allá, aspirando a lo inalcanzable. Este extraño impulso inherente al ser humano es su espiritualidad”.
10 Por supuesto, los que no creen en Dios no ven los asuntos precisamente así. Por lo general atribuyen esta tendencia humana a las necesidades del hombre —sicológicas o de otro tipo—, como hemos visto en el capítulo 2. Con todo, ¿no es acaso lo común el que la mayoría de la gente, al verse ante un peligro o en una situación desesperada, lo primero que haga sea acudir por ayuda a Dios o a algún poder superior? Esto es tan cierto hoy como en el pasado. Por eso, Lissner pasa a decir: “A nadie que haya estudiado los pueblos más primitivos se le escapa que todos tienen un concepto de Dios, que tienen viva conciencia de que existe un ser supremo”.
11 Pero un asunto muy diferente fue cómo trataron de satisfacer ese deseo innato de extenderse hacia lo desconocido. Los cazadores y ganaderos nómadas temblaban ante el poder de las bestias salvajes. Los agricultores tenían particular conciencia de los cambios en las condiciones del tiempo y las estaciones. La gente que vivía en la selva reaccionaba muy diferentemente de la gente que vivía en los desiertos o las montañas. Frente a estos variados temores y necesidades, la gente desarrolló una desconcertante variedad de prácticas religiosas por las cuales esperaba ganarse el favor de los dioses benevolentes y apaciguar a los que le infundían temor.
12 A pesar de la gran diversidad, se pueden reconocer ciertos rasgos en común en estas prácticas religiosas. Entre ellos están la reverencia y temor a espíritus sagrados y poderes sobrenaturales, el uso de la magia, la adivinación del futuro por señales y agüeros, la astrología y diversos métodos de leer la buenaventura. Al examinar estos rasgos veremos que han desempeñado un papel de importancia en moldear el pensamiento religioso de gente de todo el mundo y a través de los tiempos, hasta de gente que vive hoy.

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Ritos y supersticiones de hoy

4 Sea que la gente se dé cuenta de ello o no, mucho de lo que hace está ligado con prácticas o creencias supersticiosas, y algunas de estas giran en torno a deidades o espíritus. Por ejemplo, ¿sabe usted que el observar cumpleaños viene de la astrología, que da muchísima importancia a la fecha exacta en que uno ha nacido? ¿Y qué se puede decir del pastel o bizcocho de cumpleaños? Parece que se relaciona con la diosa griega Artemisa, cuyo cumpleaños se celebraba con tortas de forma de Luna hechas con miel sobre las cuales se ponían velas. Además, ¿sabe que usar ropa negra para los funerales era al principio una estratagema para que los espíritus malos que supuestamente estaban al acecho en aquellas ocasiones no se fijaran en la persona vestida de negro? Algunos africanos negros se pintan de blanco, y en otros países los dolientes se ponen ropa de colores raros para que los espíritus no los reconozcan.
5 Además de estas costumbres populares, por todas partes la gente tiene sus supersticiones y temores. En Occidente el quebrar un espejo, ver un gato negro, pasar por debajo de una escalera y, dependiendo de dónde uno viva, el martes 13 o el viernes 13... todo se ve como augurio de mal. En Oriente los japoneses llevan su quimono con el lado izquierdo doblado sobre el derecho, porque lo contrario se deja para los cadáveres. Al construir sus casas los japoneses se aseguran de que ninguna ventana o puerta dé hacia el nordeste, para que los demonios, que supuestamente vienen de esa dirección, no encuentren la entrada. En las Filipinas la gente les quita los zapatos a los muertos para colocárselos junto a las piernas antes del entierro, para que “san” Pedro les dé la bienvenida. Personas mayores advierten a los jóvenes que se porten bien, mientras señalan a la figura que se ve en la Luna y dicen que es “san” Miguel, que está vigilando y poniendo por escrito lo que los jóvenes hacen.
6 Sin embargo, el creer en espíritus y deidades no está limitado a costumbres y supersticiones aparentemente innocuas. Tanto en las sociedades primitivas como en las modernas la gente ha recurrido a varios medios de controlar o apaciguar a los espíritus que le infunden temor y ganarse el favor de los benevolentes. Por supuesto, puede ser que primero pensemos en habitantes de las selvas y montañas distantes que consultan a médium, curanderos y chamanes (sacerdotes de la magia) cuando están enfermos o afrontan dificultades. Pero también en ciudades grandes y chicas la gente acude a astrólogos, pronosticadores, adivinos y echadores de la buenaventura para inquirir sobre el futuro u orientarse al tomar decisiones importantes. Hay personas que aunque de nombre pertenezcan a alguna religión se entregan a estas prácticas con entusiasmo. Muchas otras han hecho del espiritismo, la magia negra y el ocultismo su religión.
7 ¿Qué fuente u origen tienen todas estas prácticas y supersticiones? ¿Son solo diferentes maneras de acercarse a Dios? Y, más importante aún, ¿qué hacen para los que las siguen? Para la respuesta a estas preguntas tenemos que investigar la historia antigua del hombre y ver cuáles eran sus primeras maneras de adorar.

Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo

“VARONES de Atenas, contemplo que en todas las cosas ustedes parecen estar más entregados que otros al temor a las deidades.” (Hechos 17:22.) Eso fue lo que el apóstol cristiano Pablo dijo a una muchedumbre en el Areópago, o Colina de Marte, en la antigua ciudad de Atenas, Grecia. Pablo se expresó así porque antes había notado que “la ciudad estaba llena de ídolos”. (Hechos 17:16.) ¿Qué había visto?
2 Indudablemente Pablo había visto una variedad de dioses griegos y romanos en aquella ciudad cosmopolita, y era obvio que la vida de la gente estaba estrechamente vinculada con la adoración que daba a las deidades. Por temor a que por casualidad no veneraran a alguna deidad importante o poderosa que pudiera airarse por ello, los atenienses hasta incluían en su adoración a “un Dios Desconocido”. (Hechos 17:23.) Aquello demostraba claramente que temían a las deidades.
3 Por supuesto, no solo los atenienses del primer siglo han temido a las deidades, especialmente a las desconocidas. Por miles de años ese temor ha dominado a casi toda la humanidad. En muchas partes del mundo casi todo aspecto de la vida de la gente está directa o indirectamente conectado con alguna deidad o con espíritus. Como hemos visto en el capítulo anterior, las mitologías de los antiguos egipcios, griegos, romanos, chinos y otros estaban profundamente arraigadas en ideas sobre dioses y espíritus, ideas que desempeñaban un papel importante en asuntos personales y nacionales. Durante la Edad Media abundaban por toda la cristiandad cuentos sobre alquimistas, hechiceros y brujas. Y hoy la situación es similar.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-Notas

Para una consideración detallada de la creación, vea el libro La vida... ¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución, o por creación?, publicado por Watchtower Bible and Tract Society.
En los capítulos 6 y 7 consideraremos la mitología china más reciente, que es el resultado de la influencia del budismo, el taoísmo y el confucianismo.
Para una consideración más detallada de las pruebas del Diluvio como historia, véase Ayuda para entender la Biblia, páginas 448-450, publicado por Watchtower Society.
“Hades” aparece diez veces en las Escrituras Griegas Cristianas, no como persona mitológica, sino como el sepulcro común de la humanidad. Es el equivalente griego del sche’óhl hebreo. (Compárese con las notas sobre “Seol” en Salmo 16:10 y “Hades” en Hechos 2:27 en la Biblia con Referencias [Traducción del Nuevo Mundo].) (Véase Ayuda para entender la Biblia, páginas 668, 669, publicado por Watchtower Society.)
Un dato interesante es que Utnapistim, el héroe de la Epopeya de Gilgamés, tenía su barquero, Ursanabi, quien llevó a Gilgamés sobre las aguas de la muerte para que hablara con el sobreviviente del diluvio.
Según Antigüedades de los judíos, de Josefo, tomo III, página 233, libros CLIE.
Para más información sobre el cristianismo, véase el capítulo 10.


[Recuadro de la página 66]
La mitología y el cristianismo
La adoración de los dioses míticos de la Grecia y la Roma antiguas estaba en auge cuando el cristianismo empezó a esparcirse alrededor de dos mil años atrás. En Asia Menor todavía predominaban los nombres griegos, lo cual explica por qué la gente de Listra (en lo que hoy es Turquía) llamó “dioses” a los sanadores cristianos Pablo y Bernabé y les dio los nombres de Hermes y Zeus respectivamente, en vez de Mercurio y Júpiter, como los dioses romanos. El relato dice que “el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba delante de la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y deseaba ofrecer sacrificios con las muchedumbres”. (Hechos 14:8-18.) A Pablo y Bernabé se les hizo difícil convencer a la muchedumbre para que no les ofrecieran sacrificios. Esto ilustra cuán en serio tomaba aquella gente su mitología en aquel tiempo.


[Recuadro de la página 62]
Los dioses de Egipto y las Diez Plagas
Mediante las Diez Plagas Jehová ejecutó juicio contra los dioses de Egipto, que no pudieron hacer nada. (Éxodo 7:14–12:32.)
Plaga Descripción
1.a Aguas del Nilo y otras fuentes convertidas en sangre.
Deshonra para Hapi, el dios del Nilo
2.a Ranas. La diosa-rana Heqt no pudo evitarla
3.a El polvo se convierte en jejenes. Tot (Thot), señor de la
magia, no pudo ayudar a los magos egipcios
4.a Tábanos en todo Egipto excepto en Gosén, donde moraba
Israel. Ningún dios pudo evitarla, ni siquiera Ptah,
creador del universo, ni Tot, señor de la magia
5.a Peste sobre el ganado. Ni Hator la diosa-vaca ni Apis el
toro pudieron evitar esta plaga
6.a Diviesos. Las deidades sanadoras: Tot, Isis y Ptah, no
pudieron ayudar
7.a Truenos y granizo. Expuso la falta de poder de Reshpu,
controlador del relámpago, y Tot, dios de la lluvia y
el trueno
8.a Langostas. Fue un golpe contra Min, el dios de la
fertilidad y protector de las cosechas
9.a Tres días de oscuridad. Ra, el preeminente dios-Sol y
Horus, un dios solar, avergonzados
10.a Muerte de los primogénitos, incluso el de Faraón,
a quien se consideraba un dios encarnado.
Ra (Amón-Ra), dios-Sol y a veces representado
por un carnero, no pudo impedir la plaga


Recuadro/Fotografías de las páginas 60 y 61]
Dioses del soldado romano
Roma era famosa por su ejército disciplinado. El que su imperio permaneciera unido dependía del estado de ánimo y la eficacia de las legiones militares. ¿Era la religión un factor importante entonces? Sí, y felizmente los romanos dejaron tras de sí clara evidencia de su ocupación, en la forma de carreteras, fortalezas, acueductos, coliseos y templos. Por ejemplo, en Northumbria, en el norte de Inglaterra, está la famosa muralla de Adriano, construida alrededor de 122 E.C. ¿Qué han revelado las excavaciones acerca de las actividades de la guarnición romana y el papel de la religión?
En el museo de Housesteads, cerca de las ruinas excavadas de una guarnición romana sobre la muralla de Adriano, una nota dice: “La vida religiosa del soldado romano se dividía en tres partes. En primer lugar [...] el culto de los emperadores deificados y la adoración de los dioses protectores de Roma, como Júpiter, Victoria y Marte. Cada año se dedicaba un altar a Júpiter en el terreno de paradas de cada fuerte. Se esperaba que todo soldado participara en las fiestas que celebraban los cumpleaños, días de subida al trono y las victorias de los emperadores deificados”. ¡Cuán parecido es esto a las costumbres de los ejércitos de hoy, en que desempeñan un papel regular en la adoración militar los capellanes, los altares y las banderas!
Pero ¿cuál era el segundo rasgo de la vida religiosa del soldado romano? Era adorar a los dioses protectores y al espíritu guardián de su unidad particular “así como a los dioses que habían traído de sus tierras nativas”.
“Finalmente estaban los cultos individuales. Mientras el soldado cumpliera sus obligaciones a los cultos oficiales, podía adorar al dios que quisiera.” Esto da la impresión de un buen grado de libertad de cultos, pero “había excepciones: las religiones cuyas prácticas se consideraban inhumanas, como la de los druidas, y aquellas de las cuales se sospechaba que no eran leales al Estado, como el cristianismo”. (Compárese con Lucas 20:21-25; 23:1, 2; Hechos 10:1, 2, 22.)
Es interesante que en 1949, en un pantano de Carrawburgh, bastante cerca de la muralla de Adriano, se descubrió un templo dedicado a Mitra. (Véase la foto.) Los arqueólogos calculan que se construyó alrededor de 205 E.C. Contiene una imagen del dios solar, altares y una inscripción en latín que dice, en parte: “A Mitra, dios invencible”.


[Recuadro de la página 45]
Dioses y diosas asiriobabilónicos
Anu: el dios supremo, que reinaba sobre los cielos; padre de Istar
Asur: dios-guerrero nacional de los asirios; también dios de la fertilidad
Ea: dios del agua. Padre de Marduk. Advirtió del diluvio a Utnapistim
Enlil (Bel): señor del aire; Zeus fue después su paralelo en la mitología griega. Asimilado por los babilonios en Marduk (Bel)
Istar: personificación divina del planeta Venus; la prostitución sagrada era parte de su culto. Era Astarté en Fenicia, Atargatis en Siria, Astoret en la Biblia (1 Reyes 11:5, 33), Afrodita en Grecia, Venus en Roma
Marduk: primero entre los dioses babilonios; “absorbió a todos los demás dioses y tomó sus variadas funciones”. Llamado Merodac por los israelitas
Samas: dios solar de la luz y la justicia. Precursor del Apolo griego
Sin: dios lunar, miembro de la tríada que incluía a Samas (el Sol) y a Istar (el planeta Venus)
Tamuz (Dumuzi): el dios de la cosecha. Amante de Istar
(Basado en New Larousse Encyclopedia of Mythology)

[Recuadro de la página 43]
Deidades griegas y romanas
Muchos dioses y diosas de la mitología griega tenían posiciones similares en la mitología romana. En la tabla que sigue se alistan algunos.
Griegas Romanas Papel que desempeñaban
Afrodita Venus Diosa del amor
Apolo Apolo Dios de la luz, la medicina y la poesía
Ares Marte Dios de la guerra
Artemisa Diana Diosa de la caza y el nacimiento
Asclepios Esculapio Dios de la curación
Atenea Minerva Diosa de las artes, la guerra y la
sabiduría
Cronos Saturno Para los griegos, gobernante de los
titanes y padre de Zeus. En la mitología
romana, también de la agricultura
Deméter Ceres Diosa de lo que crecía
Dioniso Baco Dios del vino, la fertilidad y el
desenfreno
Eros Cupido Dios del amor
Gea Terra Símbolo de la Tierra, y madre y
esposa de Urano
Hefesto Vulcano Herrero para los dioses y dios del
fuego y de la metalistería
Hera Juno Protectora del matrimonio y las mujeres.
Para los griegos, hermana y esposa de
Zeus; para los romanos, esposa de Júpiter
Hermes Mercurio Mensajero para los dioses; dios del
comercio y la ciencia; y protector
de viajeros, ladrones y vagabundos
Hestia Vesta Diosa del hogar
Hipnos Somno Dios del sueño
Plutón, Plutón Dios del mundo inferior
Hades
Poseidón Neptuno Dios del mar. En la mitología griega,
también dios de los terremotos y los
caballos
Rea Ops Esposa y hermana de Cronos
Urano Urano Hijo y esposo de Gea y padre
de los titanes
Zeus Júpiter Gobernante de los dioses
Basado en The World Book Encyclopedia, 1987, tomo 13.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-Hilos comunes

45 Este breve repaso de algunas mitologías del mundo nos ha indicado algunos rasgos que estas tienen en común, muchos de los cuales se remontan a Babilonia, la cuna mesopotámica de la mayoría de las religiones. Hay hilos comunes, sea con referencia a los hechos de la creación o a relatos sobre un tiempo en que semidioses y gigantes poblaban la tierra y un diluvio destruyó a los inicuos, o con referencia a los conceptos religiosos básicos de la adoración del Sol y un alma inmortal.
46 Desde el punto de vista bíblico podemos explicar estos hilos comunes cuando recordamos que, después del Diluvio, por acción de Dios la humanidad se esparció desde Babel en Mesopotamia hace más de 4.200 años. Aunque aquellas personas se separaron, formando familias y tribus con idiomas diferentes, empezaron con el mismo entendimiento básico de la historia y los conceptos religiosos de antes. (Génesis 11:1-9.) A través de los siglos este entendimiento fue torcido y adornado en cada cultura, y el resultado ha sido los muchos relatos imaginarios y las leyendas y los mitos que han llegado hasta nosotros hoy. Estos mitos, divorciados de la verdad bíblica, no pusieron a la humanidad más cerca del Dios verdadero.
47 Sin embargo, la humanidad también ha expresado sus sentimientos y pensamientos religiosos de muchas otras maneras: el espiritismo, el chamanismo, la magia, la adoración de antepasados, y así por el estilo. ¿Nos dicen estas prácticas algo sobre la búsqueda de Dios por el hombre?

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-¿Mitos y leyendas cristianos?

40 Según críticos modernos, el cristianismo también tiene mitos y leyendas. ¿Es verdad eso? Muchos eruditos rechazan como mitos el que Jesús naciera de una virgen, sus milagros y su resurrección. Algunos hasta dicen que nunca existió, y que el mito sobre él nos viene de mitología más antigua y de la adoración del Sol. Como escribió el perito en mitología Joseph Campbell: “Varios eruditos han sugerido, por lo tanto, que nunca hubo ni un Juan [el Bautizante] ni un Jesús, sino solo un dios del agua y un dios del Sol”. Pero tenemos que recordar que muchos de estos mismos eruditos son ateos y, por lo tanto, rechazan por completo toda creencia en Dios.
41 Sin embargo, este punto de vista escéptico va contra la evidencia histórica. Por ejemplo, el historiador judío Josefo (c.37-c.100 E.C.) escribió: “Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo”. (Marcos 1:14; 6:14-29.)
42 Este mismo historiador también dio testimonio de la existencia histórica de Jesucristo, cuando escribió que “existió un hombre sabio, llamado Jesús, si es lícito llamarlo hombre, porque realizó grandes milagros”. Dijo también que “Pilatos lo condenó [...] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos”. (Marcos 15:1-5, 22-26; Hechos 11:26.)
43 Por lo tanto, el apóstol cristiano Pedro pudo escribir con toda convicción como testigo ocular de la transfiguración de Jesús: “No, no fue siguiendo cuentos falsos artificiosamente tramados [griego: mý‧thos] como les hicimos conocer el poder y la presencia de nuestro Señor Jesucristo, sino por haber llegado a ser testigos oculares de su magnificencia. Porque él recibió de Dios el Padre honra y gloria, cuando palabras como estas le fueron dirigidas por la magnífica gloria: ‘Este es mi hijo, mi amado, a quien yo mismo he aprobado’. Sí, estas palabras las oímos dirigidas desde el cielo mientras estábamos con él en la santa montaña”. (2 Pedro 1:16-18.)
44 En este conflicto entre la opinión “perita” del hombre y la Palabra de Dios, tenemos que aplicar el principio que ya hemos declarado: “¿Cuál, pues, es el caso? Si algunos no expresaron fe, ¿acaso su falta de fe hará sin efecto la fidelidad de Dios? ¡Jamás suceda eso! Más bien, sea Dios hallado veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso, así como está escrito: ‘Para que seas probado justo en tus palabras y ganes cuando se te esté juzgando’”. (Romanos 3:3, 4.)

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-Dioses y diosas míticos

34 Entre las tríadas egipcias la más prominente es la de Isis (símbolo de la maternidad divina), Osiris (su hermano y consorte) y Horus (el hijo de ellos), por lo general representado por un halcón. En estatuas egipcias a veces se representa a Isis ofreciendo el pecho a su hijo en una pose que recuerda mucho las estatuas y pinturas de la Virgen y el Niño de la cristiandad, que se hicieron comunes más de dos mil años después. Con el tiempo, Osiris el esposo de Isis alcanzó popularidad como el dios de los muertos porque ofrecía esperanza de una vida eternamente feliz para las almas de los difuntos en el más allá.
35 Hator era la diosa egipcia del amor y el gozo, la música y el baile. Llegó a ser la reina de los muertos, que los ayudaba con una escalera para que llegaran al cielo. Como explica la New Larousse Encyclopedia of Mythology, se le celebraban grandes fiestas, “sobre todo en el Día del Año Nuevo, que era el aniversario de su nacimiento. Antes del amanecer las sacerdotisas sacaban la imagen de Hator a la terraza para exponerla a los rayos del Sol naciente. El regocijo que venía después era un pretexto para un verdadero carnaval, y el día terminaba con canciones y borracheras”. ¿Es muy diferente eso de lo que se ve en las celebraciones del Año Nuevo miles de años después?
36 En el grupo de los dioses egipcios también había muchos dioses y diosas animales, como Apis el toro, Banaded el carnero, Heqt la rana, Hator la vaca y Sebek el cocodrilo. (Romanos 1:21-23.) En este escenario religioso estuvieron en cautiverio como esclavos los israelitas en el siglo XVI a.E.C. Para librarlos del agarro del terco Faraón, Jehová el Dios de Israel tuvo que enviar diez diferentes plagas contra Egipto. (Éxodo 7:14–12:36.) Aquellas plagas equivalieron a una humillación calculada para los dioses mitológicos de Egipto. (Véase la página 62.)
37 Pasemos ahora a los dioses de la Grecia y la Roma antiguas. Roma consiguió muchos dioses —junto con sus virtudes y vicios— de la Grecia antigua. (Véanse las páginas 43 y 66.) Por ejemplo, Venus y Flora eran rameras descaradas; Baco era un borracho y fiestero; Mercurio era un asaltante; y Apolo seducía a las mujeres. ¡De Júpiter, el padre de los dioses, se informa que cometió adulterio o incesto con unas 59 mujeres! (¡Cómo nos recuerda esto a los ángeles rebeldes que cohabitaron con mujeres antes del Diluvio!) Puesto que los adoradores tienden a reflejar la conducta de sus dioses, ¿sorprende acaso el que emperadores romanos como Tiberio, Nerón y Calígula vivieran la disoluta vida de adúlteros, fornicadores y asesinos?
38 Los romanos incorporaron en su religión a los dioses de muchas tradiciones. Por ejemplo, adoptaron con entusiasmo la adoración de Mitra, el dios persa de la luz, quien llegó a ser su dios-Sol (véanse las páginas 60, 61), y de la diosa siria Atargatis (Istar). Convirtieron en Diana a la griega Artemis (Artemisa), la cazadora, y tenían sus propias variaciones de la egipcia Isis. También adoptaron las diosas triples celtas de la fertilidad. (Hechos 19:23-28.)
39 Para la práctica de sus cultos públicos en centenares de santuarios y templos tenían una variedad de sacerdotes, todos los cuales “estaban bajo la autoridad del Pontifex Maximus [Sumo Pontífice], quien encabezaba la religión estatal” (Atlas of the Roman World [Atlas del mundo romano]). El mismo atlas dice que una de las ceremonias romanas era el taurobolio, en la cual “el adorador estaba de pie en un foso donde se bañaba en la sangre de un toro sacrificado para él. Salía de este rito en un estado de inocencia purificada”.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-La adoración del Sol y sacrificios humanos

31 En la mitología de Egipto hay un grupo extenso de dioses y diosas. Como sucedió en muchas otras sociedades antiguas, mientras los egipcios buscaban a Dios tendieron a adorar lo que les sostenía diariamente la vida: el Sol. Así, veneraron con el nombre de Ra (Amón-Ra) al señor soberano del cielo, quien cada día viajaba en bote de este a oeste. Al caer la noche hacía un viaje peligroso por el averno o mundo inferior.
32 En la adoración del Sol de las religiones azteca, inca y maya los sacrificios humanos eran un rasgo común. Los aztecas celebraban un ciclo constante de fiestas religiosas con sacrificios humanos a sus diversos dioses, especialmente al adorar al dios-Sol Tezcatlipoca. Además, en la fiesta al dios del fuego, Xiuhtecuhtli (Huehueteotl), “a los prisioneros de guerra se les hacía danzar con sus captores y [...] se les hacía girar alrededor de un fuego intenso y entonces se les arrojaba en las brasas y se les alzaba mientras todavía estaban vivos para sacarles el corazón todavía palpitante y ofrecerlo a los dioses” (The Ancient Sun Kingdoms of the Americas).
33 Más al sur, la religión inca tenía sus propios sacrificios y mitos. En la antigua adoración inca se ofrecían niños y animales a Inti, el dios-Sol, y a Viracocha, el creador.

domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-La siempre presente inmortalidad del alma

20 Sin embargo, no todos los mitos tienen base en la realidad ni en la Biblia. En su búsqueda de Dios, el hombre ha echado mano de lo insustancial, engañado con la ilusión de que tiene inmortalidad. Como veremos por todo este libro, la creencia de que el alma es inmortal (o variaciones de esa creencia) es un legado de milenios. La gente de la cultura asiriobabilónica antigua creía en una vida después de la muerte. La New Larousse Encyclopedia of Mythology explica: “Debajo de la tierra, más allá del abismo del Apsu [que está lleno de agua dulce y circunda la tierra], estaba la morada infernal a la cual bajaban los hombres después de la muerte. Era la ‘tierra de donde no se regresaba’ [...] En estas regiones de oscuridad eterna están amontonadas las almas de los difuntos —edimmu— ‘vestidas, como aves, con prendas de alas’”. Según el mito, sobre este mundo subterráneo regía la diosa Ereskigal, “Princesa de la gran tierra”.
21 También los egipcios tenían su idea de un alma inmortal. Antes de que el alma pudiera llegar a un lugar de felicidad tenía que ser pesada contra Maat, la diosa de la verdad y la justicia, simbolizada por la pluma de la verdad. Anubis, el dios de cabeza de chacal, u Horus, el halcón, ayudaban en el proceso. Si el alma recibía la aprobación de Osiris, seguía adelante para disfrutar de felicidad con los dioses. (Véase la ilustración de la página 50.) Como muchas veces sucede, aquí hallamos el hilo común del concepto babilónico del alma inmortal dando forma a la religión, vida y acciones de la gente.
22 Era parte de la antigua mitología china una creencia en que se sobrevivía a la muerte y era importante mantener contentos a los antepasados. A estos se les “concebía como espíritus vivientes y poderosos, todos muy interesados en el bienestar de sus descendientes vivos, pero con poder para castigar si no se les complacía”. Se había de dar toda ayuda a los difuntos, y eso incluía suministrarles compañeros en la muerte. Por eso, “a algunos reyes de la dinastía Shang [...] se les enterraba con de cien a trescientas víctimas humanas, para que estas les rindieran servicio en el otro mundo. (Esta práctica conecta a la China antigua con Egipto, África, Japón y otros lugares, donde se hacían sacrificios del mismo tipo.)” (Man’s Religions [Las religiones del hombre], por John B. Noss). En estos casos el creer en un alma inmortal llevó a que se ofrecieran sacrificios humanos. (Nótese el contraste con Eclesiastés 9:5, 10; Isaías 38:18, 19.)
23 Los griegos, que idearon muchos dioses en su mitología, también se interesaban en los muertos y el lugar adonde iban. Según los mitos, el dios a quien se encargó aquella región oscura fue hijo de Cronos y hermano de los dioses Zeus y Poseidón. Se llamaba Hades, y la región que él dominaba recibió su mismo nombre. ¿Cómo llegaban al Hades las almas de los difuntos?
24 La escritora Ellen Switzer explica: “Había [...] criaturas espantosas en el mundo de los muertos. Allí estaba Caronte, quien remaba la embarcación que transportaba desde la tierra de los vivos hasta el mundo de los muertos a los que acababan de morir. Caronte pedía pago por su servicio de transporte [cruzaba el río Estigia], y los griegos solían enterrar a sus muertos con una moneda debajo de la lengua para asegurarse de que tenían el pasaje debido. A las almas difuntas que no podían pagar se las mantenía en el lado del río donde no deberían estar, como en suspenso; estas podían regresar para hostigar a los vivos”.
25 Con el tiempo la mitología griega sobre el alma influyó en el concepto romano, y los filósofos griegos, como Platón (aproximadamente 427-347 a.E.C.), ejercieron gran influencia en pensadores cristianos apóstatas primitivos que aceptaron en su doctrina la enseñanza de que existía un alma inmortal, aunque aquella enseñanza no tenía base bíblica.
26 Los aztecas, los incas y los mayas también creían en un alma inmortal. La muerte era tan misteriosa para ellos como lo era para otras civilizaciones. Tenían sus ceremonias y creencias como ayuda para resignarse a ella. Como explica el historiador arqueológico Victor W. von Hagen en su libro The Ancient Sun Kingdoms of the Americas (Los antiguos reinos solares de las Américas): “Los muertos en realidad estaban vivos: simplemente habían pasado de una fase a otra; eran invisibles, impalpables, invulnerables. Los muertos [...] habían llegado a ser los miembros invisibles del clan”. (Nótese el contraste con Jueces 16:30; Ezequiel 18:4, 20.)
27 Esta misma fuente nos dice que “el indígena [inca] creía en la inmortalidad; de hecho, creía que uno nunca moría, [...] el cuerpo muerto simplemente pasaba a otro estado de vida y adquiría las influencias de los poderes invisibles”. Los mayas también creían en un alma y 13 cielos y 9 infiernos. Como vemos, por todas partes la gente ha querido negar la realidad de la muerte, y el alma inmortal ha sido la muleta sobre la cual se ha apoyado. (Isaías 38:18; Hechos 3:23.)
28 También las mitologías africanas incluyen referencias a un alma que sobrevive. Muchos africanos viven en temor de las almas de los difuntos. La New Larousse Encyclopedia of Mythology dice: “Esta creencia está enlazada con otra: la de que el alma sigue existiendo después de la muerte. Los magos pueden pedir a las almas que les aumenten sus poderes. Con frecuencia las almas de los difuntos transmigran a los cuerpos de animales, o quizás reencarnen en plantas”. El resultado de esto es que los zulúes no matan a algunas serpientes porque creen que son espíritus de parientes.
29 Los masai del sudeste de África creen en un creador llamado ’Ng ai, quien coloca un ángel guardián al lado de cada masai como protección. Cuando sobreviene la muerte el ángel se lleva al más allá el alma del guerrero. La enciclopedia Larousse de la cual ya hemos citado menciona una leyenda zulú sobre la muerte en que figura el primer hombre, Unkulunkulu, quien para este mito ha llegado a ser el ser supremo. Él envió al camaleón a decir a la humanidad: “¡Los hombres no morirán!”. El camaleón era lento y se distrajo por el camino. De modo que Unkulunkulu envió un mensaje diferente mediante un lagarto: “¡Los hombres morirán!”. El lagarto llegó primero, “y desde entonces ningún hombre ha escapado de la muerte”. La misma leyenda, con variaciones, existe entre las tribus bechuana, basuto y baronga.
30 A medida que continuemos estudiando la búsqueda de Dios por el hombre, veremos más claramente aún lo importante que ha sido y todavía es para la humanidad el mito del alma inmortal.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-La leyenda diluviana en otras culturas

15 De fecha más temprana aún que el relato de la Epopeya de Gilgamés es el mito sumerio que presenta a “Ziusudra, el paralelo del Noé de la Biblia, descrito como un rey pío y temeroso de su dios, constantemente en busca de revelaciones divinas en sueños o conjuros” (Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament [Textos antiguos del Cercano Oriente relacionados con el Antiguo Testamento]). Según la misma fuente, este mito “presenta, con relación a lo bíblico, el paralelo más estrecho y notable que hasta ahora se ha descubierto en la literatura sumeria”. Las civilizaciones babilónica y asiria, posteriores a la sumeria, evidenciaron la influencia de esta.
16 El libro China—A History in Art (Historia de China expresada en su arte) nos dice que uno de los gobernantes antiguos de China fue Yu, “el conquistador del Gran Diluvio. Yu canalizó las aguas diluvianas a los ríos y los mares para que su gente repoblara el suelo”. Joseph Campbell, perito en mitología, escribió lo siguiente sobre el “Período [chino] de los Diez Grandes”: “A esta importante época, que termina en un Diluvio, diez emperadores fueron asignados en la mitología primitiva del tiempo de Chou. Por eso, parece que lo que vemos aquí quizás sea una transformación local de la serie que se halla en la vieja lista sumeria de los reyes”. Campbell entonces cita otros puntos de leyendas chinas que parecen “reforzar el argumento de que hubo una fuente mesopotámica”. Con eso volvemos a la misma fuente básica de muchos mitos. Sin embargo, la historia del Diluvio también aparece en las Américas; por ejemplo, en México durante el período de los aztecas en los siglos XV y XVI E.C.
17 La mitología azteca mencionaba cuatro edades anteriores, durante la primera de las cuales la Tierra fue habitada por gigantes. (Eso también nos recuerda a los nefilim, los gigantes que la Biblia menciona en Génesis 6:4.) Incluía una leyenda primitiva de un diluvio en que “las aguas de arriba se mezclan con las de abajo y borran los horizontes y hacen de todo un océano cósmico sin tiempo”. El dios que controlaba la lluvia y el agua era Tláloc. Sin embargo, había que pagar caro por su lluvia, pues se daba “a cambio de la sangre de víctimas sacrificadas cuyas lágrimas derramadas simularían la lluvia y por lo tanto estimularían su fluir” (Mythology—An Illustrated Encyclopedia). Otra leyenda dice que la cuarta época fue gobernada por Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, cuyo universo pereció mediante un diluvio. ¡Los hombres se salvaron al convertirse en peces!
18 Los incas también tenían sus leyendas del Diluvio. El escritor inglés Harold Osborne dice: “Quizás los rasgos más generales en la mitología de la América del Sur son los relatos de un diluvio [...] Los mitos de un diluvio están bien esparcidos tanto entre los pueblos de las tierras altas como entre las tribus de las tierras bajas tropicales. Por lo general se conecta el diluvio con la creación y con una epifanía [manifestación] del creador-dios. [...] A veces se le considera un castigo divino que acaba con la humanidad existente en preparación para el surgimiento de una nueva raza”.
19 Los mayas de México y la América Central también tenían su leyenda diluviana que implicaba un diluvio universal, o haiyococab, que significa “agua sobre la tierra”. El obispo católico Las Casas escribió que los indios guatemaltecos “llámanle Butic, que es nombre que significa diluvio de muchas aguas y quiere decir juicio, y así creen que está por venir otro Butic, que es otro Diluvio y juicio, no de agua, sino de fuego”. Por todo el mundo hay muchas otras leyendas diluvianas, pero las que ya hemos señalado sirven para confirmar el núcleo de la leyenda: el acontecimiento histórico que relata el libro de Génesis.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-El Diluvio y Gilgamés el dios-hombre

11 Al retroceder posiblemente unos 4.000 años en la historia, nos encontramos con el famoso mito acadio llamado la Epopeya de Gilgamés. Principalmente conocemos este mito por un texto cuneiforme que vino de la biblioteca de Asurbanipal, quien reinó de 668 a 627 a.E.C., en la antigua Nínive.
12 Es la narración de las hazañas de Gilgamés, de quien se dice que era dos terceras partes dios y una tercera parte hombre, o un semidiós. Una versión de esa epopeya dice: “En Uruk construyó muros, una gran muralla, y el templo del bendito Eanna para el dios del firmamento, Anu, y para Istar la diosa del amor [...], nuestra señora del amor y la guerra”. (Véase el recuadro de la página 45, donde aparece una lista de dioses y diosas asiriobabilónicos.) Sin embargo, Gilgamés no era muy agradable. Los habitantes de Uruk presentaron esta queja a los dioses: “Su lujuria no deja ninguna virgen a su amado, ni perdona a la hija del guerrero ni a la esposa del noble”.
13 ¿Qué hicieron los dioses como respuesta a las protestas de la gente? La diosa Aruru creó a Enkidu para que fuera el rival humano de Gilgamés. Sin embargo, estos dos, en vez de hacerse enemigos, se hicieron amigos íntimos. Según la epopeya, después Enkidu murió. En su quebranto, Gilgamés clamó: “Cuando yo muera, ¿no seré como Enkidu? El dolor ha entrado en mi vientre. Temo la muerte y vago sobre la estepa”. Quería el secreto de la inmortalidad, y salió en busca de Utnapistim, el sobreviviente del diluvio que había recibido inmortalidad con los dioses.
14 Con el tiempo Gilgamés encuentra a Utnapistim, quien le habla acerca del diluvio. Según la tablilla XI de la Epopeya, conocida como la Tablilla del Diluvio, Utnapistim relata las instrucciones que se le dieron acerca del diluvio: “Derriba (esta) casa, ¡construye un barco! Abandona las posesiones, busca la vida. [...] Sube al barco la simiente de toda cosa viva”. ¿No se parece esto a lo que dice la Biblia sobre Noé y el Diluvio? Pero Utnapistim no puede otorgar inmortalidad a Gilgamés. Desilusionado, Gilgamés regresa a Uruk. El relato concluye con su muerte. El mensaje general de la epopeya es la tristeza y la frustración de la muerte y el más allá. Aquella gente de la antigüedad no halló al Dios de la verdad y la esperanza. Sin embargo, queda bastante manifiesto el enlace de la epopeya con el relato sencillo de la Biblia acerca de la época antediluviana. Ahora consideremos el relato del Diluvio como aparece en otras leyendas.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-El Diluvio... ¿hecho, o mito?

9 La Biblia nos lleva a unos 4.500 años atrás, hasta alrededor del año 2.500 a.E.C., con su relato de que hijos celestiales de Dios que se habían rebelado tomaron forma humana y “se pusieron a tomar esposas para sí”. De esta unión contranatural se produjeron los violentos nefilim, “los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama”. Su desafuero afectó de tal forma al mundo antediluviano que Jehová dijo: “‘Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado, [...] porque de veras me pesa haberlos hecho’. Pero Noé halló favor a los ojos de Jehová”. Entonces se relatan los pasos específicos y prácticos que Noé tuvo que dar para salvarse del Diluvio, y salvar a su familia y una variedad de géneros animales. (Génesis 6:1-8, 13–8:22; 1 Pedro 3:19, 20; 2 Pedro 2:4; Judas 6.)
10 Críticos modernos dicen que el relato de los sucesos antediluvianos que se da en Génesis es mito. Sin embargo, la historia de Noé fue aceptada y creída por hombres fieles, como Isaías, Ezequiel, Jesucristo y los apóstoles Pedro y Pablo. Tiene también el apoyo de estar reflejada en muchas mitologías de todo el mundo, entre ellas la antigua Epopeya de Gilgamés (Guilgamesh), así como los mitos de China y de los aztecas, incas y mayas. Teniendo presente lo que la Biblia dice, consideremos ahora la mitología asiriobabilónica y sus referencias a un diluvio. (Isaías 54:9; Ezequiel 14:20; Mateo 24:37; Hebreos 11:7.)

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología-La creación: el hecho y lo imaginado

4 Abundan los mitos sobre la creación, pero ninguno tiene la lógica sencilla del relato bíblico. (Génesis, capítulos 1, 2.) Por ejemplo, el relato de la mitología griega parece bárbaro. El primer griego que sistemáticamente puso por escrito mitos fue Hesíodo, quien escribió su Teogonía en el siglo VIII a.E.C. Él explica cómo empezaron los dioses y el mundo. Empieza con Gea (Tierra), quien da a luz a Urano (Cielo). A esto sigue lo que explica el erudito Jasper Griffin en The Oxford History of the Classical World (Historia Oxford del mundo clásico):
5 “Hesíodo da el relato, conocido por Homero, de la sucesión de los dioses del cielo. Primero era supremo Urano, pero reprimía a sus hijos, y Cronos su hijo, a instancias de Gea, lo castró. Cronos, a su vez, devoró a sus propios hijos hasta que su esposa Rea le dio de comer una piedra que sustituyó a Zeus; este fue criado en Creta, obligó a su padre a regurgitar a sus hermanos, y con ellos y ayuda adicional derrotó a Cronos y a sus titanes y los echó en Tártaro”.
6 ¿De dónde vino a los griegos esta extraña mitología? El mismo autor responde: “Visto todo, parece que su origen es sumerio. En estos relatos orientales hallamos una sucesión de dioses, y los temas de castrar, de tragar y de una piedra reaparecen en formas que, aunque variadas, demuestran que su parecido con [lo que dice] Hesíodo no es coincidencia”. Tenemos que ver a las antiguas Mesopotamia y Babilonia como la fuente de muchos mitos que se extendieron por otras culturas.
7 La mitología antigua de la religión popular china no siempre se puede determinar con claridad, pues en el período de 213-191 a.E.C. se destruyeron muchos registros escritos. Sin embargo, han quedado algunos mitos, como el que describe la creación de la Tierra. Anthony Christie, profesor de arte oriental, escribe: “Aprendemos que Caos era como el huevo de una gallina. No existían ni Cielo ni Tierra. Del huevo nació P’an-ku, mientras que de sus elementos pesados se dio forma a Tierra, y de los elementos livianos a Cielo. P’an-ku está representado por un enano vestido con una piel de oso o con un manto de hojas. Durante 18.000 años, cada día la distancia entre Tierra y Cielo se hizo mayor por tres metros (10 pies), y P’an-ku se desarrolló a la misma proporción para llenar con su cuerpo la brecha. Cuando murió, diferentes partes de su cuerpo se convirtieron en diversos elementos naturales. [...] Las pulgas de su cuerpo se convirtieron en la raza humana”.
8 Una leyenda inca de la América del Sur explica cómo un creador mítico dotó de habla a cada nación. “A cada nación dio la lengua que había de hablar [...] Dio ser y ánima a cada uno por sí, así a los hombres como a las mujeres; y les mandó sumiesen debajo de tierra, cada nación por sí; y que de allí cada nación fuese a salir a las partes y lugares que él les mandase” (Ritos y fábulas de los Incas, por Cristóbal de Molina, de Cuzco). En este caso parece que el relato bíblico de la confusión de los idiomas en Babel es el núcleo de realidad de este mito inca. (Génesis 11:1-9.) Pero dirijamos la atención ahora al Diluvio que se describe en la Biblia, en Génesis 7:17-24.

Capítulo 3 Hilos comunes en la mitología

¿POR qué investigar los mitos? ¿Acaso no son solo imaginaciones que han venido del pasado remoto? Aunque es verdad que muchos se basan en la imaginación, algunos tienen raíces en la realidad. Un ejemplo de esto último son los mitos y leyendas de todas partes del mundo fundados en el hecho del Diluvio universal o mundial que menciona la Biblia.
2 Una razón para considerar los mitos es que son la base de creencias y ritos que todavía son parte de las religiones de hoy. Por ejemplo, la creencia en un alma inmortal puede rastrearse desde los mitos antiguos asiriobabilónicos y por la mitología egipcia, la griega y la romana hasta la cristiandad, de cuya teología ha llegado a ser parte fundamental. Los mitos evidencian que el hombre de la antigüedad andaba en busca de dioses, así como de significado en la vida. En este capítulo consideraremos brevemente algunos de los temas comunes que se presentan en los mitos de las principales culturas del mundo. Mientras repasamos estas mitologías notaremos que la creación, el Diluvio, dioses y semidioses falsos, el alma inmortal y la adoración del Sol se presentan con regularidad como hilos comunes en la urdimbre multicolor de la mitología. Pero ¿por qué debería ser así?
3 Muy frecuentemente hay un núcleo de hecho histórico, una persona o un suceso que posteriormente ha sido exagerado o torcido para formar el mito. Uno de estos hechos históricos es el relato bíblico de la creación.

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-Una edad de oro primitiva

34 Es interesante que entre las leyendas comunes a muchas religiones hay una que dice que la humanidad empezó en una edad de oro en la cual el hombre no conocía culpa, y vivía feliz y apaciblemente, en estrecha comunión con Dios, y no enfermaba ni moría. Aunque los detalles difieran, el mismo concepto de un paraíso perfecto que existió en el pasado se encuentra en los escritos y leyendas de muchas religiones.
35 El Avesta, el libro sagrado de la antigua religión persa del zoroastrismo, habla sobre “el hermoso Yima, el buen pastor”, quien fue el primer mortal con quien conversó Ahura-Mazda (el creador). Ahura-Mazda le dio instrucciones de “nutrir, gobernar y vigilar mi mundo”. Para hacer eso, tenía que construir Vara, una morada subterránea, para todas las criaturas vivientes. En aquel lugar “no había ni opresión ni ánimo malvado, ni estupidez ni violencia, ni pobreza ni engaño, ni debilidad ni deformidad, ni dientes enormes ni cuerpos que pasaran del tamaño usual. Los habitantes no estaban contaminados por el espíritu maligno. Moraban entre árboles olorosos y columnas doradas; eran los mayores, mejores y más hermosos de la Tierra; ellos mismos eran una raza alta y hermosa”.
36 Entre los griegos de la antigüedad, el poema “Los trabajos y los días”, de Hesíodo, habla de las Cinco Edades del Hombre, la primera de las cuales fue la “Edad de Oro”, en la cual los hombres disfrutaron de felicidad completa. Escribió:
“Cuando los hombres y los dioses todos vinieron a la vida, fue creada por los que moran en el alto Olimpo, la edad de oro tan tranquila y grata. A Saturno obedientes los mortales, quien en el cielo entonces imperaba, a la misma existencia de los dioses la suya asemejaron; de la infausta inquietud siempre libres, libres siempre de trabajos, de penas y desgracias, éranle, pues, desconocidos esos achaques propios de vejez cansada, y sus pies y sus manos no perdían su vigor, y al placer todos se daban”.
Según la mitología griega aquella legendaria edad de oro se perdió cuando Epimeteo aceptó como esposa a la hermosa Pandora, que le fue regalada por el dios olímpico Zeus. Cierto día Pandora destapó una gran tinaja que tenía, y súbitamente escaparon de ella las dificultades, las miserias y las enfermedades de las cuales la humanidad nunca se recuperaría.
37 Leyendas de la China antigua también mencionan una edad de oro en los días de Huang Ti (Emperador Amarillo), de quien se dice que gobernó por cien años en el siglo XXVI a.E.C. A él se le atribuye haber inventado todo cuanto se relaciona con la civilización: la ropa y el abrigo, vehículos de transportación, armas y guerrear, administración del terreno, manufactura, cultivo de la seda, música, el lenguaje, matemática, el calendario, y así por el estilo. Se dice que durante su reinado “no había ladrones ni peleas en China, y la gente vivía en humildad y paz. Las lluvias y el clima propicios tenían como resultado una cosecha abundante año tras año. Muy sorprendente era que ni las bestias salvajes mataban ni las aves rapaces causaban daño. Puesto en pocas palabras, la historia de China empezó con un paraíso”. Hasta el día de hoy los chinos todavía alegan que son descendientes del Emperador Amarillo.
38 En las religiones de muchos otros pueblos: los egipcios, los tibetanos, los peruanos, los mexicanos y otros, hay relatos legendarios similares sobre un tiempo de felicidad y perfección al principio de la historia humana. ¿Fue solo por accidente que todos estos pueblos, que vivían a gran distancia unos de otros y tenían culturas, idiomas y costumbres totalmente diferentes, tuvieran las mismas ideas acerca de su origen? ¿Fue solo por casualidad o coincidencia que todos optaron por explicar sus comienzos de la misma manera? La lógica y la experiencia nos dicen que difícilmente pudiera haber sido así. Al contrario, en todas estas leyendas tienen que estar entretejidos elementos comunes de verdad sobre el principio del hombre y su religión.
39 Sí, se pueden discernir muchos elementos en común en todas las diferentes leyendas acerca del principio del hombre. Cuando los ponemos juntos, empieza a surgir un cuadro más completo. De ese cuadro se desprende que Dios creó al primer hombre y la primera mujer y los colocó en un paraíso. Ellos estaban muy contentos y felices al principio, pero en poco tiempo se hicieron rebeldes. Aquella rebelión condujo a que perdieran el paraíso perfecto, y pasaran a una vida de afán y duro trabajo, dolor y sufrimiento. Con el tiempo la humanidad se hizo tan mala que Dios castigó a los hombres enviando un enorme diluvio que destruyó a toda la gente excepto a una familia. Al multiplicarse esta familia, algunos de los descendientes formaron un grupo y empezaron a edificar una inmensa torre en desafío a Dios. Dios frustró su proyecto al confundir su idioma y dispersarlos hasta los extremos de la Tierra.
40 ¿Es este cuadro compuesto tan solo el resultado del ejercicio mental de alguien? No. Básicamente, ese es el cuadro que se presenta en la Biblia, en los primeros 11 capítulos del libro de Génesis. Aunque no vamos a entrar en una consideración de la autenticidad de la Biblia aquí, nótese que el relato bíblico de la historia antigua del hombre se refleja en los elementos clave de muchas leyendas. El relato revela que a medida que la raza humana empezó a dispersarse desde Mesopotamia los hombres llevaron consigo sus recuerdos, experiencias e ideas dondequiera que fueron. Con el tiempo estos experimentaron alteraciones y cambios y llegaron a ser la trama y urdimbre de la religión en todas partes del mundo. En otras palabras, volviendo a la analogía que usamos anteriormente, el relato de Génesis constituye la agrupación original y cristalina de ideas de la cual se derivaron las ideas básicas sobre el principio del hombre y de la adoración que se hallan en las diversas religiones del mundo. A estas los hombres añadieron sus doctrinas y prácticas particulares, pero la conexión es innegable.
41 En los capítulos siguientes de este libro consideraremos con más detalle cómo empezaron y se desarrollaron algunas religiones particulares. Le resultará iluminador notar no solo cómo difiere cada religión de las demás, sino también las similitudes que hay entre unas y otras. También podrá notar cómo encaja cada religión dentro de los tiempos de la historia humana y la historia de la religión, la relación que hay entre los libros o escritos sagrados de unas y otras religiones, cómo influyeron en el fundador o líder de una religión otras ideas religiosas, y cómo ha ejercido influencia en la conducta e historia de la humanidad esa religión. El estudiar con estos puntos presentes la larga búsqueda de Dios por el hombre le ayudará a ver más claramente la verdad sobre la religión y las enseñanzas religiosas.

[Notas]
Para una comparación detallada de las diversas leyendas diluvianas de diferentes pueblos, sírvase ver el libro Ayuda para entender la Biblia, publicado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc., 1987, página 450.

Para información detallada sobre este asunto, sírvase consultar el libro La Biblia... ¿la Palabra de Dios, o palabra del hombre?, publicado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc., 1989.

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-Diferentes, pero similares

28 Podemos conseguir la respuesta tal como los expertos en asuntos lingüísticos consiguieron la contestación a sus preguntas sobre el origen del lenguaje. Al colocar los idiomas lado a lado y notar sus similitudes, el etimólogo puede determinar la fuente de los diversos idiomas. De manera similar, si nosotros colocamos las religiones lado a lado podemos examinar sus doctrinas, leyendas, ritos, ceremonias, instituciones, y así por el estilo, y ver si tienen en común algún hilo subyacente de identidad y, si así es, ver a qué nos lleva ese hilo.
29 Superficialmente las muchas religiones de hoy día parecen diferir mucho unas de otras. Sin embargo, si las despojamos de las cosas que son sencillamente adornos y añadiduras posteriores, o si les quitamos las distinciones que son el resultado del clima, el idioma, las particularidades de su tierra nativa y otros factores, es sorprendente cuán similares resultan ser la mayoría de ellas.
30 Por ejemplo, muchísimas personas pensarían que difícilmente pudiera haber dos religiones más diferentes que la católica romana de Occidente y el budismo de Oriente. Pero ¿qué vemos cuando eliminamos las diferencias que pudieran atribuirse al idioma y la cultura? Si mantenemos la objetividad, tendremos que admitir que las dos tienen muchas cosas en común. Tanto el catolicismo como el budismo observan muchos ritos y ceremonias. Entre las cosas comunes a ambas están el uso de velas, incienso, agua bendita, el rosario, imágenes de santos, salmodias y devocionarios, hasta la señal de la cruz. Ambas religiones tienen órdenes de monjes y monjas y se caracterizan por el celibato de los sacerdotes, vestidura especial, días de fiesta sagrados, alimentos especiales. Esta lista ciertamente no está completa, pero sirve para ilustrar el punto. La cuestión es: ¿A qué se debe que dos religiones que parecen tan diferentes tengan tantas cosas en común?
31 La comparación de estas dos religiones es iluminadora, y lo mismo puede hacerse con otras religiones. Cuando hacemos eso, descubrimos que ciertas enseñanzas y creencias son casi universales entre ellas. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con doctrinas como las siguientes: el alma humana es inmortal, hay una recompensa celestial para todos los buenos, tormento eterno para los inicuos en un infierno, existe un purgatorio, hay un dios trino y uno o una divinidad compuesta de muchos dioses, y una diosa a quien se llama madre de dios o reina del cielo. Sin embargo, además de estas doctrinas hay muchas leyendas y mitos que también son generales. Por ejemplo, hay leyendas de que el hombre cayó del favor divino en un intento ilícito por alcanzar la inmortalidad, de que se necesitan sacrificios para expiar el pecado, de la búsqueda de un árbol de la vida o una fuente de la juventud, de dioses y semidioses que vivieron entre los humanos y produjeron prole sobrehumana, y de un diluvio catastrófico que devastó a casi toda la humanidad.
32 ¿A qué conclusión llegamos al considerar todo esto? Notamos que los que creían en estos mitos y leyendas vivían a gran distancia geográfica unos de otros. Su cultura y sus tradiciones diferían y los distinguían. Sus costumbres sociales no estaban relacionadas unas con otras. Sin embargo, en el terreno religioso creían en ideas tan similares. Aunque no todos estos pueblos creían en todas las cosas que hemos mencionado, todos creían en algunas de ellas. La pregunta obvia es: ¿Por qué? Parecería que existía un conjunto común de creencias del cual cada religión sacó sus creencias básicas, algunas más, otras menos. Al pasar el tiempo estas ideas básicas acumularon adornos y modificaciones, y de ellas se desarrollaron otras enseñanzas. Pero el esquema básico se distingue con claridad.
33 Lógicamente, el parecido en los conceptos básicos de las muchas religiones del mundo es prueba fuerte de que no empezaron cada una por sí sola y de manera independiente. Más bien, al remontarnos suficientemente al pasado podemos ver que sus ideas tienen que haber tenido un origen común. ¿Cuál fue ese origen?

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-Una investigación de mucho tiempo atrás

22 En el primer siglo de nuestra era común la ciudad de Atenas, Grecia, era un prominente centro de enseñanza. Sin embargo, entre los atenienses había muchas diferentes escuelas de pensamiento —como la de los epicúreos y la de los estoicos—, cada una con su propia idea acerca de los dioses. Con estas diferentes ideas como base, se veneraba a muchas deidades, y se desarrollaron diversos modos de adoración. El resultado fue que la ciudad estaba llena de ídolos y templos hechos por los hombres. (Hechos 17:16.)
23 Alrededor del año 50 E.C., el apóstol cristiano Pablo visitó Atenas y presentó a los atenienses un punto de vista totalmente diferente. Les dijo: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, siendo, como es Este, Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos de manos, ni es atendido por manos humanas como si necesitara algo, porque él mismo da a toda persona vida y aliento y todas las cosas”. (Hechos 17:24, 25.)
24 En otras palabras, Pablo estaba diciendo a los atenienses que el Dios verdadero, quien “hizo el mundo y todas las cosas que hay en él”, no es producto de la imaginación del hombre, ni se sirve a ese Dios de las maneras que el hombre mismo invente. La religión verdadera no es simplemente un esfuerzo unilateral del hombre por tratar de satisfacer alguna necesidad sicológica o ahogar algún temor. Más bien, puesto que el Dios verdadero es el Creador, quien dio al hombre capacidad de pensar y facultad de razonar, lo lógico es que Él le suministraría al hombre un modo de entrar en una relación satisfaciente con Él. Según Pablo, eso era exactamente lo que Dios había hecho. “Hizo de un solo hombre toda nación de hombres, para que moren sobre la entera superficie de la tierra, [...] para que busquen a Dios, por si buscaban a tientas y verdaderamente lo hallaban, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros.” (Hechos 17:26, 27.)
25 Note el punto clave de Pablo: Dios “hizo de un solo hombre toda nación de hombres”. Aunque hoy día por toda la Tierra viven muchas naciones de hombres, los científicos saben que en verdad toda la humanidad es de un mismo linaje. Este concepto es muy importante, porque el decir que toda la humanidad es del mismo linaje significa mucho más que solo el que los hombres estén relacionados biológica y genéticamente. Están relacionados en otros aspectos también.
26 Por ejemplo, note en lo siguiente lo que dice el libro Story of the World’s Worship (Cómo adora el mundo) sobre el lenguaje humano. “Los que han estudiado los idiomas del mundo y los han comparado unos con otros pueden decir algo, y es esto: Es posible agrupar todos los idiomas en familias o grupos del habla, y se puede ver que todas estas familias han venido de la misma fuente.” En otras palabras, las lenguas o idiomas del mundo no se originaron por separado e independientemente como los evolucionistas quisieran que creyéramos. Ellos teorizan que cavernícolas de África, Europa y Asia empezaron a expresarse con gruñidos y al fin desarrollaron sus propios idiomas. No sucedió así. Lo que las pruebas indican es que ‘vinieron de la misma fuente’.
27 Si eso es cierto de algo tan personal y singularmente humano como el idioma, ¿no sería entonces razonable pensar que las ideas del hombre acerca de Dios y la religión también hayan venido de una misma fuente? Después de todo, la religión se relaciona con el pensamiento, y el pensamiento está relacionado con la capacidad humana para usar el lenguaje. No es que todas las religiones de hecho se desarrollaran de una sola religión, sino que debería ser posible conectar las ideas y los conceptos con algún origen o conjunto de ideas religiosas común. ¿Hay pruebas de esto? Y si en verdad las religiones del hombre tuvieron la misma fuente, ¿cuál pudiera ser? ¿Cómo podemos averiguar eso?

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-Cimientos débiles

16 Después de años de luchar con esta cuestión, muchos han concluido ahora que no es muy probable que se adelante mucho en resolver la incógnita del comienzo de la religión. Esto se debe, en primer lugar, a que los huesos y restos de los pueblos del pasado remoto no nos dicen cómo pensaba aquella gente, ni lo que temía ni por qué adoraba. Cuanto se diga como resultado del estudio de estos artefactos no pasa de ser adivinación, aunque se base en algún conocimiento. Segundo, las prácticas religiosas de los llamados pueblos primitivos de hoy día, como los aborígenes australianos, no son necesariamente una vara de medir confiable en cuanto a lo que decía o pensaba la gente de tiempos antiguos. Nadie sabe de seguro si la cultura de aquellos pueblos cambió a través de los siglos, ni cómo, si así fue.
17 Debido a todas estas incertidumbres, el libro World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad) llega a la conclusión de que “el historiador moderno de religiones sabe que es imposible llegar al origen de la religión”. Sin embargo, sobre los esfuerzos de los historiadores este libro dice: “En el pasado, demasiados teóricos buscaron, no solo describir o explicar la religión, sino eliminarla por explicaciones, pues creían que si se mostraba que sus primeras formas se basaban en ilusiones, entonces podrían socavarse las religiones posteriores y superiores”.
18 Ese último comentario nos ayuda a comprender por qué varios investigadores “científicos” del origen de la religión no han propuesto explicaciones sostenibles. La lógica nos dice que solo de proposiciones correctas puede llegarse a una conclusión correcta. Si uno empieza con una proposición errónea, no es probable que llegue a una conclusión sólida. El que después de tratar vez tras vez los investigadores “científicos” no hayan alcanzado una explicación razonable hace surgir serias dudas en cuanto a la proposición sobre la cual han basado sus puntos de vista. Al seguir su noción preconcebida, en sus esfuerzos por ‘eliminar por explicaciones la religión’ han tratado de eliminar por explicaciones a Dios.
19 La situación se puede comparar con la de los astrónomos de antes del siglo XVI que de muchas maneras trataron de explicar el movimiento de los planetas. Había muchas teorías, pero ninguna verdaderamente satisfacía. ¿Por qué? Porque se basaban en la suposición de que la Tierra era el centro del universo y que las estrellas y los planetas giraban alrededor de ella. No se logró verdadero progreso sino hasta que los científicos —y la Iglesia Católica— estuvieron dispuestos a aceptar el hecho de que la Tierra no era el centro del universo, sino que giraba alrededor del Sol, el centro del sistema solar. El que no se pudieran explicar los hechos mediante las muchas teorías hizo que personas pensadoras dejaran de presentar nuevas teorías y decidieran reexaminar la proposición original que era base de sus investigaciones. Y eso condujo al éxito.
20 El mismo principio se puede aplicar al esfuerzo por descubrir el origen de la religión. Por el surgimiento del ateísmo y la aceptación extensa de la teoría de la evolución, muchas personas han dado por sentado que Dios no existe. Fundándose en eso, les parece que pueden explicar la existencia de la religión por lo que hay en el hombre mismo... en sus pensamientos, sus necesidades, sus temores, sus “neurosis”. Voltaire declaró: “Si Dios no existiera, habría que inventarlo”; de modo que afirman que el hombre ha inventado a Dios. (Véase el recuadro de la página 28.)
21 Puesto que ninguna de las muchas teorías ha dado una respuesta que en verdad satisfaga, ¿no ha llegado el tiempo de reexaminar la proposición sobre la cual se han basado esas investigaciones? En vez de seguir esforzándonos infructuosamente del mismo modo, ¿no sería lógico buscar la respuesta de otra manera? Si queremos ser razonables, concordaremos en que hacer eso es tanto lógico como científico. Y precisamente tenemos un ejemplo que nos puede ayudar a ver lo lógico de este proceder.

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-Muchas teorías

8 El estudio del origen y desarrollo de la religión es un campo comparativamente nuevo. Por siglos la gente aceptaba a grado mayor o menor la tradición religiosa en cuyo seno había nacido y se había criado. La mayoría de las personas estaban satisfechas con las explicaciones que les pasaban sus antepasados y creían que su religión era la verdad. Rara vez había razón para cuestionar nada, ni necesidad de investigar cómo, cuándo ni por qué empezó lo que conocían. De hecho, porque los medios de transportación y comunicación eran limitados, pocas personas siquiera sabían que había otros sistemas religiosos.
9 No obstante, durante el siglo XIX ese cuadro empezó a cambiar. La teoría de la evolución cundió por los círculos intelectuales. Eso, junto con el advenimiento de la investigación científica, hizo que muchos pusieran en tela de juicio los sistemas establecidos, y en eso estuvo incluida la religión. Porque reconocieron que sería limitado lo que podrían descubrir dentro de la religión existente, algunos eruditos estudiaron los restos de civilizaciones del pasado remoto o investigaron lugares distantes del mundo donde la gente aún vivía en sociedades primitivas. Trataron de aplicar a estas sociedades los métodos de la sicología, la sociología, la antropología, y así por el estilo, con la esperanza de hallar alguna clave en cuanto a cómo había empezado la religión y por qué.
10 ¿Qué resultado tuvo esto? De súbito se presentaron muchas teorías —pareció que había tantas teorías como investigadores—, y cada investigador contradecía al otro, y cada uno se esforzaba por sobrepasar al otro en atrevimiento y originalidad. Algunos de estos investigadores llegaron a conclusiones importantes; la obra de otros sencillamente ha pasado al olvido. Nos educa e ilumina el tener alguna idea de los resultados de esta investigación. Nos ayuda a comprender mejor las actitudes religiosas de personas con quienes tratamos.
11 El antropólogo inglés Edward Tylor (1832-1917) propuso una teoría a la que comúnmente se llama animismo. Sugirió que experiencias como sueños, visiones, alucinaciones y la ausencia de vida en los cadáveres hizo que la gente primitiva concluyera que un alma (latín: anima) habitaba el cuerpo. Según esta teoría, puesto que la gente solía soñar con sus amados que habían muerto, supuso que el alma seguía viviendo después de la muerte; que salía del cuerpo y moraba en árboles, rocas, ríos, y así por el estilo. Con el tiempo se adoró como dioses a los difuntos y a los objetos en que se decía que habitaban las almas. Y así, según Tylor, nació la religión.
12 Otro antropólogo inglés, R. R. Marett (1866-1943), propuso un perfeccionamiento del animismo, y llamó a esto animatismo. Después de estudiar las creencias de los melanesios de las islas del Pacífico y de los nativos de África y los Estados Unidos, Marett concluyó que en vez de tener la noción de un alma personal los pueblos primitivos creían que había una fuerza o poder sobrenatural impersonal que lo animaba todo; aquella creencia despertó en el hombre emociones de reverencia y temor que se convirtieron en la base de su religión primitiva. Para Marett la religión era principalmente la respuesta emocional del hombre a lo desconocido. Su declaración favorita era que “más bien que pensar [en lo religioso], el hombre lo danzaba”.
13 En 1890, James Frazer (1854-1941), escocés experto en folclor antiguo, publicó la influyente obra The Golden Bough (La rama dorada), y en ella afirmó que la religión se había desarrollado de la magia. Según Frazer, al principio el hombre trató de controlar su propia vida y su entorno mediante imitar lo que veía que pasaba en la naturaleza. Por ejemplo, creyó que podría atraer la lluvia si rociaba agua sobre el terreno mientras le acompañaban golpes de tambor que imitaban el sonido de truenos, o que podría causar daño a su enemigo mediante meter alfileres en una efigie de él. Esto llevó al uso de ritos, hechizos y objetos mágicos en muchos campos de la vida. Cuando nada surtía el efecto esperado, entonces el hombre trataba de apaciguar a los poderes sobrenaturales o suplicaba su ayuda, en vez de tratar de controlarlos. Los ritos y conjuros se convirtieron en sacrificios y oraciones, y así empezó la religión. Según Frazer, la religión es “ganar el favor o la benevolencia de poderes superiores al hombre”.
14 Hasta el famoso sicoanalista austriaco Sigmund Freud (1856-1939), en su libro Tótem y tabú, trató de explicar el origen de la religión. Fiel a su profesión, explicó que la religión más antigua se desarrolló de lo que él llamó una neurosis en cuanto a una figura paternal. Teorizó que, como sucedía entre los caballos y el ganado en condición salvaje, en la sociedad primitiva el padre dominaba al clan. Los hijos, que a la vez odiaban y admiraban al padre, se rebelaron contra él y lo mataron. Para adquirir el poder del padre, alegó Freud, ‘estos salvajes caníbales se comieron a su víctima’. Después, por remordimiento, inventaron ritos y ceremonias como expiación por lo que habían hecho. Según la teoría de Freud la figura del padre llegó a ser Dios, los ritos y ceremonias llegaron a ser la religión más antigua, y el que los hijos se comieran al padre muerto se convirtió en la comunión que es práctica tradicional de muchas religiones.
15 Pudiéramos citar muchas otras teorías que son intentos de explicar el origen de la religión. Sin embargo, la mayoría de ellas se han relegado al olvido, y ninguna realmente se ha destacado como más digna de credibilidad o aceptable que las demás. ¿Por qué? Sencillamente porque nunca hubo evidencia o prueba histórica de que estas teorías fueran verdad. Eran solo el producto de la imaginación o conjetura de algún investigador, algo que pronto se reemplazaba por la siguiente teoría que se presentara.

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?-La cuestión del origen

4 Sobre la cuestión del origen, personas de diferentes religiones piensan en nombres como Mahoma, el Buda, Confucio y Jesús. En casi toda religión podemos hallar alguna figura central de quien se dice que fundó la ‘fe verdadera’. Algunos fueron reformadores iconoclastas. Otros fueron filósofos moralistas. Otros fueron héroes folclóricos abnegados. Muchos han dejado escritos o dichos que formaron la base de una nueva religión. Con el tiempo la gente elaboró sobre sus dichos y hechos, los embelleció y los rodeó de misterio. Hasta se deificó a algunos de estos líderes.
5 Aunque se vea a estos hombres como fundadores de las religiones principales que conocemos, debe notarse que ellos en realidad no fueron originadores de religión. En la mayoría de los casos sus enseñanzas se derivaron de ideas religiosas ya existentes, aunque la mayoría de estos fundadores afirmaron que tenían como fuente la inspiración divina. En el caso de algunos, cambiaron y modificaron sistemas religiosos existentes que de algún modo ya no eran satisfactorios.
6 Por ejemplo, hasta donde puede determinarse con exactitud histórica, nos enteramos de que el Buda había sido un príncipe a quien impresionó el sufrimiento y las condiciones lamentables de la sociedad dominada por el hinduismo que le rodeaba. El budismo fue el resultado de su búsqueda de una solución para los dolorosos problemas de la vida. Mahoma, de manera similar, se perturbó mucho debido a la idolatría e inmoralidad que vio en las prácticas religiosas de su entorno. Después afirmó haber recibido revelaciones especiales de Dios, que formaron el Corán y fueron la base de un nuevo movimiento religioso, el islam. El protestantismo se desarrolló del catolicismo como resultado de la Reforma que empezó a principios del siglo XVI, cuando Martín Lutero protestó contra la venta de indulgencias por la Iglesia Católica en aquel tiempo.
7 Así, pues, en lo referente a las religiones que ahora existen no hay falta de información sobre su origen y desarrollo, sus fundadores, sus escritos sagrados y así por el estilo. Pero ¿qué se puede decir de las religiones que las precedieron? ¿Y de las que antecedieron a esas? Si seguimos remontándonos en la historia, tarde o temprano nos vemos ante la pregunta: ¿Cómo empezó la religión? Queda claro que para hallar la respuesta a esa pregunta tenemos que ir más allá de los límites de cada religión.

Capítulo 2 La religión... ¿cómo empezó?

LA HISTORIA de la religión es tan antigua como la del hombre mismo. Eso es lo que nos dicen arqueólogos y antropólogos. Hasta entre las civilizaciones más “primitivas”, es decir, subdesarrolladas, se encuentra prueba de algún tipo de adoración. De hecho, The New Encyclopædia Britannica dice que “hasta donde ha llevado la investigación a los eruditos, considerando todo lugar y tiempo, nunca ha existido un pueblo que no fuera de alguna manera religioso”.
2 Además de ser antigua, la religión también se manifiesta en gran variedad. Los cazadores de cabezas de las selvas de Borneo, los esquimales de las heladas regiones árticas, los nómadas del desierto del Sahara, los moradores de las grandes metrópolis del mundo... todo pueblo y toda nación de la Tierra tiene su dios, o dioses, y su manera de adorar. Realmente es asombrosa la diversidad que hay en el campo religioso.
3 Como es lógico, surgen ciertas preguntas. ¿De dónde vinieron todas estas religiones? Puesto que entre ellas hay claras diferencias y obvias similitudes, ¿empezaron independientemente, o pudieran haberse desarrollado de una sola fuente? Bien pudiéramos preguntar: ¿Qué razón pudo haber para que comenzara la religión? ¿Y cómo empezó? Para todos los que se interesan en descubrir la verdad sobre la religión y las creencias religiosas, las respuestas a estas preguntas son vitalmente importantes.

Capítulo 1 ¿Por qué interesarnos en otras religiones?-Preguntas que exigen respuesta

28 1) ¿Enseña la Biblia lo que la mayoría de las religiones enseñan y lo que muchas personas creen, a saber, que los humanos tienen un alma inmortal y que al momento de la muerte esa alma pasa a otra región, el “más allá”, el cielo, el infierno o el purgatorio, o que regresa en una reencarnación?
2) ¿Enseña la Biblia que el Señor Soberano del universo carezca de nombre? ¿Enseña que es un solo Dios?, ¿o que es tres personas en un solo Dios?, ¿o muchos dioses?
3) ¿Qué propósito dice la Biblia que Dios tuvo originalmente cuando creó a la humanidad para que viviera en la Tierra?
4) ¿Enseña la Biblia que la Tierra haya de ser destruida, o indica que lo único que tendrá fin será el corrupto sistema mundial?
5) ¿Cómo, realmente, puede alcanzarse la tranquilidad interior y la salvación?
29 Cada religión tiene respuestas diferentes, pero al fin en nuestra búsqueda de la “religión pura” deberíamos llegar a las conclusiones a que Dios quiere que lleguemos. (Santiago 1:27, BJ; VM.) ¿Por qué podemos decir eso? Porque nuestro principio básico será: “Sea Dios hallado veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso, así como está escrito: ‘Para que seas probado justo en tus palabras y ganes cuando se te esté juzgando’”. (Romanos 3:4.)
30 Ahora que tenemos una base para examinar las religiones del mundo, demos atención a los comienzos de la búsqueda de espiritualidad por el hombre. ¿Qué sabemos de cómo empezó la religión? ¿Qué modelos o patrones de adoración se establecieron entre los pueblos antiguos y quizás primitivos?

[Nota]
Si le interesa una respuesta bíblica inmediata a estas preguntas, le recomendamos que investigue los siguientes textos: 1) Génesis 1:26; 2:7; Ezequiel 18:4, 20; Levítico 24:17, 18; Mateo 10:28; 2) Deuteronomio 6:4; 1 Corintios 8:4-6; 3) Génesis 1:27, 28; Revelación 21:1-4; 4) Eclesiastés 1:4; Mateo 24:3, 7, 8; 5) Juan 3:16; 17:3; Filipenses 2:5-11; 4:6, 7; Hebreos 5:9.

Capítulo 1 ¿Por qué interesarnos en otras religiones?-‘Estoy satisfecho con mi religión’

24 Muchas personas evitan las discusiones religiosas, y dicen: ‘Estoy satisfecho con mi religión. Yo no le hago mal a nadie, y ayudo a otros cuando puedo’. Pero ¿es suficiente eso? ¿Basta con nuestro criterio personal sobre la religión?
25 Si la religión abarca buscar “un apoyo en el Ser Supremo, la admiración del orden universal que lleva al hombre a la alabanza del Creador, la ansiedad [...] cuya solución busca [...] en la existencia de un Juez y Remunerador soberano”, como dice una enciclopedia, entonces de seguro la pregunta debería ser: ¿Satisface mi religión al Creador y Gobernante del universo? Además, en ese caso el Creador tendría el derecho de establecer lo que fuera comportamiento, adoración y doctrina aceptables, y lo que no lo sería. Para eso, tendría que revelar su voluntad a la humanidad, y esa revelación tendría que ser fácilmente obtenible y accesible a todos. Además, sus revelaciones, aunque se suministraran con intermedios de siglos, siempre deberían ser armoniosas y consecuentes. Esto presenta un desafío a cada persona: el de examinar la prueba que se le presenta y determinar con certeza para sí lo que es la voluntad acepta de Dios.
26 Uno de los libros más antiguos que afirma que ha sido inspirado por Dios es la Biblia. También es el libro de mayor distribución y el más traducido de toda la historia. Casi dos mil años atrás uno de sus escritores dijo: “Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios”. (Romanos 12:2.) ¿Cuál sería la fuente de esa prueba? El mismo escritor declaró: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. Por lo tanto, la Biblia, dada por inspiración, debe servir como regla confiable para medir lo que es adoración verdadera y acepta. (2 Timoteo 3:16, 17.)
27 La parte más antigua de la Biblia precede a todos los demás escritos religiosos del mundo. La Torá, o los primeros cinco libros de la Biblia —la Ley que Moisés escribió por inspiración—, se remonta a los siglos XV y XVI a.E.C. Por contraste, los escritos hindúes Rigveda (una colección de himnos) se completaron alrededor del año 900 a.E.C. y no se atribuyen a inspiración divina. El “Canon de las tres cestas” budista se remonta al siglo V a.E.C. El Corán, del cual se alega que fue transmitido por Dios mediante el ángel Gabriel, es producto del siglo VII E.C. El Libro del Mormón, supuestamente dado a Joseph Smith en los Estados Unidos mediante un ángel llamado Moroni, es producto del siglo XIX. Si algunas de estas obras han sido inspiradas por Dios, como algunos aseguran, entonces lo que ofrecen como guía religiosa no debería contradecir las enseñanzas de la Biblia, que es la fuente inspirada original. También deberían contestar algunas de las preguntas que más han intrigado a la humanidad.

Capítulo 1 ¿Por qué interesarnos en otras religiones?-¿Cómo debe medirse la religión?

-19 Aunque la mayoría de las religiones tienen un cuerpo de creencias o doctrinas, puede suceder que estas formen una teología demasiado complicada que esté más allá de lo que puede entender el lego de término medio. Sin embargo, el principio de causa y efecto aplica en cada caso. Las enseñanzas de una religión deben influir en la personalidad y la conducta diaria de cada creyente. Por eso, normalmente la conducta de cada persona es un reflejo, a grado mayor o menor, de sus antecedentes religiosos. ¿Qué efecto tiene su religión en usted? ¿Produce su religión una persona más bondadosa?, ¿una persona más generosa, honrada, humilde, tolerante y compasiva? Estas son preguntas razonables, porque como declaró un gran maestro religioso, Jesucristo: “Todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, ni puede un árbol podrido producir fruto excelente. Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego. Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. (Mateo 7:17-20.)
-20 Ciertamente la historia mundial debe hacer que nos preguntemos qué papel ha desempeñado la religión en las muchas guerras que han devastado a la humanidad y causado indecible sufrimiento. ¿Por qué han matado o han recibido la muerte tantas personas en el nombre de la religión? Las Cruzadas, la Inquisición, los conflictos en el Oriente Medio y en Irlanda del Norte, el degüello en los conflictos bélicos entre Irak e Irán (1980-1988), los choques bélicos entre hindúes y sikhs en la India... todos estos sucesos ciertamente hacen que la gente pensadora plantee preguntas sobre las creencias y la ética religiosas. (Véase el recuadro de abajo.)
-21 El dominio de la cristiandad se ha destacado por su hipocresía en este campo. En dos guerras mundiales, católicos han matado a católicos y protestantes a protestantes al mandato de sus líderes políticos “cristianos”. Sin embargo, la Biblia hace un contraste claro entre las obras de la carne y el fruto del espíritu. Sobre las obras de la carne, declara: “Son: fornicación, inmundicia, conducta relajada, idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas, envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas. En cuanto a estas cosas, les aviso de antemano, de la misma manera como ya les avisé, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. No obstante, supuestos cristianos han practicado estas cosas por siglos, y muchas veces sus clérigos han aprobado tácitamente tal conducta. (Gálatas 5:19-21.)
-22 Por contraste, el fruto positivo del espíritu se describe así: “amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio. Contra tales cosas no hay ley”. Toda religión debería producir esta clase de fruto pacífico. Pero ¿es así? ¿Lo hace su religión? (Gálatas 5:22, 23.)
-23 Por lo tanto, el examen que hace este libro de los esfuerzos del hombre por hallar a Dios mediante las religiones del mundo debería servir para contestar algunas de nuestras preguntas. Pero ¿qué criterio debería seguirse para juzgar a una religión? ¿Por la norma de quién se haría eso?

Capítulo 1 ¿Por qué interesarnos en otras religiones?-¿Por qué investigar?

¿Ha pensado o dicho usted alguna vez: ‘Tengo mi propia religión. Es un asunto muy personal. No lo considero con otros’? Es verdad que la religión es un asunto muy personal... nuestros padres y parientes nos inculcan ideas religiosas o éticas casi desde que nacemos. El resultado de esto es que por lo general seguimos los ideales religiosos de nuestros padres y abuelos. La religión casi ha llegado a ser un asunto de tradición familiar. ¿Qué resultado tiene ese proceso? Que en muchos casos son otras personas quienes han escogido para nosotros nuestra religión. Ha sido sencillamente un asunto de dónde hayamos nacido y cuándo. O, como lo indicó el historiador Arnold Toynbee, el que alguien se adhiera a cierta fe suele determinarse por “el accidente geográfico de dónde haya nacido”.
13 ¿Es razonable suponer que la religión que se le haya impuesto a uno al nacer sea necesariamente la verdad completa? Si uno naciera en Italia o en la América del Sur, probablemente se le criaría como católico, y no podría hacer nada en cuanto a ello. Si naciera en la India, entonces lo más probable sería que llegara a ser hindú, o, si fuera del Punjab, quizás llegaría a ser sikh (sij). Si los padres de uno fueran de Paquistán, entonces lo obvio sería que uno fuera mahometano. Y si uno hubiera nacido en un país socialista dentro de las últimas décadas, probablemente no habría podido evitar que lo criaran como ateo. (Gálatas 1:13, 14; Hechos 23:6.)
14 Por lo tanto, ¿tiene que ser la religión en cuyo seno uno nazca la verdadera, la que Dios aprueba? Si ese hubiera sido el concepto seguido a través de los milenios, muchos humanos todavía estarían practicando el chamanismo primitivo y los antiguos cultos de la fertilidad, con la base de que ‘lo que fue bueno para mis antepasados es bueno para mí’.
15 Puesto que durante los últimos 6.000 años por todo el mundo se ha desarrollado una gran diversidad de expresión religiosa, es por lo menos educativo y algo que amplía nuestros horizontes el entender lo que otros creen y el origen de sus creencias. Y eso también pudiera dejarle ver la posibilidad de una esperanza más concreta en cuanto a su futuro.
16 Hoy en muchos países sucede que la llegada de inmigrantes y el movimiento de la población dentro del mismo país hacen vecinos de personas de diferentes religiones. Por eso, el que unos comprendan los puntos de vista de otros puede llevar a comunicación y conversación más significativa entre personas de diferentes fes. Además, eso pudiera disipar parte del odio que las diferencias religiosas han causado en el mundo. Es verdad que entre la gente puede haber vigoroso desacuerdo en cuanto a creencias religiosas, pero no hay base para odiar a nadie sólo porque tenga un punto de vista que difiera del de uno. (1 Pedro 3:15; 1 Juan 4:20, 21; Revelación 2:6.)
17 La antigua ley judía declaraba: “No odiarás a tu hermano en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, para que no lleves pecado por su causa. No te vengarás, ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo; sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor [Jehová]”. (Levítico 19:17, 18, La Biblia, ES.) El Fundador del cristianismo declaró: “Pero les digo a ustedes los que escuchan: Continúen amando a sus enemigos, haciendo bien a los que los odian, [...] y su galardón será grande, y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso para con los ingratos e inicuos”. (Lucas 6:27, 35.) Bajo el encabezamiento “La examinada”, el Corán declara un principio similar (sura 60:7, JC): “Quizá establezca Dios la amistad entre vosotros y los que de ellos tenéis por enemigos. Dios es capaz, Dios es indulgente, misericordioso”.
18 Sin embargo, aunque la tolerancia y la comprensión son necesarios, eso no significa que no importa lo que uno crea. Como dijo el historiador Geoffrey Parrinder: “A veces se dice que todas las religiones tienen la misma meta, o que son caminos iguales hacia la verdad, o hasta que todas enseñan las mismas doctrinas [...] No obstante, los aztecas de la antigüedad, quienes alzaban hacia el Sol el corazón todavía palpitante de sus víctimas, de seguro no tenían una religión tan buena como la del pacífico Buda”. Además, en lo referente a adoración, ¿no es Dios mismo quien debe determinar lo que es o no es aceptable? (Miqueas 6:8.)

Capítulo 1 ¿Por qué interesarnos en otras religiones?

PRESCINDIENDO de dónde viva usted, lo más seguro es que haya visto que la religión afecta la vida de millones de personas; quizás también la suya. En los países donde se practica el hinduismo es común ver a la gente en la ceremonia llamada puja, que puede incluir ofrendas de coco, flores y manzanas a sus dioses. Un sacerdote pone en la frente de los creyentes una mancha de colorante rojo o amarillo, llamada tilak. Cada año, millones de personas también acuden al río Ganges para purificarse con sus aguas.

2 En países católicos se ve a la gente rezando en las iglesias y catedrales con un crucifijo en la mano o un rosario entre los dedos. Los católicos usan las cuentas del rosario para contar los rezos que hacen en su devoción a María. Y no es difícil identificar a las monjas y los curas, que se distinguen por su ropa negra.

3 En las tierras protestantes abundan las capillas y las iglesias, y los domingos los feligreses suelen vestirse especialmente bien y congregarse para cantar himnos y oír sermones. Sus clérigos por lo general se visten de negro y llevan un cuello distintivo.

4 En países islámicos o mahometanos se pueden oír las voces de los almuédanos, los musulmanes que desde los alminares convocan cinco veces al día a los fieles a salat, la oración ritual. Para los musulmanes el Corán o Alcorán constituye sus escritos sagrados. Según la creencia musulmana, fue revelado por Dios, y el ángel Gabriel lo dio al profeta Mahoma en el siglo VII E.C.

5 En las calles de muchos países budistas se ve a los monjes del budismo como señal de piedad, por lo general en túnicas que son de color azafrán, negras o rojas. Los templos antiguos con estatuas del Buda sereno evidencian la antigüedad de la fe budista.

6 El efecto del sintoísmo, practicado principalmente en Japón, se ve en la vida cotidiana por los santuarios de las familias y las ofrendas a los antepasados. Los japoneses oran libremente hasta por lo más terrenal, incluso por éxito en los exámenes escolares.

7 Otra actividad religiosa conocida por todo el mundo es la de personas que van de casa en casa y a quienes se ve por las calles con Biblias y literatura bíblica. Al ver en sus manos las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, casi todo observador los reconoce como testigos de Jehová.

8 ¿Qué indica esta gran variedad de devoción religiosa por todo el mundo? Que por milenios la humanidad ha experimentado una necesidad y anhelo espiritual. El hombre ha vivido con sus dificultades y cargas, sus dudas y preguntas, entre ellas el enigma de la muerte. Los sentimientos religiosos se han expresado de muchas diferentes maneras cuando la gente ha acudido a Dios o a sus dioses en busca de bendiciones y consuelo. La religión también trata de contestar las importantes preguntas: ¿Por qué existe el hombre? ¿Cómo debemos vivir? ¿Qué encierra el futuro para la humanidad?

9 Por otra parte, millones de personas afirman que no tienen religión ni creen en dios alguno. Son los ateos. Otros, los agnósticos, creen que Dios es desconocido y que quizás sea imposible conocerlo. Sin embargo, es obvio que eso no significa que estas personas sean gente sin principios ni ética, tal como el que alguien afirme que es religioso no significa que se guíe por principios o ética. Con todo, si para uno la religión es —como a veces se ha definido— devoción a algún principio, fidelidad estricta, guiarse por la conciencia, afecto o apego piadoso, entonces la mayoría de las personas, entre ellas los ateos y los agnósticos, sí tienen alguna forma de devoción religiosa en la vida.

10 El que haya tantas religiones en un mundo que ha sido encogido por lo rápido del viaje y la comunicación hace que gente de todo el planeta sienta el impacto de las diferentes fes, gústeles o no. El escándalo que estalló en 1989 por el libro The Satanic Verses (Los versículos satánicos), a cuyo escritor se ha llamado ‘un apóstata musulmán’, prueba claramente que las opiniones religiosas pueden manifestarse en escala mundial. Líderes musulmanes pidieron que se proscribiera ese libro, y hasta que se diera muerte al autor. ¿Qué impulsa a la gente a reaccionar con tanta vehemencia en asuntos religiosos?

11 Para contestar esa pregunta se necesita algún conocimiento de los antecedentes de las religiones del mundo. Como declara Geoffrey Parrinder en World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad): “El estudiar diferentes religiones no necesariamente implica que uno sea infiel a su propia fe; esta, más bien, puede ampliarse cuando se ve cómo otros han buscado la realidad y han sido enriquecidos por su búsqueda”. El conocimiento lleva a comprensión, y la comprensión a tolerar a personas cuyo punto de vista difiere del de uno.