Cismas en la cristiandad
29 Otra característica de la apostasía es que lleva a división y fragmentación. El apóstol Pablo había profetizado: “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí”. Pablo había dado este consejo claro a los corintios: “Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar”. A pesar de la exhortación de Pablo, pronto echaron raíces la apostasía y las divisiones. (Hechos 20:29, 30; 1 Corintios 1:10.)
30 Unas cuantas décadas después de la muerte de los apóstoles ya se veían cismas entre los cristianos. Will Durant declara: “El mismo Celso [opositor del cristianismo que vivió durante el segundo siglo] había señalado con sarcasmo que los cristianos estaban ‘divididos en muchísimas facciones, pues cada individuo deseaba tener su propio partido’. Para cerca de 187 [E.C.] Ireneo señaló veinte variedades del cristianismo; cerca de 384 [E.C.] Epifanio contó ochenta” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ).
31 Constantino favoreció la parte oriental o griega de su imperio al construir una gran capital nueva en lo que hoy es Turquía. La llamó Constantinopla (la moderna Estambul). El resultado de esto fue que con el paso de los siglos la Iglesia Católica se dividió tanto por lenguaje como por geografía... la Roma de habla latina en Occidente contra Constantinopla, de habla griega, en Oriente.
32 Debates divisivos acerca de aspectos de la enseñanza de la Trinidad, que continuaba desarrollándose, siguieron causando perturbación en la cristiandad. En 451 E.C., en Calcedonia, se celebró otro concilio para definir el carácter de las “naturalezas” de Cristo. Aunque Occidente aceptó el credo emitido por este concilio, las iglesias orientales no concordaron con él, y esto llevó a la formación de la Iglesia Copta en Egipto y Abisinia y las iglesias “jacobitas” de Siria y Armenia. La unidad de la Iglesia Católica estuvo amenazada constantemente por divisiones sobre complejos asuntos teológicos, especialmente con relación a definir la doctrina de la Trinidad.
33 Otra causa de división fue la veneración de imágenes. Durante el siglo VIII los obispos orientales se rebelaron contra esta idolatría y entraron en lo que se llamó su período iconoclasta, o de destruir imágenes. Con el tiempo volvieron a usar iconos. (Éxodo 20:4-6; Isaías 44:14-18.)
34 Otra gran dificultad surgió cuando la iglesia occidental añadió la palabra latina filioque (“y del Hijo”) al credo niceno para indicar que el Espíritu Santo procedía tanto del Padre como del Hijo. El resultado de esta enmienda del siglo VI fue una división cuando “en 876 un sínodo [de obispos] en Constantinopla condenó al papa por sus actividades políticas y por no corregir la herejía de la cláusula filioque. Este acto fue parte del entero rechazo por Oriente de la alegación del papa de que tenía jurisdicción universal sobre la Iglesia” (Man’s Religions). En el año 1054 el representante del papa excomulgó al patriarca de Constantinopla, quien, a su vez, puso bajo maldición al papa. Con el tiempo el resultado de aquella división fue que se formaran las iglesias ortodoxas orientales: griega, rusa, rumana, polaca, búlgara, serbia y otras iglesias autónomas.
35 Otro movimiento empezaba también a causar perturbaciones en la iglesia. En el siglo XII Pedro de Valdo, de Lyon, Francia, “hizo que algunos eruditos tradujeran la Biblia en la langue d’oc [un lenguaje regional] del sur de Francia. Estudió celosamente la traducción, y concluyó que los cristianos debían vivir como los apóstoles... sin propiedad individual” (The Age of Faith [La era de la fe], por Will Durant). Empezó un movimiento de predicación al que se llegó a conocer como los valdenses. Estos rechazaban el sacerdocio católico, las indulgencias, el purgatorio, la transubstanciación y otras prácticas y creencias tradicionales católicas. Se esparcieron por otros países. El Concilio de Tolosa trató de detenerlos en 1229 mediante proscribir la posesión de libros bíblicos. Solo se permitían libros de liturgia, y únicamente en una lengua muerta, el latín. Pero habría más división y persecución en el terreno religioso.
Se persigue a los albigenses
36 Otro movimiento empezó en el siglo XII en el sur de Francia... el de los albigenses (conocidos también como cátaros), a quienes se llamó así por el pueblo de Albi, donde tenían muchos seguidores. Tenían su propia clase clerical célibe, y estos esperaban que se les saludara con reverencia. Creían que Jesús había hablado en sentido figurado en su última cena cuando dijo del pan: “Esto es mi cuerpo”. (Mateo 26:26, VP.) Rechazaban las doctrinas de la Trinidad, el parto virginal, el infierno de fuego y el purgatorio. Así, activamente ponían en duda las enseñanzas de Roma. El papa Inocencio III ordenó que se persiguiera a los albigenses. “Si es necesario —dijo—, suprímanlos con la espada.”
37 Se envió una cruzada contra los “herejes”, y los cruzados católicos mataron a 20.000 hombres, mujeres y niños en Béziers, Francia. Después de mucho derramamiento de sangre, en 1229 se alcanzó la paz cuando los albigenses fueron derrotados. El Concilio de Narbona “prohibió que los legos poseyeran parte alguna de la Biblia”. Parece que la raíz del problema para la Iglesia Católica era la existencia de la Biblia en el lenguaje de la gente.
38 El paso siguiente de la iglesia fue establecer la Inquisición, un tribunal para suprimir la herejía. Ya la gente estaba bajo la influencia de un espíritu de intolerancia; eran personas supersticiosas y demasiado dispuestas a linchar y asesinar a “herejes”. Las condiciones del siglo XIII se prestaban al abuso del poder por la iglesia. Sin embargo, “los herejes condenados por la Iglesia eran entregados al ‘brazo seglar’ —las autoridades locales—, para que murieran por quema” (The Age of Faith). Al dejar que las autoridades seglares se encargaran de las ejecuciones mismas, la iglesia daba la impresión de estar libre de culpa del derramamiento de sangre. La Inquisición empezó una era de persecución religiosa que resultó en abusos, denuncias falsas y anónimas, asesinato, robo, tortura y muerte lenta para miles de personas que se atrevieron a divergir de la iglesia en creencias. Se suprimía la libertad de expresión religiosa. ¿Había esperanza para el que buscara al Dios verdadero? El capítulo 13 contestará eso.
39 Mientras todo esto sucedía en la cristiandad, en el Oriente Medio un árabe solitario se puso en contra de la apatía religiosa y de la idolatría de su propio pueblo. En el siglo VII dio comienzo a un movimiento religioso que hoy tiene la obediencia y sumisión de casi mil millones de personas. Ese movimiento es el islamismo. El capítulo siguiente considerará la historia de su profeta-fundador y explicará algunas de sus enseñanzas y la fuente de estas.
martes, 7 de junio de 2011
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios
Cimientos de la cristiandad
21 El punto de viraje para esta nueva religión en el Imperio Romano fue el año 313 E.C., la fecha de la supuesta conversión del emperador Constantino al “cristianismo”. ¿Cómo tuvo lugar esta conversión? En 306 E.C., Constantino sucedió a su padre y, con el tiempo, llegó a gobernar el Imperio Romano junto con Licinio. En Constantino influyó la devoción de su madre al cristianismo y su propia creencia de que había recibido protección divina. Antes de entrar en una batalla cerca de Roma en el puente Milvio en 312 E.C., alegó que se le dijo en un sueño que pintara el monograma “cristiano” —las letras griegas kji y rho, las primeras dos letras del nombre de Cristo en griego— en los escudos de sus soldados. Con este ‘talismán sagrado’, las fuerzas de Constantino derrotaron a su enemigo Majencio.
22 Poco después de ganar la batalla, Constantino afirmó que se había hecho creyente, aunque no se bautizó sino hasta poco antes de su muerte unos 24 años después. Obtuvo el apoyo de los que afirmaban ser cristianos en su imperio por “adoptar [las letras griegas] Chi-Rho [Arte: caracteres griegos] como su emblema [...] Sin embargo, el Chi-Rho ya se había usado como ligadura [unión de letras] tanto en contextos paganos como cristianos” (The Crucible of Christianity, preparado por Arnold Toynbee).
23 El resultado de esto fue que se colocaron los cimientos de la cristiandad. Como escribió el locutor británico Malcolm Muggeridge en su libro The End of Christendom (El fin de la cristiandad): “La cristiandad empezó con el emperador Constantino”. Sin embargo, este hombre también hizo este comentario perspicaz: “Hasta se pudiera decir que Cristo mismo abolió la cristiandad antes de que esta empezara cuando declaró que su reino no era de este mundo... una de sus declaraciones más trascendentales e importantes”. Y una que ha sido extensamente pasada por alto por los gobernantes religiosos y políticos de la cristiandad. (Juan 18:36.)
24 Con el apoyo de Constantino la religión de la cristiandad llegó a ser oficialmente la religión estatal de Roma. Elaine Pagels, profesora de religión, explica: “Los obispos cristianos, a quienes antes se arrestaba, atormentaba y ejecutaba, ahora eran eximidos del pago de impuestos, recibían regalos del tesorero imperial, y adquirían prestigio y hasta influencia en la corte; sus iglesias obtuvieron nueva riqueza, poder y prominencia”. Se habían hecho amigos del emperador, amigos del mundo romano. (Santiago 4:4.)
Constantino, la herejía y la ortodoxia
25 ¿Por qué fue tan significativa la “conversión” de Constantino? Porque como emperador él ejerció vigorosa influencia en los asuntos de la iglesia “cristiana”, que estaba dividida en cuanto a doctrina, y él quería unidad en su imperio. En aquel tiempo los obispos de habla griega y los de habla latina estaban envueltos en un debate sobre “la relación entre la ‘Palabra’ o el ‘Hijo’ de ‘Dios’ que había sido encarnado en Jesús, y ‘Dios’ mismo, ahora llamado ‘el Padre’, puesto que por lo general su nombre, Yahweh, había sido olvidado” (The Columbia History of the World [Historia universal Columbia]). Algunos favorecían el punto de vista bíblico que indicaba que Cristo, el Ló‧gos, había sido creado y por lo tanto estaba subordinado al Padre. (Mateo 24:36; Juan 14:28; 1 Corintios 15:25-28.) Entre estos estaba Arrio, un sacerdote de Alejandría, Egipto. De hecho, R. P. C. Hanson, profesor de teología, dice: “No hay ningún teólogo de la Iglesia oriental ni de la occidental antes del estallido de la controversia arriana [en el siglo IV] que no considere que en algún sentido el Hijo está subordinado al Padre” (The Search for the Christian Doctrine of God [Búsqueda de la doctrina cristiana de Dios]).
26 Otros consideraban herejía aquel punto de vista sobre la subordinación de Cristo y tendían más a adorar a Jesús como “Dios Encarnado”. Sin embargo, el profesor Hanson dice que el período en cuestión (el siglo IV) “no fue la historia de defender contra los ataques de una herejía franca [el arrianismo] una ortodoxia [trinitaria] ya aceptada. Todavía no había ninguna doctrina ortodoxa sobre el asunto que principalmente se consideraba”. Hanson sigue expresándose: “Cada bando creía que tenía a su favor la autoridad de las Escrituras. Cada uno decía que los demás se habían apartado de lo ortodoxo y lo tradicional y lo bíblico”. Había división total entre las filas religiosas en cuanto a esta cuestión teológica. (Juan 20:17.)
27 Constantino quería unidad en su dominio, y en 325 E.C. convocó un concilio de sus obispos en Nicea, en la región oriental —de habla griega— de su imperio, al otro lado del Bósforo desde la nueva ciudad de Constantinopla. Se dice que de 250 a 318 obispos asistieron, solo una minoría de la cantidad total, y la mayoría de los que concurrieron eran de la región de habla griega. Ni siquiera el papa Silvestre I estuvo presente. Después de un acalorado debate, de aquel concilio que no representaba completamente a los implicados salió el credo niceno, tan inclinado hacia el pensamiento trinitario. Pero no pudo resolver el argumento doctrinal. No aclaró el papel del espíritu santo de Dios en la teología trinitaria. El debate siguió rabiando por décadas, y exigió más concilios y la autoridad de diferentes emperadores y el uso del destierro para lograr al fin conformidad. Fue una victoria para la teología y una derrota para los que se apegaban a las Escrituras. (Romanos 3:3, 4.)
28 A través de los siglos, como resultado de la enseñanza de la Trinidad se ha sumido al único Dios verdadero, Jehová, en el lodazal de la teología Dios-Cristo de la cristiandad. Lo que se desenvolvió después como consecuencia lógica de esa teología fue pensar que, si Jesús era realmente Dios Encarnado, entonces era obvio que la madre de Jesús, María, era la “Madre de Dios”. Con los años eso ha llevado a que se venere a María de muchas diferentes formas, a pesar de que no hay absolutamente ningún texto bíblico que asigne a María un papel de importancia que sobrepase el de haber sido la humilde madre biológica de Jesús. (Lucas 1:26-38, 46-56.) A través de los siglos la Iglesia Católica Romana ha desarrollado y adornado la enseñanza acerca de una Madre de Dios, con el resultado de que muchos católicos veneran a María mucho más fervorosamente de lo que adoran a Dios.
21 El punto de viraje para esta nueva religión en el Imperio Romano fue el año 313 E.C., la fecha de la supuesta conversión del emperador Constantino al “cristianismo”. ¿Cómo tuvo lugar esta conversión? En 306 E.C., Constantino sucedió a su padre y, con el tiempo, llegó a gobernar el Imperio Romano junto con Licinio. En Constantino influyó la devoción de su madre al cristianismo y su propia creencia de que había recibido protección divina. Antes de entrar en una batalla cerca de Roma en el puente Milvio en 312 E.C., alegó que se le dijo en un sueño que pintara el monograma “cristiano” —las letras griegas kji y rho, las primeras dos letras del nombre de Cristo en griego— en los escudos de sus soldados. Con este ‘talismán sagrado’, las fuerzas de Constantino derrotaron a su enemigo Majencio.
22 Poco después de ganar la batalla, Constantino afirmó que se había hecho creyente, aunque no se bautizó sino hasta poco antes de su muerte unos 24 años después. Obtuvo el apoyo de los que afirmaban ser cristianos en su imperio por “adoptar [las letras griegas] Chi-Rho [Arte: caracteres griegos] como su emblema [...] Sin embargo, el Chi-Rho ya se había usado como ligadura [unión de letras] tanto en contextos paganos como cristianos” (The Crucible of Christianity, preparado por Arnold Toynbee).
23 El resultado de esto fue que se colocaron los cimientos de la cristiandad. Como escribió el locutor británico Malcolm Muggeridge en su libro The End of Christendom (El fin de la cristiandad): “La cristiandad empezó con el emperador Constantino”. Sin embargo, este hombre también hizo este comentario perspicaz: “Hasta se pudiera decir que Cristo mismo abolió la cristiandad antes de que esta empezara cuando declaró que su reino no era de este mundo... una de sus declaraciones más trascendentales e importantes”. Y una que ha sido extensamente pasada por alto por los gobernantes religiosos y políticos de la cristiandad. (Juan 18:36.)
24 Con el apoyo de Constantino la religión de la cristiandad llegó a ser oficialmente la religión estatal de Roma. Elaine Pagels, profesora de religión, explica: “Los obispos cristianos, a quienes antes se arrestaba, atormentaba y ejecutaba, ahora eran eximidos del pago de impuestos, recibían regalos del tesorero imperial, y adquirían prestigio y hasta influencia en la corte; sus iglesias obtuvieron nueva riqueza, poder y prominencia”. Se habían hecho amigos del emperador, amigos del mundo romano. (Santiago 4:4.)
Constantino, la herejía y la ortodoxia
25 ¿Por qué fue tan significativa la “conversión” de Constantino? Porque como emperador él ejerció vigorosa influencia en los asuntos de la iglesia “cristiana”, que estaba dividida en cuanto a doctrina, y él quería unidad en su imperio. En aquel tiempo los obispos de habla griega y los de habla latina estaban envueltos en un debate sobre “la relación entre la ‘Palabra’ o el ‘Hijo’ de ‘Dios’ que había sido encarnado en Jesús, y ‘Dios’ mismo, ahora llamado ‘el Padre’, puesto que por lo general su nombre, Yahweh, había sido olvidado” (The Columbia History of the World [Historia universal Columbia]). Algunos favorecían el punto de vista bíblico que indicaba que Cristo, el Ló‧gos, había sido creado y por lo tanto estaba subordinado al Padre. (Mateo 24:36; Juan 14:28; 1 Corintios 15:25-28.) Entre estos estaba Arrio, un sacerdote de Alejandría, Egipto. De hecho, R. P. C. Hanson, profesor de teología, dice: “No hay ningún teólogo de la Iglesia oriental ni de la occidental antes del estallido de la controversia arriana [en el siglo IV] que no considere que en algún sentido el Hijo está subordinado al Padre” (The Search for the Christian Doctrine of God [Búsqueda de la doctrina cristiana de Dios]).
26 Otros consideraban herejía aquel punto de vista sobre la subordinación de Cristo y tendían más a adorar a Jesús como “Dios Encarnado”. Sin embargo, el profesor Hanson dice que el período en cuestión (el siglo IV) “no fue la historia de defender contra los ataques de una herejía franca [el arrianismo] una ortodoxia [trinitaria] ya aceptada. Todavía no había ninguna doctrina ortodoxa sobre el asunto que principalmente se consideraba”. Hanson sigue expresándose: “Cada bando creía que tenía a su favor la autoridad de las Escrituras. Cada uno decía que los demás se habían apartado de lo ortodoxo y lo tradicional y lo bíblico”. Había división total entre las filas religiosas en cuanto a esta cuestión teológica. (Juan 20:17.)
27 Constantino quería unidad en su dominio, y en 325 E.C. convocó un concilio de sus obispos en Nicea, en la región oriental —de habla griega— de su imperio, al otro lado del Bósforo desde la nueva ciudad de Constantinopla. Se dice que de 250 a 318 obispos asistieron, solo una minoría de la cantidad total, y la mayoría de los que concurrieron eran de la región de habla griega. Ni siquiera el papa Silvestre I estuvo presente. Después de un acalorado debate, de aquel concilio que no representaba completamente a los implicados salió el credo niceno, tan inclinado hacia el pensamiento trinitario. Pero no pudo resolver el argumento doctrinal. No aclaró el papel del espíritu santo de Dios en la teología trinitaria. El debate siguió rabiando por décadas, y exigió más concilios y la autoridad de diferentes emperadores y el uso del destierro para lograr al fin conformidad. Fue una victoria para la teología y una derrota para los que se apegaban a las Escrituras. (Romanos 3:3, 4.)
28 A través de los siglos, como resultado de la enseñanza de la Trinidad se ha sumido al único Dios verdadero, Jehová, en el lodazal de la teología Dios-Cristo de la cristiandad. Lo que se desenvolvió después como consecuencia lógica de esa teología fue pensar que, si Jesús era realmente Dios Encarnado, entonces era obvio que la madre de Jesús, María, era la “Madre de Dios”. Con los años eso ha llevado a que se venere a María de muchas diferentes formas, a pesar de que no hay absolutamente ningún texto bíblico que asigne a María un papel de importancia que sobrepase el de haber sido la humilde madre biológica de Jesús. (Lucas 1:26-38, 46-56.) A través de los siglos la Iglesia Católica Romana ha desarrollado y adornado la enseñanza acerca de una Madre de Dios, con el resultado de que muchos católicos veneran a María mucho más fervorosamente de lo que adoran a Dios.
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios
Cómo se formó la clase clerical
11 Otra indicación de apostasía fue abandonar la práctica del ministerio general de todos los cristianos, algo que Jesús y los apóstoles habían enseñado, y pasar a tener el sacerdocio y la jerarquía exclusivos que se desarrollaron en la cristiandad. (Mateo 5:14-16; Romanos 10:13-15; 1 Pedro 3:15.) Durante el primer siglo, después de la muerte de Jesús, sus apóstoles, junto con otros ancianos cristianos espiritualmente capacitados de Jerusalén, rindieron el servicio de aconsejar y dirigir a la congregación cristiana. Ninguno se elevaba sobre los demás. (Gálatas 2:9.)
12 En el año 49 E.C. fue necesario que ellos se reunieran en Jerusalén para resolver cuestiones que afectaban a los cristianos en general. El relato bíblico nos dice que después de considerar francamente los asuntos, les “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos [pre‧sbý‧te‧roi], junto con toda la congregación, enviar a varones escogidos de entre ellos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé, [...] y por mano de ellos escribieron: ‘Los apóstoles y los ancianos, hermanos, a los hermanos de Antioquía y Siria y Cilicia que son de las naciones: ¡Saludos!’”. Evidentemente los apóstoles y los ancianos servían como agencia administrativa de gobernación para las congregaciones cristianas esparcidas por todas partes. (Hechos 15:22, 23.)
13 Pues bien, puesto que aquel grupo gobernante en Jerusalén era el arreglo de los cristianos primitivos para la superintendencia general de todos los cristianos, ¿qué sistema de dirección había en cada una de las congregaciones? La carta de Pablo a Timoteo aclara que las congregaciones tenían superintendentes (griego: e‧pí‧sko‧pos, fuente de la palabra “episcopal”) que eran ancianos (pre‧sbý‧te‧roi) espirituales, hombres capacitados por su conducta y su espiritualidad para enseñar a sus compañeros cristianos. (1 Timoteo 3:1-7; 5:17.) En el primer siglo estos hombres no constituían una clase clerical separada. No usaban vestidura distintiva. Su espiritualidad era lo que los distinguía. De hecho, cada congregación tenía un cuerpo o grupo de ancianos (superintendentes), no una gobernación monárquica por un solo hombre. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1.)
14 Fue solo a medida que pasó el tiempo que la palabra e‧pí‧sko‧pos (superintendente) fue convertida en “obispo”, con el significado de un sacerdote que tiene jurisdicción sobre otros miembros del clero de su diócesis. Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: “Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio” (Historia de la Iglesia Católica). De hecho, los obispos empezaron a funcionar en un sistema de tipo monárquico, especialmente desde el principio del siglo IV. Se estableció una jerarquía o cuerpo gobernante de clérigos, y con el tiempo el obispo de Roma, que alegó ser sucesor de Pedro, fue reconocido por muchos como el obispo supremo y papa.
15 Hoy en las diferentes iglesias de la cristiandad el puesto de obispo es uno de prestigio y poder, que por lo general está bien remunerado y suele identificarse con la clase gobernante selecta de cada nación. Pero hay una enorme diferencia entre la posición de orgullo y exaltación de los obispos y la sencillez de estructura bajo Cristo y los ancianos o superintendentes de las congregaciones cristianas primitivas. ¿Y qué diremos de la laguna entre Pedro y sus llamados sucesores, que han gobernado en el suntuoso escenario del Vaticano? (Lucas 9:58; 1 Pedro 5:1-3.)
El poder y prestigio papal
16 Entre las primeras congregaciones que aceptaron la dirección de los apóstoles y ancianos de Jerusalén estuvo la de Roma, adonde la verdad cristiana probablemente llegó algún tiempo después del Pentecostés de 33 E.C. (Hechos 2:10.) Como cualquier otra congregación cristiana de aquel tiempo, tenía ancianos, y estos servían como un cuerpo de superintendentes sin que ninguno de ellos tuviera la primacía. Ciertamente los contemporáneos de los primeros superintendentes de la congregación de Roma no consideraron a ninguno de estos como obispo ni como papa, puesto que el episcopado monárquico o de un solo hombre no se había desarrollado todavía en Roma. Es difícil determinar cuándo empezó el episcopado monárquico. La evidencia indica que empezó a desarrollarse en el segundo siglo. (Romanos 16:3-16; Filipenses 1:1.)
17 El título “papa” (del griego pá‧pas, padre) no se usó durante los primeros dos siglos. Michael Walsh, ex jesuita, explica: “Parece que fue en el siglo III cuando por primera vez se llamó ‘papa’ a un obispo de Roma, y el título se dio al papa Calixto [...] Para fines del siglo V ‘papa’ solía significar el obispo de Roma y nadie más. Sin embargo, solo en el siglo XI podía un papa insistir en que el título aplicaba solamente a él” (An Illustrated History of the Popes [Historia ilustrada de los papas]).
18 Uno de los primeros obispos de Roma que impuso su autoridad fue el papa León I (papa: 440-461 E.C.). Michael Walsh sigue explicando: “León tomó para sí el título de Pontifex Maximus, que era un título pagano que llevaron los emperadores romanos hasta cerca del fin del siglo IV y que todavía usan los papas hoy”. León I basó sus acciones en la interpretación católica de las palabras de Jesús en Mateo 16:18, 19. (Véase la página 268.) León I “declaró que porque San Pedro era el primero entre los Apóstoles, la iglesia de San Pedro debería recibir primacía entre las iglesias” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Por este acto León I manifestó claramente que mientras el emperador tenía poder temporal en Constantinopla, en Oriente, él ejercía poder espiritual desde Roma en Occidente. Este poder se ilustró también cuando el papa León III coronó emperador del Santo Imperio Romano a Carlomagno en 800 E.C.
19 Desde 1929 los gobiernos seglares han visto al papa de Roma como gobernante de un estado soberano distinto de los demás, el de Ciudad del Vaticano. Así pues, la Iglesia Católica Romana, como ninguna otra organización religiosa, puede enviar representantes diplomáticos, nuncios, a los gobiernos del mundo. (Juan 18:36.) Se honra al papa con muchos títulos, algunos de los cuales son: Vicario de Jesucristo, Sucesor de San Pedro, Sumo Pontífice o Rector de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Soberano de la Ciudad del Vaticano. Lo transportan con pompa y ceremonia. Se le dan los honores de un cabeza de estado. Por contraste, note cómo reaccionó Pedro —supuestamente el primer papa y obispo de Roma— cuando el centurión romano Cornelio cayó a sus pies para rendirle homenaje: “Pedro lo alzó, y dijo: ‘Levántate; yo mismo también soy hombre’”. (Hechos 10:25, 26; Mateo 23:8-12.)
20 La pregunta ahora es: ¿Cómo consiguió tanto poder y prestigio la iglesia apóstata en aquellos primeros siglos? ¿Cómo se convirtió la sencillez y humildad de Cristo y los cristianos primitivos en el orgullo y la pompa de la cristiandad?
11 Otra indicación de apostasía fue abandonar la práctica del ministerio general de todos los cristianos, algo que Jesús y los apóstoles habían enseñado, y pasar a tener el sacerdocio y la jerarquía exclusivos que se desarrollaron en la cristiandad. (Mateo 5:14-16; Romanos 10:13-15; 1 Pedro 3:15.) Durante el primer siglo, después de la muerte de Jesús, sus apóstoles, junto con otros ancianos cristianos espiritualmente capacitados de Jerusalén, rindieron el servicio de aconsejar y dirigir a la congregación cristiana. Ninguno se elevaba sobre los demás. (Gálatas 2:9.)
12 En el año 49 E.C. fue necesario que ellos se reunieran en Jerusalén para resolver cuestiones que afectaban a los cristianos en general. El relato bíblico nos dice que después de considerar francamente los asuntos, les “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos [pre‧sbý‧te‧roi], junto con toda la congregación, enviar a varones escogidos de entre ellos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé, [...] y por mano de ellos escribieron: ‘Los apóstoles y los ancianos, hermanos, a los hermanos de Antioquía y Siria y Cilicia que son de las naciones: ¡Saludos!’”. Evidentemente los apóstoles y los ancianos servían como agencia administrativa de gobernación para las congregaciones cristianas esparcidas por todas partes. (Hechos 15:22, 23.)
13 Pues bien, puesto que aquel grupo gobernante en Jerusalén era el arreglo de los cristianos primitivos para la superintendencia general de todos los cristianos, ¿qué sistema de dirección había en cada una de las congregaciones? La carta de Pablo a Timoteo aclara que las congregaciones tenían superintendentes (griego: e‧pí‧sko‧pos, fuente de la palabra “episcopal”) que eran ancianos (pre‧sbý‧te‧roi) espirituales, hombres capacitados por su conducta y su espiritualidad para enseñar a sus compañeros cristianos. (1 Timoteo 3:1-7; 5:17.) En el primer siglo estos hombres no constituían una clase clerical separada. No usaban vestidura distintiva. Su espiritualidad era lo que los distinguía. De hecho, cada congregación tenía un cuerpo o grupo de ancianos (superintendentes), no una gobernación monárquica por un solo hombre. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1.)
14 Fue solo a medida que pasó el tiempo que la palabra e‧pí‧sko‧pos (superintendente) fue convertida en “obispo”, con el significado de un sacerdote que tiene jurisdicción sobre otros miembros del clero de su diócesis. Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: “Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio” (Historia de la Iglesia Católica). De hecho, los obispos empezaron a funcionar en un sistema de tipo monárquico, especialmente desde el principio del siglo IV. Se estableció una jerarquía o cuerpo gobernante de clérigos, y con el tiempo el obispo de Roma, que alegó ser sucesor de Pedro, fue reconocido por muchos como el obispo supremo y papa.
15 Hoy en las diferentes iglesias de la cristiandad el puesto de obispo es uno de prestigio y poder, que por lo general está bien remunerado y suele identificarse con la clase gobernante selecta de cada nación. Pero hay una enorme diferencia entre la posición de orgullo y exaltación de los obispos y la sencillez de estructura bajo Cristo y los ancianos o superintendentes de las congregaciones cristianas primitivas. ¿Y qué diremos de la laguna entre Pedro y sus llamados sucesores, que han gobernado en el suntuoso escenario del Vaticano? (Lucas 9:58; 1 Pedro 5:1-3.)
El poder y prestigio papal
16 Entre las primeras congregaciones que aceptaron la dirección de los apóstoles y ancianos de Jerusalén estuvo la de Roma, adonde la verdad cristiana probablemente llegó algún tiempo después del Pentecostés de 33 E.C. (Hechos 2:10.) Como cualquier otra congregación cristiana de aquel tiempo, tenía ancianos, y estos servían como un cuerpo de superintendentes sin que ninguno de ellos tuviera la primacía. Ciertamente los contemporáneos de los primeros superintendentes de la congregación de Roma no consideraron a ninguno de estos como obispo ni como papa, puesto que el episcopado monárquico o de un solo hombre no se había desarrollado todavía en Roma. Es difícil determinar cuándo empezó el episcopado monárquico. La evidencia indica que empezó a desarrollarse en el segundo siglo. (Romanos 16:3-16; Filipenses 1:1.)
17 El título “papa” (del griego pá‧pas, padre) no se usó durante los primeros dos siglos. Michael Walsh, ex jesuita, explica: “Parece que fue en el siglo III cuando por primera vez se llamó ‘papa’ a un obispo de Roma, y el título se dio al papa Calixto [...] Para fines del siglo V ‘papa’ solía significar el obispo de Roma y nadie más. Sin embargo, solo en el siglo XI podía un papa insistir en que el título aplicaba solamente a él” (An Illustrated History of the Popes [Historia ilustrada de los papas]).
18 Uno de los primeros obispos de Roma que impuso su autoridad fue el papa León I (papa: 440-461 E.C.). Michael Walsh sigue explicando: “León tomó para sí el título de Pontifex Maximus, que era un título pagano que llevaron los emperadores romanos hasta cerca del fin del siglo IV y que todavía usan los papas hoy”. León I basó sus acciones en la interpretación católica de las palabras de Jesús en Mateo 16:18, 19. (Véase la página 268.) León I “declaró que porque San Pedro era el primero entre los Apóstoles, la iglesia de San Pedro debería recibir primacía entre las iglesias” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Por este acto León I manifestó claramente que mientras el emperador tenía poder temporal en Constantinopla, en Oriente, él ejercía poder espiritual desde Roma en Occidente. Este poder se ilustró también cuando el papa León III coronó emperador del Santo Imperio Romano a Carlomagno en 800 E.C.
19 Desde 1929 los gobiernos seglares han visto al papa de Roma como gobernante de un estado soberano distinto de los demás, el de Ciudad del Vaticano. Así pues, la Iglesia Católica Romana, como ninguna otra organización religiosa, puede enviar representantes diplomáticos, nuncios, a los gobiernos del mundo. (Juan 18:36.) Se honra al papa con muchos títulos, algunos de los cuales son: Vicario de Jesucristo, Sucesor de San Pedro, Sumo Pontífice o Rector de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Soberano de la Ciudad del Vaticano. Lo transportan con pompa y ceremonia. Se le dan los honores de un cabeza de estado. Por contraste, note cómo reaccionó Pedro —supuestamente el primer papa y obispo de Roma— cuando el centurión romano Cornelio cayó a sus pies para rendirle homenaje: “Pedro lo alzó, y dijo: ‘Levántate; yo mismo también soy hombre’”. (Hechos 10:25, 26; Mateo 23:8-12.)
20 La pregunta ahora es: ¿Cómo consiguió tanto poder y prestigio la iglesia apóstata en aquellos primeros siglos? ¿Cómo se convirtió la sencillez y humildad de Cristo y los cristianos primitivos en el orgullo y la pompa de la cristiandad?
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios-
¿POR qué son tan importantes los primeros 400 años de la historia de la cristiandad? Por la misma razón que los primeros años de la vida de un niño son importantes... porque son años de formación en los que se coloca el fundamento para la personalidad futura del individuo. ¿Qué revelan los primeros siglos de la cristiandad?
2 Antes de contestar esa pregunta, recordemos una verdad que expresó Jesucristo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan”. El camino de la conveniencia es ancho; el de los principios rectos es angosto. (Mateo 7:13, 14.)
3 Al principio del cristianismo se abrían dos caminos ante los que abrazaban aquella fe impopular... adherirse a las enseñanzas y principios de Cristo (que no admitían transigencia) y a las Escrituras, o inclinarse hacia la senda ancha y cómoda de transigir con el mundo de aquel tiempo. Como veremos, la historia de los primeros 400 años muestra qué senda escogió al fin la mayoría.
La seducción de la filosofía
4 El historiador Will Durant explica: “La Iglesia adoptó algunas costumbres y formas religiosas que eran comunes en la Roma precristiana [pagana]... la estola y otras vestiduras de los sacerdotes paganos, el uso de incienso y agua bendita en purificaciones, el encender velas y una luz eterna delante del altar, la adoración de los santos, la arquitectura de la basílica, la ley romana como base para la ley canónica, el título de Pontifex Maximus para el sumo pontífice, y, en el siglo IV, el latín como idioma [...] Pronto la fuente de orden y la sede del poder en las ciudades serían los obispos, más bien que los prefectos romanos; los metropolitanos o arzobispos apoyarían, si acaso no reemplazaban, a los gobernadores de las provincias; y el sínodo de obispos tomaría el lugar de la asamblea provincial. La Iglesia Romana siguió en los pasos del estado romano” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ [La historia de la civilización: Parte III.—César y Cristo]).
5 Esta inclinación a transigir con el mundo romano está en contraste directo con las enseñanzas de Cristo y los apóstoles. (Véase el recuadro de la página 262.) El apóstol Pedro aconsejó: “Amados, [...] estoy despertando sus facultades de raciocinio claro a modo de recordatorio, para que se acuerden de los dichos hablados previamente por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador mediante los apóstoles de ustedes. Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia”. Pablo aconsejó claramente: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? [...] ‘“Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda”’; ‘“y yo los recibiré”’”. (2 Pedro 3:1, 2, 17; 2 Corintios 6:14-17; Revelación 18:2-5.)
6 A pesar de esta clara amonestación, los cristianos apóstatas del segundo siglo tomaron los atavíos de la religión pagana de Roma. Se apartaron de sus orígenes puros basados en la Biblia, y en vez de eso se pusieron la vestidura pagana de Roma, aceptaron sus títulos y se imbuyeron de filosofía griega. El profesor Wolfson, de la Universidad de Harvard, explica en The Crucible of Christianity (El crisol del cristianismo) que en el segundo siglo afluyeron al cristianismo muchísimos “gentiles adiestrados en la filosofía”. Estos admiraban la sabiduría de los griegos y opinaban que había similitudes entre la filosofía griega y las enseñanzas de las Escrituras. Wolfson continúa así: “A veces expresan de diversas maneras que la filosofía es el don especial de Dios a los griegos por vía de la razón humana, tal como la Escritura lo es para los judíos por vía de la revelación directa”. Y sigue: “Los Padres de la Iglesia [...] emprendieron su tarea sistemática de mostrar que, tras el lenguaje sencillo en que gustan de expresarse las Escrituras, se ocultan las enseñanzas de los filósofos puestas en los oscuros términos técnicos acuñados en su Academia, Liceo y Pórtico [centros de discusiones filosóficas]”.
7 Una actitud como esa abrió el camino para que la filosofía y la terminología griegas se infiltraran en las enseñanzas de la cristiandad, especialmente en los campos de la doctrina trinitaria y de creer en un alma inmortal. Como declara Wolfson: “Los Padres [de la iglesia] empezaron a buscar en el almacén de la terminología filosófica dos buenos términos técnicos; uno de estos se usaría para designar la realidad de lo distintivo de cada miembro de la Trinidad individualmente, y el otro se usaría para designar la unidad común subyacente de esos miembros”. Sin embargo, tuvieron que admitir que “el concepto de un Dios trino y uno es un misterio que no puede ser resuelto por la razón humana”. Por contraste, Pablo había reconocido claramente el peligro de tal contaminación y ‘perversión de las buenas nuevas’ cuando escribió a los cristianos gálatas y colosenses: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía [griego: fi‧lo‧so‧fí‧as] y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo”. (Gálatas 1:7-9; Colosenses 2:8; 1 Corintios 1:22, 23.)
Anulada la resurrección
8 Como se ha mostrado por todo este libro, el hombre ha luchado constantemente con el enigma de su existencia corta y finita que termina en la muerte. Como declaró el autor alemán Gerhard Herm en su libro The Celts—The People Who Came Out of the Darkness (Los celtas.—El pueblo que salió de las tinieblas): “Entre otras cosas la religión es un modo de lograr que la gente acepte la realidad de la muerte, sea por la promesa de una vida mejor en ultratumba, o un renacimiento, o ambas cosas”. Casi toda religión depende de la creencia de que el alma humana es inmortal y que después de la muerte el alma viaja a una vida posterior o transmigra a otra criatura.
9 Hoy día casi toda religión de la cristiandad sigue esa misma creencia. Miguel de Unamuno, prominente erudito español del siglo XX, escribió de Jesús: “[Él] creía acaso en la resurrección de la carne [como en el caso de Lázaro (véanse las páginas 249-252)], a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [griega]. [...] Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada”. Concluyó: “La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano” (La agonía del cristianismo). Ese “dogma filosófico pagano” se infiltró en la enseñanza de la cristiandad, aunque es obvio que Cristo no tenía tal idea. (Mateo 10:28; Juan 5:28, 29; 11:23, 24.)
10 La influencia sutil de la filosofía griega fue un factor clave en la apostasía que se extendió después de la muerte de los apóstoles. La enseñanza griega de la inmortalidad del alma suponía diversos destinos para el alma: el cielo, un infierno de fuego, el purgatorio, el paraíso, el limbo. Una clase sacerdotal se valió fácilmente de tales enseñanzas para mantener en sumisión y en temor del más allá a sus rebaños y conseguir regalos y donaciones de ellos. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Qué origen tuvo la clase clerical y sacerdotal separada que existe en la cristiandad? (Juan 8:44; 1 Timoteo 4:1, 2.)
2 Antes de contestar esa pregunta, recordemos una verdad que expresó Jesucristo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan”. El camino de la conveniencia es ancho; el de los principios rectos es angosto. (Mateo 7:13, 14.)
3 Al principio del cristianismo se abrían dos caminos ante los que abrazaban aquella fe impopular... adherirse a las enseñanzas y principios de Cristo (que no admitían transigencia) y a las Escrituras, o inclinarse hacia la senda ancha y cómoda de transigir con el mundo de aquel tiempo. Como veremos, la historia de los primeros 400 años muestra qué senda escogió al fin la mayoría.
La seducción de la filosofía
4 El historiador Will Durant explica: “La Iglesia adoptó algunas costumbres y formas religiosas que eran comunes en la Roma precristiana [pagana]... la estola y otras vestiduras de los sacerdotes paganos, el uso de incienso y agua bendita en purificaciones, el encender velas y una luz eterna delante del altar, la adoración de los santos, la arquitectura de la basílica, la ley romana como base para la ley canónica, el título de Pontifex Maximus para el sumo pontífice, y, en el siglo IV, el latín como idioma [...] Pronto la fuente de orden y la sede del poder en las ciudades serían los obispos, más bien que los prefectos romanos; los metropolitanos o arzobispos apoyarían, si acaso no reemplazaban, a los gobernadores de las provincias; y el sínodo de obispos tomaría el lugar de la asamblea provincial. La Iglesia Romana siguió en los pasos del estado romano” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ [La historia de la civilización: Parte III.—César y Cristo]).
5 Esta inclinación a transigir con el mundo romano está en contraste directo con las enseñanzas de Cristo y los apóstoles. (Véase el recuadro de la página 262.) El apóstol Pedro aconsejó: “Amados, [...] estoy despertando sus facultades de raciocinio claro a modo de recordatorio, para que se acuerden de los dichos hablados previamente por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador mediante los apóstoles de ustedes. Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia”. Pablo aconsejó claramente: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? [...] ‘“Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda”’; ‘“y yo los recibiré”’”. (2 Pedro 3:1, 2, 17; 2 Corintios 6:14-17; Revelación 18:2-5.)
6 A pesar de esta clara amonestación, los cristianos apóstatas del segundo siglo tomaron los atavíos de la religión pagana de Roma. Se apartaron de sus orígenes puros basados en la Biblia, y en vez de eso se pusieron la vestidura pagana de Roma, aceptaron sus títulos y se imbuyeron de filosofía griega. El profesor Wolfson, de la Universidad de Harvard, explica en The Crucible of Christianity (El crisol del cristianismo) que en el segundo siglo afluyeron al cristianismo muchísimos “gentiles adiestrados en la filosofía”. Estos admiraban la sabiduría de los griegos y opinaban que había similitudes entre la filosofía griega y las enseñanzas de las Escrituras. Wolfson continúa así: “A veces expresan de diversas maneras que la filosofía es el don especial de Dios a los griegos por vía de la razón humana, tal como la Escritura lo es para los judíos por vía de la revelación directa”. Y sigue: “Los Padres de la Iglesia [...] emprendieron su tarea sistemática de mostrar que, tras el lenguaje sencillo en que gustan de expresarse las Escrituras, se ocultan las enseñanzas de los filósofos puestas en los oscuros términos técnicos acuñados en su Academia, Liceo y Pórtico [centros de discusiones filosóficas]”.
7 Una actitud como esa abrió el camino para que la filosofía y la terminología griegas se infiltraran en las enseñanzas de la cristiandad, especialmente en los campos de la doctrina trinitaria y de creer en un alma inmortal. Como declara Wolfson: “Los Padres [de la iglesia] empezaron a buscar en el almacén de la terminología filosófica dos buenos términos técnicos; uno de estos se usaría para designar la realidad de lo distintivo de cada miembro de la Trinidad individualmente, y el otro se usaría para designar la unidad común subyacente de esos miembros”. Sin embargo, tuvieron que admitir que “el concepto de un Dios trino y uno es un misterio que no puede ser resuelto por la razón humana”. Por contraste, Pablo había reconocido claramente el peligro de tal contaminación y ‘perversión de las buenas nuevas’ cuando escribió a los cristianos gálatas y colosenses: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía [griego: fi‧lo‧so‧fí‧as] y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo”. (Gálatas 1:7-9; Colosenses 2:8; 1 Corintios 1:22, 23.)
Anulada la resurrección
8 Como se ha mostrado por todo este libro, el hombre ha luchado constantemente con el enigma de su existencia corta y finita que termina en la muerte. Como declaró el autor alemán Gerhard Herm en su libro The Celts—The People Who Came Out of the Darkness (Los celtas.—El pueblo que salió de las tinieblas): “Entre otras cosas la religión es un modo de lograr que la gente acepte la realidad de la muerte, sea por la promesa de una vida mejor en ultratumba, o un renacimiento, o ambas cosas”. Casi toda religión depende de la creencia de que el alma humana es inmortal y que después de la muerte el alma viaja a una vida posterior o transmigra a otra criatura.
9 Hoy día casi toda religión de la cristiandad sigue esa misma creencia. Miguel de Unamuno, prominente erudito español del siglo XX, escribió de Jesús: “[Él] creía acaso en la resurrección de la carne [como en el caso de Lázaro (véanse las páginas 249-252)], a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [griega]. [...] Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada”. Concluyó: “La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano” (La agonía del cristianismo). Ese “dogma filosófico pagano” se infiltró en la enseñanza de la cristiandad, aunque es obvio que Cristo no tenía tal idea. (Mateo 10:28; Juan 5:28, 29; 11:23, 24.)
10 La influencia sutil de la filosofía griega fue un factor clave en la apostasía que se extendió después de la muerte de los apóstoles. La enseñanza griega de la inmortalidad del alma suponía diversos destinos para el alma: el cielo, un infierno de fuego, el purgatorio, el paraíso, el limbo. Una clase sacerdotal se valió fácilmente de tales enseñanzas para mantener en sumisión y en temor del más allá a sus rebaños y conseguir regalos y donaciones de ellos. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Qué origen tuvo la clase clerical y sacerdotal separada que existe en la cristiandad? (Juan 8:44; 1 Timoteo 4:1, 2.)
Capítulo 6 El budismo... en busca de iluminación sin Dios
EL BUDISMO, que a principios del siglo XX apenas se conocía fuera de Asia, desempeña hoy el papel de una religión universal. De hecho, muchos occidentales se sorprenden sobremanera al ver que el budismo medra en su propio vecindario. Gran parte de esto se debe al movimiento internacional de refugiados. Grandes comunidades asiáticas se han establecido en la Europa occidental, la América del Norte, Australia y otros lugares. A medida que multitudes crecientes de emigrados se establecen en una nueva tierra, llevan consigo al nuevo país su religión. Al mismo tiempo, cada vez más occidentales se han visto por primera vez cara a cara con el budismo. Esto, junto con la permisividad y la decadencia espiritual de las iglesias tradicionales, ha hecho que algunos se conviertan a la “nueva” religión. (2 Timoteo 3:1, 5.)
2 Así, según el 1989 Britannica Book of the Year, el budismo afirma tener por todo el mundo unos 300.000.000 de miembros, con unos 200.000 en la Europa occidental y la América del Norte respectivamente, 500.000 en la América Latina y 300.000 en la Unión Soviética. Sin embargo, todavía la mayoría de los budistas viven en países asiáticos, como Sri Lanka, Myanmar (Birmania), Tailandia, Japón, Corea y China. Pero ¿quién fue el Buda? ¿Cómo empezó esta religión? ¿Qué enseñanzas y prácticas caracterizan al budismo?
La cuestión de una fuente fidedigna
3 “Lo que se sabe de la vida del Buda se basa principalmente en la prueba que ofrecen los textos canónicos, de los cuales los más extensos y completos son los que se escribieron en pali, un idioma de la India antigua”, dice el libro World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad). Esto significa que no hay ninguna fuente contemporánea de Siddharta Gautama, el fundador de esta religión —quien vivió en el norte de la India en el siglo VI a.E.C.—, que nos diga algo acerca de él. Por supuesto, eso nos plantea un problema. No obstante, una cuestión de más importancia es la de cuándo y cómo se produjeron los “textos canónicos”.
4 La tradición budista sostiene que poco después de la muerte de Gautama se convocó un concilio de 500 monjes para decidir cuál era la enseñanza auténtica del Maestro. Hay mucha controversia entre eruditos e historiadores budistas respecto a si en realidad se efectuó o no tal concilio. Sin embargo, el punto importante que debemos notar es que hasta los textos budistas reconocen que la enseñanza aceptada como auténtica no se puso por escrito, sino que fue aprendida de memoria por los discípulos. Transcurrió un espacio de tiempo considerable antes de que se escribieran los textos sagrados.
5 Según unas crónicas de Sri Lanka de los siglos IV y VI E.C., los más antiguos de estos “textos canónicos” en pali se escribieron durante el reinado del rey Vattagamani Abhaya en el siglo I a.E.C. No aparecieron por escrito otros relatos de la vida del Buda sino hasta quizás el primer siglo (o aun el siglo V) E.C., casi mil años después de su tiempo.
6 Por eso, según menciona el Abingdon Dictionary of Living Religions (Diccionario Abingdon de religiones vivas): “Las ‘biografías’ son de origen tardío y están repletas de datos legendarios y míticos, y los textos canónicos más antiguos son producto de un largo proceso de transmisión oral que aparentemente incluyó cierto grado de revisión y muchas añadiduras”. Un erudito hasta “afirmó que ni una sola palabra de la enseñanza registrada puede atribuirse con certeza absoluta a Gautama mismo”. ¿Hay razón para esas críticas?
Concepción y nacimiento del Buda
7 Considere los siguientes pasajes de Jataka, parte del canon pali, y de Buda-charita, un texto sánscrito (del siglo II E.C.) sobre la vida del Buda. Primero, veamos el relato de cómo llegó a concebir a Gautama en un sueño la madre del Buda, la reina Maha Maya.
“Los cuatro ángeles guardianes vinieron y la levantaron, junto con su lecho, y se la llevaron al Himalaya. [...] Entonces vinieron las esposas de aquellos ángeles guardianes y la condujeron al lago Anotatta, y la bañaron, para quitarle toda mancha humana. [...] No muy lejos de allí estaba el Cerro Plateado, y en él una elegante residencia dorada. Allí extendieron un lecho divino con la cabecera hacia el este, y la acostaron sobre él. Ahora bien, el futuro Buda había llegado a ser un magnífico elefante blanco [...] Ascendió al Cerro Plateado, y [...] caminó tres veces alrededor del lecho de su madre, con su costado derecho hacia él, y golpeándola por el costado derecho, pareció entrar en el vientre de ella. Así tuvo lugar la concepción en la fiesta a mediados del verano.”
8 Cuando la reina le contó el sueño a su esposo el rey, él llamó a 64 eminentes sacerdotes hindúes, los alimentó y vistió, y les pidió una interpretación. Esto fue lo que respondieron:
“¡No se inquiete, gran rey! [...] Usted tendrá un hijo. Y él, si sigue llevando la vida de la realeza, llegará a ser un monarca universal; pero si deja la vida de la realeza y se aleja del mundo, llegará a ser un Buda, y hará retroceder las nubes del pecado y la insensatez de este mundo”.
9 Más tarde, según informes, hubo 32 milagros:
“De repente los diez mil mundos temblaron, se estremecieron y se sacudieron. [...] Los fuegos de todos los infiernos se apagaron; [...] las enfermedades cesaron entre los hombres; [...] todos los instrumentos musicales emitieron sus notas sin que nadie los estuviera tocando; [...] en el poderoso océano las aguas se hicieron dulces; [...] los diez mil mundos llegaron a ser una masa de guirnaldas de la mayor magnificencia posible”.
10 Entonces vino el extraordinario nacimiento del Buda en un jardín de sales (un tipo de árboles) llamado el jardín de Lumbini. Cuando la reina quiso afianzarse de una rama del sal más alto del jardín, el árbol lo hizo posible inclinándose hacia ella. De pie, y afianzándose de la rama, ella dio a luz.
“Él salió del vientre de su madre como un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una escalera, con ambas manos y ambos pies extendidos, sin mancha de impureza del vientre de su madre. [...]”
“Tan pronto como nace, el [futuro Buda] coloca ambos pies firmemente en el suelo, da siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con sonido inigualable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del mundo; este es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer.”
11 Hay otras narraciones tan elaboradas como esta acerca de su niñez, sus encuentros con admiradoras jóvenes, sus andanzas y casi todo suceso de su vida. Quizás no sorprenda el que la mayoría de los eruditos descarten estos relatos como leyendas y mitos. Un funcionario del Museo Británico hasta indica que, debido a la “gran cantidad de leyendas y milagros, [...] es imposible sacar de entre ellos la vida histórica del Buda”.
12 A pesar de esos mitos, circula ampliamente un relato tradicional de la vida del Buda. Un texto moderno, A Manual of Buddhism (Manual del budismo), publicado en Colombo, Sri Lanka, da el siguiente relato simplificado.
“El día de la luna llena de mayo del año 623 a.C. nació en el distrito de Nepal un príncipe indio sakya que tenía por nombre Siddhattha Gotama. El rey Suddhodana fue su padre, y la reina Maha Maya fue su madre. Ella murió pocos días después del nacimiento del niño, y Maha Pajapati Gotami fue su madre adoptiva.
”A la edad de dieciséis se casó con su prima, la hermosa princesa Yasodhara.
”Por casi trece años después de su feliz matrimonio llevó una vida de lujo, en feliz ignorancia de las vicisitudes de la vida fuera de las puertas del palacio.
”Andando el tiempo, gradualmente se dio cuenta de la verdad. En su año 29, cuando vino el momento crucial de su carrera, nació su hijo Rahula. Él vio a este hijo como un impedimento, porque se dio cuenta de que toda persona sin excepción tenía que nacer, enfermar y morir. Al comprender así la universalidad del dolor, decidió hallar una panacea para esta enfermedad universal de la humanidad.
”Por eso renunció a sus placeres de la realeza, abandonó su hogar cierta noche [...] se cortó el pelo, se vistió sencillamente como un asceta, y salió a vagar como Buscador de la Verdad.”
13 Está claro que estos pocos detalles biográficos están en agudo contraste con los fantásticos relatos de los “textos canónicos”. Y con la excepción del año en que nació, se aceptan comúnmente.
2 Así, según el 1989 Britannica Book of the Year, el budismo afirma tener por todo el mundo unos 300.000.000 de miembros, con unos 200.000 en la Europa occidental y la América del Norte respectivamente, 500.000 en la América Latina y 300.000 en la Unión Soviética. Sin embargo, todavía la mayoría de los budistas viven en países asiáticos, como Sri Lanka, Myanmar (Birmania), Tailandia, Japón, Corea y China. Pero ¿quién fue el Buda? ¿Cómo empezó esta religión? ¿Qué enseñanzas y prácticas caracterizan al budismo?
La cuestión de una fuente fidedigna
3 “Lo que se sabe de la vida del Buda se basa principalmente en la prueba que ofrecen los textos canónicos, de los cuales los más extensos y completos son los que se escribieron en pali, un idioma de la India antigua”, dice el libro World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad). Esto significa que no hay ninguna fuente contemporánea de Siddharta Gautama, el fundador de esta religión —quien vivió en el norte de la India en el siglo VI a.E.C.—, que nos diga algo acerca de él. Por supuesto, eso nos plantea un problema. No obstante, una cuestión de más importancia es la de cuándo y cómo se produjeron los “textos canónicos”.
4 La tradición budista sostiene que poco después de la muerte de Gautama se convocó un concilio de 500 monjes para decidir cuál era la enseñanza auténtica del Maestro. Hay mucha controversia entre eruditos e historiadores budistas respecto a si en realidad se efectuó o no tal concilio. Sin embargo, el punto importante que debemos notar es que hasta los textos budistas reconocen que la enseñanza aceptada como auténtica no se puso por escrito, sino que fue aprendida de memoria por los discípulos. Transcurrió un espacio de tiempo considerable antes de que se escribieran los textos sagrados.
5 Según unas crónicas de Sri Lanka de los siglos IV y VI E.C., los más antiguos de estos “textos canónicos” en pali se escribieron durante el reinado del rey Vattagamani Abhaya en el siglo I a.E.C. No aparecieron por escrito otros relatos de la vida del Buda sino hasta quizás el primer siglo (o aun el siglo V) E.C., casi mil años después de su tiempo.
6 Por eso, según menciona el Abingdon Dictionary of Living Religions (Diccionario Abingdon de religiones vivas): “Las ‘biografías’ son de origen tardío y están repletas de datos legendarios y míticos, y los textos canónicos más antiguos son producto de un largo proceso de transmisión oral que aparentemente incluyó cierto grado de revisión y muchas añadiduras”. Un erudito hasta “afirmó que ni una sola palabra de la enseñanza registrada puede atribuirse con certeza absoluta a Gautama mismo”. ¿Hay razón para esas críticas?
Concepción y nacimiento del Buda
7 Considere los siguientes pasajes de Jataka, parte del canon pali, y de Buda-charita, un texto sánscrito (del siglo II E.C.) sobre la vida del Buda. Primero, veamos el relato de cómo llegó a concebir a Gautama en un sueño la madre del Buda, la reina Maha Maya.
“Los cuatro ángeles guardianes vinieron y la levantaron, junto con su lecho, y se la llevaron al Himalaya. [...] Entonces vinieron las esposas de aquellos ángeles guardianes y la condujeron al lago Anotatta, y la bañaron, para quitarle toda mancha humana. [...] No muy lejos de allí estaba el Cerro Plateado, y en él una elegante residencia dorada. Allí extendieron un lecho divino con la cabecera hacia el este, y la acostaron sobre él. Ahora bien, el futuro Buda había llegado a ser un magnífico elefante blanco [...] Ascendió al Cerro Plateado, y [...] caminó tres veces alrededor del lecho de su madre, con su costado derecho hacia él, y golpeándola por el costado derecho, pareció entrar en el vientre de ella. Así tuvo lugar la concepción en la fiesta a mediados del verano.”
8 Cuando la reina le contó el sueño a su esposo el rey, él llamó a 64 eminentes sacerdotes hindúes, los alimentó y vistió, y les pidió una interpretación. Esto fue lo que respondieron:
“¡No se inquiete, gran rey! [...] Usted tendrá un hijo. Y él, si sigue llevando la vida de la realeza, llegará a ser un monarca universal; pero si deja la vida de la realeza y se aleja del mundo, llegará a ser un Buda, y hará retroceder las nubes del pecado y la insensatez de este mundo”.
9 Más tarde, según informes, hubo 32 milagros:
“De repente los diez mil mundos temblaron, se estremecieron y se sacudieron. [...] Los fuegos de todos los infiernos se apagaron; [...] las enfermedades cesaron entre los hombres; [...] todos los instrumentos musicales emitieron sus notas sin que nadie los estuviera tocando; [...] en el poderoso océano las aguas se hicieron dulces; [...] los diez mil mundos llegaron a ser una masa de guirnaldas de la mayor magnificencia posible”.
10 Entonces vino el extraordinario nacimiento del Buda en un jardín de sales (un tipo de árboles) llamado el jardín de Lumbini. Cuando la reina quiso afianzarse de una rama del sal más alto del jardín, el árbol lo hizo posible inclinándose hacia ella. De pie, y afianzándose de la rama, ella dio a luz.
“Él salió del vientre de su madre como un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una escalera, con ambas manos y ambos pies extendidos, sin mancha de impureza del vientre de su madre. [...]”
“Tan pronto como nace, el [futuro Buda] coloca ambos pies firmemente en el suelo, da siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con sonido inigualable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del mundo; este es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer.”
11 Hay otras narraciones tan elaboradas como esta acerca de su niñez, sus encuentros con admiradoras jóvenes, sus andanzas y casi todo suceso de su vida. Quizás no sorprenda el que la mayoría de los eruditos descarten estos relatos como leyendas y mitos. Un funcionario del Museo Británico hasta indica que, debido a la “gran cantidad de leyendas y milagros, [...] es imposible sacar de entre ellos la vida histórica del Buda”.
12 A pesar de esos mitos, circula ampliamente un relato tradicional de la vida del Buda. Un texto moderno, A Manual of Buddhism (Manual del budismo), publicado en Colombo, Sri Lanka, da el siguiente relato simplificado.
“El día de la luna llena de mayo del año 623 a.C. nació en el distrito de Nepal un príncipe indio sakya que tenía por nombre Siddhattha Gotama. El rey Suddhodana fue su padre, y la reina Maha Maya fue su madre. Ella murió pocos días después del nacimiento del niño, y Maha Pajapati Gotami fue su madre adoptiva.
”A la edad de dieciséis se casó con su prima, la hermosa princesa Yasodhara.
”Por casi trece años después de su feliz matrimonio llevó una vida de lujo, en feliz ignorancia de las vicisitudes de la vida fuera de las puertas del palacio.
”Andando el tiempo, gradualmente se dio cuenta de la verdad. En su año 29, cuando vino el momento crucial de su carrera, nació su hijo Rahula. Él vio a este hijo como un impedimento, porque se dio cuenta de que toda persona sin excepción tenía que nacer, enfermar y morir. Al comprender así la universalidad del dolor, decidió hallar una panacea para esta enfermedad universal de la humanidad.
”Por eso renunció a sus placeres de la realeza, abandonó su hogar cierta noche [...] se cortó el pelo, se vistió sencillamente como un asceta, y salió a vagar como Buscador de la Verdad.”
13 Está claro que estos pocos detalles biográficos están en agudo contraste con los fantásticos relatos de los “textos canónicos”. Y con la excepción del año en que nació, se aceptan comúnmente.
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación-Notas
[Notas]
El nombre “hinduismo” es una invención europea.
En sánscrito, “alma” suele traducirse de atma, o atman, pero “espíritu” es una traducción más exacta. (Véase A Dictionary of Hinduism—Its Mythology, Folklore and Development 1500 B.C.–A.D. 1500, página 31, y el folleto Victory Over Death—Is It Possible for You? publicado en 1986 por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.)
Un décimo y futuro avatar es el de Kalki Avatara “pintado como un magnífico joven que monta un gran caballo blanco con una espada parecida a un meteoro que hace llover muerte y destrucción por todas partes”. “Su venida restablecerá la justicia en la Tierra, y marcará el regreso de una era de pureza e inocencia” (Religions of India; A Dictionary of Hinduism). (Compárese con Revelación 19:11-16.)
La enseñanza bíblica de una resurrección de los muertos no tiene relación con la doctrina de la inmortalidad del alma. Véase el capítulo 10.
[Recuadro de la página 110]
Cuatro caminos a moksa
La fe hindú ofrece por lo menos cuatro vías o caminos para lograr moksa (moksha), o la liberación del alma. Estos caminos se conocen como yogas o margas, sendas a moksa.
1. Karma yoga: “El camino de la acción, o karma yoga, la disciplina de la acción. Básicamente karma marga significa ejecutar el dharma de uno según el lugar que uno ocupa en la vida. Ciertos deberes se requieren de todos, como ahimsa y el abstenerse del alcohol y la carne, pero el dharma específico de cada individuo depende de la casta de esa persona y su etapa en la vida”.—Great Asian Religions (Grandes religiones del Asia).
Este karma se ejecuta estrictamente dentro de las limitaciones de la casta. Se mantiene la pureza de la casta al no casarse ni comer fuera de los límites de la casta de uno, que es determinada por el karma de uno en su existencia anterior. Por lo tanto, uno no considera la casta a que pertenece como una injusticia, sino como el legado de una encarnación anterior. En la filosofía hindú los hombres y las mujeres no están en igualdad. Están divididos según la casta y el sexo y, en realidad, según el color. Por lo general, mientras más clara sea la piel, más elevada es la casta.
2. Jnana yoga: “El camino del conocimiento, o jnana yoga, la disciplina del conocimiento. En contraste con el camino de la acción —karma marga— con sus deberes prescritos para toda ocasión de la vida, jnana marga provee un camino filosófico y sicológico de conocerse uno a sí mismo y conocer el universo. Ser, no hacer, es la clave a jnana marga. [Cursivas nuestras.] Lo más importante es que este camino hace posible la moksa durante esta vida para los que lo practican” (Great Asian Religions). Implica yoga introspectivo y apartarse del mundo y practicar austeridades. Es la expresión del autodominio y la abnegación.
3. Bhakti yoga: “La forma más popular de la tradición hindú hoy. Este es el camino de la devoción, bhakti marga. En contraste con karma marga [...] esta senda es más fácil, más espontánea, y puede ser seguida por personas de cualquier casta, sexo o edad. [...] Permite el libre fluir de las emociones y los deseos humanos en vez de ahogarlos por el ascetismo yoga [...] [Es un camino] que consiste exclusivamente en devoción a seres divinos”. Y por tradición hay 330.000.000 de dioses que pueden ser venerados. Según esta tradición, el conocer es amar. De hecho, bhakti significa “adherencia emocional al dios que uno ha escogido”.—Great Asian Religions.
4. Rajá yoga: Método de “posturas especiales, métodos de respirar y repetición rítmica de las fórmulas de pensamiento apropiadas” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Tiene ocho pasos.
[Recuadro de la página 120]
Leyenda hindú del diluvio
“Por la mañana, a Manú [el antepasado de la humanidad y primer legislador] le llevaron agua para que se lavara [...] Mientras se lavaba, un pez [Visnú en su encarnación de Matsya] vino a sus manos.
”Le dijo: ¡Críame, y te salvaré!
—¿De qué me vas a salvar?
—Un diluvio se llevará a todas estas criaturas: ¡de eso te salvaré!
—¿Cómo he de criarte?”
El pez dio instrucciones a Manú sobre cómo atenderlo. “Entonces dijo: ‘En tal y tal año vendrá el diluvio. Entonces harás caso (a mi consejo) preparando un barco; y cuando el diluvio haya subido entrarás en el barco, y te salvaré de él’.”
Manú siguió las instrucciones del pez, y durante el diluvio el pez haló el barco hasta una “montaña norteña. Entonces dijo: ‘Te he salvado. Ata el barco a un árbol; pero no dejes que el agua te separe de él, mientras estás en la montaña. Al bajar el agua, ¡puedes descender gradualmente!’”.—Satapatha-Brahmana. (Compárese con Génesis 6:9–8:22.)
[Recuadro/Fotografías de las páginas 100 y 101]
El sikhismo: una religión de reforma
El sikhismo, simbolizado por tres espadas y un círculo, es la religión de más de 17.000.000 de personas. La mayoría vive en el Punjab. El Templo Dorado sikh, erigido en medio de un lago artificial, está en Amritsar, la ciudad santa de los sikhs. Es fácil reconocer a los hombres de la religión sikh por sus turbantes azules, blancos o negros, usados como parte esencial de su práctica religiosa, tal como lo es el dejarse el pelo largo.
La palabra hindi sikh significa “discípulo”. Los sikhs son discípulos de su fundador, el gurú Nanak, y seguidores de las enseñanzas de los diez gurús (Nanak y nueve sucesores) cuyos escritos están en el libro sagrado de los sikhs, el Gurú Granth Sahib. Esta religión empezó a principios del siglo XVI cuando el gurú Nanak quiso tomar lo mejor del hinduismo y del islam para formar una religión unida.
La misión de Nanak se puede declarar en una sola oración: “Tal como hay un solo Dios, y Él es nuestro Padre; por lo tanto, todos tenemos que ser hermanos”. Como los musulmanes, los sikhs creen en un solo Dios y prohíben el uso de ídolos. (Salmo 115:4-9; Mateo 23:8, 9.) Siguen la tradición hindú de creer en un alma inmortal, la reencarnación y el karma. El lugar de adoración de los sikhs se llama un gurdwara. (Compárese con Salmo 103:12, 13; Hechos 24:15.)
Uno de los grandes mandamientos del gurú Nanak fue: “Siempre recuerda a Dios; repite Su nombre”. Se llama a Dios el “Verdadero”, pero no se le da ningún nombre. (Salmo 83:16-18.) Otro mandamiento fue: “Comparte con los menos afortunados lo que ganes”. En conformidad con esto, en todo templo sikh hay una langar, o cocina para comidas gratis, y toda clase de personas pueden comer allí. Hasta hay habitaciones gratis donde los viajantes pueden pasar la noche. (Santiago 2:14-17.)
El último gurú, Gobind Singh (1666-1708), estableció una hermandad de sikhs llamada la Khalsa, y estos siguen lo que se conoce como las cinco kas, que son: kesh, pelo sin cortar, que simboliza espiritualidad; kangha, una peineta en el pelo, que simboliza orden y disciplina; kirpan, una espada, que significa dignidad, valor y abnegación; kara, un brazalete de acero, que simboliza unidad con Dios; kachh, pantalones cortos como ropa interior, lo que da a entender modestia y es símbolo de restricción moral. (Véase The Encyclopedia of World Faiths, página 269.)
[Fotografías]
El Templo Dorado de los sikhs, Amritsar, Punjab, India
En una exhibición ceremonial un sacerdote sikh relata la historia de las armas sagradas
[Ilustraciones]
El turbante azul significa una mente tan amplia como el cielo, sin lugar para el prejuicio
El turbante blanco significa una persona piadosa que lleva una vida ejemplar
El turbante negro hace recordar que los británicos persiguieron a los sikhs en 1919
Los demás colores son asunto de gusto
[Recuadro/Fotografía de la página 104]
El jainismo: abnegación y no violencia
Esta religión, con su símbolo antiguo de la esvástica india, fue fundada en el siglo VI a.E.C. por el acaudalado príncipe indio Nataputta Vardhamāna, mejor conocido como Vardhamana Mahāvīra (un título que significa “Gran Hombre” o “Gran Héroe”). Emprendió una vida de abnegación y ascetismo. Salió desnudo en busca de conocimiento “por las aldeas y los valles de la India central para librarse del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento” (Man’s Religions [Las religiones del hombre], por John B. Noss). Creía que la salvación del alma podía lograrse solo mediante abnegación y autodisciplina extremadas y una aplicación rígida de ahimsa, la no violencia para con toda criatura. Practicó el ahimsa hasta el extremo de llevar consigo una escoba suave con la cual podía barrer ligeramente cualesquiera insectos que estuvieran en su paso. Se suponía que su respeto a la vida protegiera también la pureza e integridad de su propia alma.
Sus seguidores de hoy, en un esfuerzo por mejorar su karma, llevan una vida similar de abnegación y respeto a toda otra criatura. De nuevo vemos el efecto profundo que tiene en la vida de la gente el creer en la inmortalidad del alma humana.
Hoy hay menos de cuatro millones de creyentes de esta fe, y la mayoría está en las zonas de Bombay y Gujarat, en la India.
[Fotografía]
Un jaina adorando a los pies de la imagen de 17 metros (57 pies) de altura del santo Gomateswara, en Karnataka, India
[Recuadro/Fotografías de las páginas 106 y 107]
Guía sencilla a términos hindúes
ahimsa (sánscrito: ahinsa): no violencia; no causar daño ni matar. Base para el vegetarianismo hindú y su respeto a los animales
ashram: un santuario o lugar donde enseña un gurú (guía espiritual)
atman: espíritu; asociado con lo que no muere. Por lo general mal traducido como alma. (Véase jiva.)
avatar: una manifestación o una encarnación de una deidad hindú
bhakti: devoción a una deidad que lleva a la salvación
bindi: una mancha roja que llevan en la frente las mujeres casadas
brahmán: el nivel sacerdotal y más elevado del sistema de castas; Brahmán es también la Realidad Última. (Véase la página 116.)
dharma: la ley final de todas las cosas; lo que determina si los actos son correctos o incorrectos
ghat: escalera o plataforma al lado de un río
gurú: maestro o guía espiritual
harijan: miembro de la casta de los intocables; significa “gente de Dios”, nombre compasivo que les dio Mahatma Gandhi
japa: adoración de Dios por repetición de uno de sus nombres; para llevar la cuenta se usa un mala, o rosario de 108 cuentas
jiva (o pran, prani): el alma o ser personal
karma: el principio de que toda acción tiene sus consecuencias deseables o indeseables en la siguiente vida del alma transmigrada
ksatriya: la clase profesional, gobernante y guerrera, y el segundo nivel del sistema de castas
mahant: santo o maestro
mahatma: santo hindú, de maha, alto o grande, y atman, espíritu
mantra: una fórmula sagrada que supuestamente tiene poder mágico, usada cuando se inicia a alguien en una secta y repetida en oraciones y conjuros
maya: el mundo como ilusión
moksa, o mukti: liberación del ciclo de renacimientos; el fin del viaje del alma. También conocido como nirvana, la unión del individuo con la Entidad Suprema, Brahmán
OM, AUM: una palabra-símbolo que representa a Brahmán y se usa para meditar; sonido considerado como la vibración mística; usado como mantra sagrada
paramatman: el Espíritu-Mundo, el atman universal, o Brahmán
puja: adoración
sadhu: un santo; un asceta o yogui
Sakti: el poder femenino o la esposa de un dios, especialmente la consorte de Siva
samsara: transmigración de un alma eterna e imperecedera
sraddha: ritos importantes que se efectúan para honrar a los antepasados y ayudar a las almas de los difuntos a alcanzar moksa
sudra: obrero; la más baja de las cuatro castas principales
swami: maestro o nivel superior de guía espiritual
tilak: una marca en la frente que simboliza que se retiene la memoria del Señor en todas sus actividades
Trimurti: tríada hindú de Brahma, Visnú y Siva
Upanisads: poemas sagrados primitivos del hinduismo. También conocidos como Vedanta, el fin de los Vedas
vaisia: clase de mercaderes y agricultores; el tercer grupo en el sistema de castas
Vedas: los poemas sagrados más antiguos del hinduismo
yoga: de la raíz yuj, que significa unir o enyugar; implica la unión del individuo con el ser divino universal. Popularmente se conoce como la disciplina de meditación que envuelve cierta postura y control de la respiración. El hinduismo reconoce por lo menos cuatro yogas o caminos principales. (Véase la página 110.)
[Fotografías]
Desde la izquierda: mahant hindú; sadhu, de pie en meditación; gurú de Nepal
[Recuadro/Fotografía de la página 113]
Mahatma Gandhi y el sistema de castas
“La no violencia es el primer artículo de mi fe. También es el último artículo de mi credo.”—Mahatma Gandhi, 23 de marzo de 1922.
Mahatma Gandhi, famoso como líder que abogaba por la no violencia mientras ayudaba a la India a alcanzar su independencia de Gran Bretaña —una independencia que se otorgó en 1947—, también efectuó una campaña para mejorar la situación de millones de sus compañeros hindúes. Como lo explica el profesor indio M. P. Rege: “Proclamó el ahimsa (no violencia) como el valor moral fundamental, que interpretaba como interés en la dignidad y el bienestar de toda persona. Negaba la autoridad de las escrituras hindúes cuando su enseñanza era contraria al ahimsa, luchó valerosamente por eliminar la intocabilidad y el sistema jerárquico de castas, y promovió la igualdad de las mujeres en toda esfera de la vida”.
¿Cómo veía Gandhi la situación de los intocables? En una carta fechada 2 de mayo de 1933 a Jawaharlal Nehru, escribió: “El movimiento de los harijans es demasiado grande para tan solo esfuerzo intelectual. En el mundo no hay nada peor. Y sin embargo no puedo abandonar la religión, y por lo tanto el hinduismo. La vida me sería una carga si no tuviera el hinduismo. Amo el cristianismo, el islam y muchas otras fes mediante el hinduismo. [...] Pero a la vez no puedo tolerarlo con la intocabilidad”.—The Essential Gandhi.
[Fotografía]
Mahatma Gandhi (1869-1948), respetado líder hindú y maestro de ahimsa
[Recuadro/Fotografías de las páginas 116 y 117]
El hinduismo.—Algunos dioses y diosas
Aditi: madre de los dioses; diosa del cielo; la Infinita
Agni: dios del fuego
Brahma: el Dios Creador, el principio de la creación en el universo. Uno de los dioses de la Trimurti (tríada)
Brahmán, o Brahm: la entidad Suprema que llena todo el universo, representada por el sonido OM o AUM. (Véase el símbolo arriba.) También se le llama Atman. Para algunos hindúes Brahmán es un Principio Divino o una Realidad Última impersonal
Buda: Gautama, fundador del budismo; los hindúes lo ven como una encarnación (avatar) de Visnú
Durga: esposa o sakti de Siva e identificada con Kali
Ganesa (Ganesha): el hijo-dios (con cabeza de elefante) de Siva, llamado Señor de los Obstáculos, dios de la buena fortuna. También se le llama Ganapati y Gajanana
Ganga: diosa, una de las esposas de Siva y la personificación del río Ganges
Hanumán: dios mono y devoto seguidor de Rama
Himalaya: morada de la nieve, padre de Parvati
Kali: consorte (sakti) negra de Siva y diosa sanguinaria de la destrucción. Por lo general se la pinta con una gran lengua roja colgándole de la boca
Krisna (Krishna): la alegre octava encarnación de Visnú y la deidad del Bhagavad Gita. Sus amantes eran las gopis o vaqueras
Laksmi: diosa de la belleza y la buena fortuna; consorte de Visnú
Manasa: diosa de las culebras
Manú: antepasado de la raza humana; salvado de la destrucción diluviana por un gran pez
Mitra: dios de la luz. Conocido como Mithras a los romanos
Nandi: el toro, vehículo o modo de transportación de Siva
Nataraja: Siva en postura de bailar con un anillo de llamas alrededor
Parvati o Uma: diosa consorte de Siva. También toma la forma de la diosa Durga o Kali
Prajapati: Creador del universo, Señor de las Criaturas, padre de dioses, demonios y las demás criaturas. Posteriormente conocido como Brahma
Purusa: el hombre cósmico. Las cuatro castas principales fueron hechas de su cuerpo
Radha: consorte de Krisna
Rama, Ramachandra: la séptima encarnación del dios Visnú. La narración épica Ramayana relata la historia de Rama y su esposa Sita
Sarasuati: diosa del conocimiento y consorte de Brahma el Creador
Sasti (Shashti): diosa que protege a las mujeres y los niños en el alumbramiento
Siva: dios de la fecundidad, la muerte y la destrucción; miembro de la Trimurti. Simbolizado por el tridente y el falo
Soma: dios y droga; el elixir de la vida
Visnú: dios conservador de la vida; tercer miembro de la Trimurti
(Información basada en una lista de Mythology—An Illustrated Encyclopedia)
[Fotografías]
Desde la izquierda superior, en el sentido de las agujas del reloj: Nataraja (Siva bailando); Sarasuati; Krisna; Durga (Kali)
[Mapa/Fotografías de la página 123]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
El Ganges fluye por más de 2.400 kilómetros (1.500 millas) desde el Himalaya hasta Calcuta y su delta en Bangladesh
INDIA
Calcuta
Río Ganges
[Fotografías]
Ganga Ma, sobre la cabeza de Siva, desciende por el pelo del dios
Hindúes devotos en un ghat, bañándose en el Ganges en Varanasi, o Benarés
[Fotografía de la página 96]
Ganesa (hijo de Siva y Parvati), un dios con cabeza de elefante, es el dios hindú de la buena fortuna
[Fotografías de la página 99]
Lingams (símbolos fálicos) venerados por los hindúes. Siva (dios de la fecundidad) está dentro de un lingam, y tiene cuatro cabezas alrededor de otro
[Fotografía de la página 108]
Monjas jainas que llevan el mukha-vastrika, o cobertura para la boca, que impide que los insectos entren y mueran
[Fotografía de la página 115]
Adoración de culebras, practicada principalmente en Bengala. Manasa es la diosa de las culebras
[Fotografía de la página 118]
Visnú, con su esposa Laksmi, sobre la serpiente enrollada Ananta con el Brahma de cuatro cabezas sobre una flor de loto que crece del ombligo de Visnú
El nombre “hinduismo” es una invención europea.
En sánscrito, “alma” suele traducirse de atma, o atman, pero “espíritu” es una traducción más exacta. (Véase A Dictionary of Hinduism—Its Mythology, Folklore and Development 1500 B.C.–A.D. 1500, página 31, y el folleto Victory Over Death—Is It Possible for You? publicado en 1986 por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.)
Un décimo y futuro avatar es el de Kalki Avatara “pintado como un magnífico joven que monta un gran caballo blanco con una espada parecida a un meteoro que hace llover muerte y destrucción por todas partes”. “Su venida restablecerá la justicia en la Tierra, y marcará el regreso de una era de pureza e inocencia” (Religions of India; A Dictionary of Hinduism). (Compárese con Revelación 19:11-16.)
La enseñanza bíblica de una resurrección de los muertos no tiene relación con la doctrina de la inmortalidad del alma. Véase el capítulo 10.
[Recuadro de la página 110]
Cuatro caminos a moksa
La fe hindú ofrece por lo menos cuatro vías o caminos para lograr moksa (moksha), o la liberación del alma. Estos caminos se conocen como yogas o margas, sendas a moksa.
1. Karma yoga: “El camino de la acción, o karma yoga, la disciplina de la acción. Básicamente karma marga significa ejecutar el dharma de uno según el lugar que uno ocupa en la vida. Ciertos deberes se requieren de todos, como ahimsa y el abstenerse del alcohol y la carne, pero el dharma específico de cada individuo depende de la casta de esa persona y su etapa en la vida”.—Great Asian Religions (Grandes religiones del Asia).
Este karma se ejecuta estrictamente dentro de las limitaciones de la casta. Se mantiene la pureza de la casta al no casarse ni comer fuera de los límites de la casta de uno, que es determinada por el karma de uno en su existencia anterior. Por lo tanto, uno no considera la casta a que pertenece como una injusticia, sino como el legado de una encarnación anterior. En la filosofía hindú los hombres y las mujeres no están en igualdad. Están divididos según la casta y el sexo y, en realidad, según el color. Por lo general, mientras más clara sea la piel, más elevada es la casta.
2. Jnana yoga: “El camino del conocimiento, o jnana yoga, la disciplina del conocimiento. En contraste con el camino de la acción —karma marga— con sus deberes prescritos para toda ocasión de la vida, jnana marga provee un camino filosófico y sicológico de conocerse uno a sí mismo y conocer el universo. Ser, no hacer, es la clave a jnana marga. [Cursivas nuestras.] Lo más importante es que este camino hace posible la moksa durante esta vida para los que lo practican” (Great Asian Religions). Implica yoga introspectivo y apartarse del mundo y practicar austeridades. Es la expresión del autodominio y la abnegación.
3. Bhakti yoga: “La forma más popular de la tradición hindú hoy. Este es el camino de la devoción, bhakti marga. En contraste con karma marga [...] esta senda es más fácil, más espontánea, y puede ser seguida por personas de cualquier casta, sexo o edad. [...] Permite el libre fluir de las emociones y los deseos humanos en vez de ahogarlos por el ascetismo yoga [...] [Es un camino] que consiste exclusivamente en devoción a seres divinos”. Y por tradición hay 330.000.000 de dioses que pueden ser venerados. Según esta tradición, el conocer es amar. De hecho, bhakti significa “adherencia emocional al dios que uno ha escogido”.—Great Asian Religions.
4. Rajá yoga: Método de “posturas especiales, métodos de respirar y repetición rítmica de las fórmulas de pensamiento apropiadas” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Tiene ocho pasos.
[Recuadro de la página 120]
Leyenda hindú del diluvio
“Por la mañana, a Manú [el antepasado de la humanidad y primer legislador] le llevaron agua para que se lavara [...] Mientras se lavaba, un pez [Visnú en su encarnación de Matsya] vino a sus manos.
”Le dijo: ¡Críame, y te salvaré!
—¿De qué me vas a salvar?
—Un diluvio se llevará a todas estas criaturas: ¡de eso te salvaré!
—¿Cómo he de criarte?”
El pez dio instrucciones a Manú sobre cómo atenderlo. “Entonces dijo: ‘En tal y tal año vendrá el diluvio. Entonces harás caso (a mi consejo) preparando un barco; y cuando el diluvio haya subido entrarás en el barco, y te salvaré de él’.”
Manú siguió las instrucciones del pez, y durante el diluvio el pez haló el barco hasta una “montaña norteña. Entonces dijo: ‘Te he salvado. Ata el barco a un árbol; pero no dejes que el agua te separe de él, mientras estás en la montaña. Al bajar el agua, ¡puedes descender gradualmente!’”.—Satapatha-Brahmana. (Compárese con Génesis 6:9–8:22.)
[Recuadro/Fotografías de las páginas 100 y 101]
El sikhismo: una religión de reforma
El sikhismo, simbolizado por tres espadas y un círculo, es la religión de más de 17.000.000 de personas. La mayoría vive en el Punjab. El Templo Dorado sikh, erigido en medio de un lago artificial, está en Amritsar, la ciudad santa de los sikhs. Es fácil reconocer a los hombres de la religión sikh por sus turbantes azules, blancos o negros, usados como parte esencial de su práctica religiosa, tal como lo es el dejarse el pelo largo.
La palabra hindi sikh significa “discípulo”. Los sikhs son discípulos de su fundador, el gurú Nanak, y seguidores de las enseñanzas de los diez gurús (Nanak y nueve sucesores) cuyos escritos están en el libro sagrado de los sikhs, el Gurú Granth Sahib. Esta religión empezó a principios del siglo XVI cuando el gurú Nanak quiso tomar lo mejor del hinduismo y del islam para formar una religión unida.
La misión de Nanak se puede declarar en una sola oración: “Tal como hay un solo Dios, y Él es nuestro Padre; por lo tanto, todos tenemos que ser hermanos”. Como los musulmanes, los sikhs creen en un solo Dios y prohíben el uso de ídolos. (Salmo 115:4-9; Mateo 23:8, 9.) Siguen la tradición hindú de creer en un alma inmortal, la reencarnación y el karma. El lugar de adoración de los sikhs se llama un gurdwara. (Compárese con Salmo 103:12, 13; Hechos 24:15.)
Uno de los grandes mandamientos del gurú Nanak fue: “Siempre recuerda a Dios; repite Su nombre”. Se llama a Dios el “Verdadero”, pero no se le da ningún nombre. (Salmo 83:16-18.) Otro mandamiento fue: “Comparte con los menos afortunados lo que ganes”. En conformidad con esto, en todo templo sikh hay una langar, o cocina para comidas gratis, y toda clase de personas pueden comer allí. Hasta hay habitaciones gratis donde los viajantes pueden pasar la noche. (Santiago 2:14-17.)
El último gurú, Gobind Singh (1666-1708), estableció una hermandad de sikhs llamada la Khalsa, y estos siguen lo que se conoce como las cinco kas, que son: kesh, pelo sin cortar, que simboliza espiritualidad; kangha, una peineta en el pelo, que simboliza orden y disciplina; kirpan, una espada, que significa dignidad, valor y abnegación; kara, un brazalete de acero, que simboliza unidad con Dios; kachh, pantalones cortos como ropa interior, lo que da a entender modestia y es símbolo de restricción moral. (Véase The Encyclopedia of World Faiths, página 269.)
[Fotografías]
El Templo Dorado de los sikhs, Amritsar, Punjab, India
En una exhibición ceremonial un sacerdote sikh relata la historia de las armas sagradas
[Ilustraciones]
El turbante azul significa una mente tan amplia como el cielo, sin lugar para el prejuicio
El turbante blanco significa una persona piadosa que lleva una vida ejemplar
El turbante negro hace recordar que los británicos persiguieron a los sikhs en 1919
Los demás colores son asunto de gusto
[Recuadro/Fotografía de la página 104]
El jainismo: abnegación y no violencia
Esta religión, con su símbolo antiguo de la esvástica india, fue fundada en el siglo VI a.E.C. por el acaudalado príncipe indio Nataputta Vardhamāna, mejor conocido como Vardhamana Mahāvīra (un título que significa “Gran Hombre” o “Gran Héroe”). Emprendió una vida de abnegación y ascetismo. Salió desnudo en busca de conocimiento “por las aldeas y los valles de la India central para librarse del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento” (Man’s Religions [Las religiones del hombre], por John B. Noss). Creía que la salvación del alma podía lograrse solo mediante abnegación y autodisciplina extremadas y una aplicación rígida de ahimsa, la no violencia para con toda criatura. Practicó el ahimsa hasta el extremo de llevar consigo una escoba suave con la cual podía barrer ligeramente cualesquiera insectos que estuvieran en su paso. Se suponía que su respeto a la vida protegiera también la pureza e integridad de su propia alma.
Sus seguidores de hoy, en un esfuerzo por mejorar su karma, llevan una vida similar de abnegación y respeto a toda otra criatura. De nuevo vemos el efecto profundo que tiene en la vida de la gente el creer en la inmortalidad del alma humana.
Hoy hay menos de cuatro millones de creyentes de esta fe, y la mayoría está en las zonas de Bombay y Gujarat, en la India.
[Fotografía]
Un jaina adorando a los pies de la imagen de 17 metros (57 pies) de altura del santo Gomateswara, en Karnataka, India
[Recuadro/Fotografías de las páginas 106 y 107]
Guía sencilla a términos hindúes
ahimsa (sánscrito: ahinsa): no violencia; no causar daño ni matar. Base para el vegetarianismo hindú y su respeto a los animales
ashram: un santuario o lugar donde enseña un gurú (guía espiritual)
atman: espíritu; asociado con lo que no muere. Por lo general mal traducido como alma. (Véase jiva.)
avatar: una manifestación o una encarnación de una deidad hindú
bhakti: devoción a una deidad que lleva a la salvación
bindi: una mancha roja que llevan en la frente las mujeres casadas
brahmán: el nivel sacerdotal y más elevado del sistema de castas; Brahmán es también la Realidad Última. (Véase la página 116.)
dharma: la ley final de todas las cosas; lo que determina si los actos son correctos o incorrectos
ghat: escalera o plataforma al lado de un río
gurú: maestro o guía espiritual
harijan: miembro de la casta de los intocables; significa “gente de Dios”, nombre compasivo que les dio Mahatma Gandhi
japa: adoración de Dios por repetición de uno de sus nombres; para llevar la cuenta se usa un mala, o rosario de 108 cuentas
jiva (o pran, prani): el alma o ser personal
karma: el principio de que toda acción tiene sus consecuencias deseables o indeseables en la siguiente vida del alma transmigrada
ksatriya: la clase profesional, gobernante y guerrera, y el segundo nivel del sistema de castas
mahant: santo o maestro
mahatma: santo hindú, de maha, alto o grande, y atman, espíritu
mantra: una fórmula sagrada que supuestamente tiene poder mágico, usada cuando se inicia a alguien en una secta y repetida en oraciones y conjuros
maya: el mundo como ilusión
moksa, o mukti: liberación del ciclo de renacimientos; el fin del viaje del alma. También conocido como nirvana, la unión del individuo con la Entidad Suprema, Brahmán
OM, AUM: una palabra-símbolo que representa a Brahmán y se usa para meditar; sonido considerado como la vibración mística; usado como mantra sagrada
paramatman: el Espíritu-Mundo, el atman universal, o Brahmán
puja: adoración
sadhu: un santo; un asceta o yogui
Sakti: el poder femenino o la esposa de un dios, especialmente la consorte de Siva
samsara: transmigración de un alma eterna e imperecedera
sraddha: ritos importantes que se efectúan para honrar a los antepasados y ayudar a las almas de los difuntos a alcanzar moksa
sudra: obrero; la más baja de las cuatro castas principales
swami: maestro o nivel superior de guía espiritual
tilak: una marca en la frente que simboliza que se retiene la memoria del Señor en todas sus actividades
Trimurti: tríada hindú de Brahma, Visnú y Siva
Upanisads: poemas sagrados primitivos del hinduismo. También conocidos como Vedanta, el fin de los Vedas
vaisia: clase de mercaderes y agricultores; el tercer grupo en el sistema de castas
Vedas: los poemas sagrados más antiguos del hinduismo
yoga: de la raíz yuj, que significa unir o enyugar; implica la unión del individuo con el ser divino universal. Popularmente se conoce como la disciplina de meditación que envuelve cierta postura y control de la respiración. El hinduismo reconoce por lo menos cuatro yogas o caminos principales. (Véase la página 110.)
[Fotografías]
Desde la izquierda: mahant hindú; sadhu, de pie en meditación; gurú de Nepal
[Recuadro/Fotografía de la página 113]
Mahatma Gandhi y el sistema de castas
“La no violencia es el primer artículo de mi fe. También es el último artículo de mi credo.”—Mahatma Gandhi, 23 de marzo de 1922.
Mahatma Gandhi, famoso como líder que abogaba por la no violencia mientras ayudaba a la India a alcanzar su independencia de Gran Bretaña —una independencia que se otorgó en 1947—, también efectuó una campaña para mejorar la situación de millones de sus compañeros hindúes. Como lo explica el profesor indio M. P. Rege: “Proclamó el ahimsa (no violencia) como el valor moral fundamental, que interpretaba como interés en la dignidad y el bienestar de toda persona. Negaba la autoridad de las escrituras hindúes cuando su enseñanza era contraria al ahimsa, luchó valerosamente por eliminar la intocabilidad y el sistema jerárquico de castas, y promovió la igualdad de las mujeres en toda esfera de la vida”.
¿Cómo veía Gandhi la situación de los intocables? En una carta fechada 2 de mayo de 1933 a Jawaharlal Nehru, escribió: “El movimiento de los harijans es demasiado grande para tan solo esfuerzo intelectual. En el mundo no hay nada peor. Y sin embargo no puedo abandonar la religión, y por lo tanto el hinduismo. La vida me sería una carga si no tuviera el hinduismo. Amo el cristianismo, el islam y muchas otras fes mediante el hinduismo. [...] Pero a la vez no puedo tolerarlo con la intocabilidad”.—The Essential Gandhi.
[Fotografía]
Mahatma Gandhi (1869-1948), respetado líder hindú y maestro de ahimsa
[Recuadro/Fotografías de las páginas 116 y 117]
El hinduismo.—Algunos dioses y diosas
Aditi: madre de los dioses; diosa del cielo; la Infinita
Agni: dios del fuego
Brahma: el Dios Creador, el principio de la creación en el universo. Uno de los dioses de la Trimurti (tríada)
Brahmán, o Brahm: la entidad Suprema que llena todo el universo, representada por el sonido OM o AUM. (Véase el símbolo arriba.) También se le llama Atman. Para algunos hindúes Brahmán es un Principio Divino o una Realidad Última impersonal
Buda: Gautama, fundador del budismo; los hindúes lo ven como una encarnación (avatar) de Visnú
Durga: esposa o sakti de Siva e identificada con Kali
Ganesa (Ganesha): el hijo-dios (con cabeza de elefante) de Siva, llamado Señor de los Obstáculos, dios de la buena fortuna. También se le llama Ganapati y Gajanana
Ganga: diosa, una de las esposas de Siva y la personificación del río Ganges
Hanumán: dios mono y devoto seguidor de Rama
Himalaya: morada de la nieve, padre de Parvati
Kali: consorte (sakti) negra de Siva y diosa sanguinaria de la destrucción. Por lo general se la pinta con una gran lengua roja colgándole de la boca
Krisna (Krishna): la alegre octava encarnación de Visnú y la deidad del Bhagavad Gita. Sus amantes eran las gopis o vaqueras
Laksmi: diosa de la belleza y la buena fortuna; consorte de Visnú
Manasa: diosa de las culebras
Manú: antepasado de la raza humana; salvado de la destrucción diluviana por un gran pez
Mitra: dios de la luz. Conocido como Mithras a los romanos
Nandi: el toro, vehículo o modo de transportación de Siva
Nataraja: Siva en postura de bailar con un anillo de llamas alrededor
Parvati o Uma: diosa consorte de Siva. También toma la forma de la diosa Durga o Kali
Prajapati: Creador del universo, Señor de las Criaturas, padre de dioses, demonios y las demás criaturas. Posteriormente conocido como Brahma
Purusa: el hombre cósmico. Las cuatro castas principales fueron hechas de su cuerpo
Radha: consorte de Krisna
Rama, Ramachandra: la séptima encarnación del dios Visnú. La narración épica Ramayana relata la historia de Rama y su esposa Sita
Sarasuati: diosa del conocimiento y consorte de Brahma el Creador
Sasti (Shashti): diosa que protege a las mujeres y los niños en el alumbramiento
Siva: dios de la fecundidad, la muerte y la destrucción; miembro de la Trimurti. Simbolizado por el tridente y el falo
Soma: dios y droga; el elixir de la vida
Visnú: dios conservador de la vida; tercer miembro de la Trimurti
(Información basada en una lista de Mythology—An Illustrated Encyclopedia)
[Fotografías]
Desde la izquierda superior, en el sentido de las agujas del reloj: Nataraja (Siva bailando); Sarasuati; Krisna; Durga (Kali)
[Mapa/Fotografías de la página 123]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
El Ganges fluye por más de 2.400 kilómetros (1.500 millas) desde el Himalaya hasta Calcuta y su delta en Bangladesh
INDIA
Calcuta
Río Ganges
[Fotografías]
Ganga Ma, sobre la cabeza de Siva, desciende por el pelo del dios
Hindúes devotos en un ghat, bañándose en el Ganges en Varanasi, o Benarés
[Fotografía de la página 96]
Ganesa (hijo de Siva y Parvati), un dios con cabeza de elefante, es el dios hindú de la buena fortuna
[Fotografías de la página 99]
Lingams (símbolos fálicos) venerados por los hindúes. Siva (dios de la fecundidad) está dentro de un lingam, y tiene cuatro cabezas alrededor de otro
[Fotografía de la página 108]
Monjas jainas que llevan el mukha-vastrika, o cobertura para la boca, que impide que los insectos entren y mueran
[Fotografía de la página 115]
Adoración de culebras, practicada principalmente en Bengala. Manasa es la diosa de las culebras
[Fotografía de la página 118]
Visnú, con su esposa Laksmi, sobre la serpiente enrollada Ananta con el Brahma de cuatro cabezas sobre una flor de loto que crece del ombligo de Visnú
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación
La enseñanza hindú sobre el infierno
44 Una estancia del Bhagavad Gita dice:
“Cuando se destruyen las leyes de la familia, Janardana, entonces ciertamente comienza para los hombres el morar en el infierno”. (I.44, Harvard Oriental Series, tomo 38, 1952.)
Un comentario dice: “Los que son muy pecaminosos en su vida terrestre tienen que experimentar diferentes clases de castigo en planetas infernales”. Sin embargo, este infierno difiere algo del tormento eterno en el fuego infernal de la cristiandad: “Este castigo [...] no es eterno”. Entonces, ¿qué es, exactamente, el infierno hindú?
45 Lo siguiente describe el destino de un pecador, tomado del Markandeya Purana:
“Entonces los emisarios de Yama [dios de los muertos] lo atan rápidamente con terribles lazos y lo arrastran hacia el sur, mientras él tiembla por el azote de la vara. Entonces lo arrastran los emisarios de Yama, mientras da terribles gritos de dolor al pasar sobre terreno al que hacen escabroso [la planta] kusa, espinos, hormigueros, alfileres y piedras, que arde en llamas en algunos lugares, que está lleno de hoyos, que arde con el calor y los rayos del Sol. La persona pecaminosa, arrastrada por los terribles emisarios y comida por centenares de chacales, va a la casa de Yama a través de un paso espantoso. [...]
”Cuando se le quema el cuerpo experimenta una gran sensación de quema; y cuando le golpean o cortan el cuerpo siente gran dolor.
”La criatura cuyo cuerpo es destruido así, aunque entra en otro cuerpo, sufre dolor eterno por sus propias malas acciones. [...]
”Entonces, para lavarle los pecados se le lleva a otro infierno de ese tipo. Después de haber pasado por todos los infiernos el pecador pasa a una vida bestial. Entonces, pasando por la vida de gusanos, insectos y moscas, bestias rapaces, mosquitos, elefantes, árboles, caballos, vacas y por diversas vidas pecaminosas y miserables, llega a la raza de los hombres y nace como jorobado o persona fea o enano o un chandala pukkasa”.
46 Compare eso con lo que la Biblia dice sobre los muertos:
“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas”. (Eclesiastés 9:5, 6, 10.)
47 Por supuesto, si como dice la Biblia el hombre no tiene un alma, sino que es un alma, entonces no hay existencia consciente después de la muerte. No hay felicidad ni hay sufrimiento. Todas las complicaciones ilógicas del “más allá” desaparecen.
Rival para el hinduismo
48 Este repaso necesariamente breve del hinduismo ha mostrado que es una religión de politeísmo basada en monoteísmo: la creencia en Brahmán el Ser Supremo (o fuente o esencia suprema), simbolizado por la sílaba OM o AUM, y con muchas facetas o manifestaciones. También es una religión que enseña tolerancia y anima a mostrar bondad a los animales.
49 Por otra parte, algunos elementos de la enseñanza hindú, tales como el de karma y las injusticias del sistema de castas, junto con la idolatría y los conflictos que se ven en los mitos, han hecho que personas pensadoras cuestionen la validez de esa fe. Una persona que dudó de ella se presentó en el nordeste de la India cerca del año 560 a.E.C. Fue Siddharta Gautama. Él estableció una nueva fe que no prosperó en la India, pero floreció en otros lugares, como lo explicará el capítulo siguiente. Esa nueva fe fue el budismo.
44 Una estancia del Bhagavad Gita dice:
“Cuando se destruyen las leyes de la familia, Janardana, entonces ciertamente comienza para los hombres el morar en el infierno”. (I.44, Harvard Oriental Series, tomo 38, 1952.)
Un comentario dice: “Los que son muy pecaminosos en su vida terrestre tienen que experimentar diferentes clases de castigo en planetas infernales”. Sin embargo, este infierno difiere algo del tormento eterno en el fuego infernal de la cristiandad: “Este castigo [...] no es eterno”. Entonces, ¿qué es, exactamente, el infierno hindú?
45 Lo siguiente describe el destino de un pecador, tomado del Markandeya Purana:
“Entonces los emisarios de Yama [dios de los muertos] lo atan rápidamente con terribles lazos y lo arrastran hacia el sur, mientras él tiembla por el azote de la vara. Entonces lo arrastran los emisarios de Yama, mientras da terribles gritos de dolor al pasar sobre terreno al que hacen escabroso [la planta] kusa, espinos, hormigueros, alfileres y piedras, que arde en llamas en algunos lugares, que está lleno de hoyos, que arde con el calor y los rayos del Sol. La persona pecaminosa, arrastrada por los terribles emisarios y comida por centenares de chacales, va a la casa de Yama a través de un paso espantoso. [...]
”Cuando se le quema el cuerpo experimenta una gran sensación de quema; y cuando le golpean o cortan el cuerpo siente gran dolor.
”La criatura cuyo cuerpo es destruido así, aunque entra en otro cuerpo, sufre dolor eterno por sus propias malas acciones. [...]
”Entonces, para lavarle los pecados se le lleva a otro infierno de ese tipo. Después de haber pasado por todos los infiernos el pecador pasa a una vida bestial. Entonces, pasando por la vida de gusanos, insectos y moscas, bestias rapaces, mosquitos, elefantes, árboles, caballos, vacas y por diversas vidas pecaminosas y miserables, llega a la raza de los hombres y nace como jorobado o persona fea o enano o un chandala pukkasa”.
46 Compare eso con lo que la Biblia dice sobre los muertos:
“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas”. (Eclesiastés 9:5, 6, 10.)
47 Por supuesto, si como dice la Biblia el hombre no tiene un alma, sino que es un alma, entonces no hay existencia consciente después de la muerte. No hay felicidad ni hay sufrimiento. Todas las complicaciones ilógicas del “más allá” desaparecen.
Rival para el hinduismo
48 Este repaso necesariamente breve del hinduismo ha mostrado que es una religión de politeísmo basada en monoteísmo: la creencia en Brahmán el Ser Supremo (o fuente o esencia suprema), simbolizado por la sílaba OM o AUM, y con muchas facetas o manifestaciones. También es una religión que enseña tolerancia y anima a mostrar bondad a los animales.
49 Por otra parte, algunos elementos de la enseñanza hindú, tales como el de karma y las injusticias del sistema de castas, junto con la idolatría y los conflictos que se ven en los mitos, han hecho que personas pensadoras cuestionen la validez de esa fe. Una persona que dudó de ella se presentó en el nordeste de la India cerca del año 560 a.E.C. Fue Siddharta Gautama. Él estableció una nueva fe que no prosperó en la India, pero floreció en otros lugares, como lo explicará el capítulo siguiente. Esa nueva fe fue el budismo.
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación
El panteón hindú
27 Aunque el hinduismo puede decir que tiene millones de dioses, en la realidad hay ciertos dioses favoritos que se han destacado entre las varias sectas del hinduismo. Tres de los dioses más prominentes componen lo que los hindúes llaman Trimurti, una trinidad o tríada de dioses. (Para información sobre otros dioses hindúes, véanse las páginas 116, 117.)
28 La tríada consiste en Brahma el Creador, Visnú el Preservador y Siva el Destructor, y cada uno tiene por lo menos una esposa o consorte. Brahma está casado con Sarasuati, la diosa del conocimiento. La esposa de Visnú es Laksmi, mientras que la primera esposa de Siva fue Sati, quien cometió suicidio. Fue la primera mujer que entró en el fuego del sacrificio (la primera suttee). En observancia de su ejemplo mitológico, a través de los siglos miles de viudas hindúes se han sacrificado sobre la pira funeral de su esposo, aunque esta práctica es ilegal ahora. Siva tiene también otra esposa conocida por varios nombres y títulos. En su forma benigna es Parvati y Uma, así como Gauri, la Dorada. Como Durga o Kali, es una diosa que infunde terror.
29 Brahma, aunque es una figura central en la mitología hindú, no ocupa un lugar de importancia en la adoración del hindú de término medio. De hecho, hay muy pocos templos dedicados a él, aunque se le llama Brahma el Creador. Sin embargo, la mitología hindú atribuye la asignación de crear el universo material a un ser —o fuente o esencia— supremo: Brahmán, o Brahm, identificado con la sílaba sagrada OM o AUM. A los tres miembros de la tríada se les considera parte de ese “Ser”, y a todos los demás dioses se les ve como diferentes manifestaciones. Prescindiendo del dios a quien se adore como supremo, se cree que esa deidad lo abraza todo. Por eso, aunque los hindúes veneran abiertamente a millones de dioses, la mayoría reconoce a un solo Dios verdadero que puede tomar muchas formas: masculinas, femeninas o hasta animales. Por lo tanto, los eruditos hindúes se aseguran de señalar que el hinduismo es en realidad monoteísta, no politeísta. Sin embargo, el pensamiento védico posterior rechaza el concepto de un ser supremo y lo reemplaza por un principio divino o realidad divina impersonal.
30 Visnú, benevolente deidad solar y cósmica, es el centro de la adoración de los seguidores del vaisnavismo (visnuvismo). Él aparece bajo diez avatares (encarnaciones), entre ellos Rama, Krisna y el Buda. Otro avatar es Visnú Narayana, “representado en forma humana dormido sobre la serpiente enrollada Sesa o Ananta, flotando sobre las aguas cósmicas con su esposa, la diosa Laksmi, que está sentada a sus pies mientras el dios Brahma sale de una flor de loto que crece del ombligo de Visnú” (The Encyclopedia of World Faiths).
31 Siva, también llamado comúnmente Mahesha (Señor Supremo) y Mahadeva (Gran Dios), es el segundo entre los grandes dioses del hinduismo, y se da a su adoración el nombre de saivismo. Se le describe como “el gran asceta, el yoga maestro que se sienta meditabundo en las faldas del Himalaya, con el cuerpo tiznado de cenizas y la cabeza cubierta de pelo enmarañado”. También se le conoce “por su erotismo, como el que trae la fecundidad y el señor supremo de la creación, Mahadeva” (The Encyclopedia of World Faiths). A Siva se le da adoración mediante el lingam, o representación fálica. (Véanse las fotos de la página 99.)
32 Como sucede en muchas otras religiones de alcance mundial, el hinduismo tiene su diosa suprema, que puede ser o atractiva u horrible. En su forma más agradable se la conoce como Parvati y Uma. Despliega su carácter aterrador como Durga o Kali, una diosa sanguinaria que se deleita en los sacrificios sangrientos. Como la Diosa Madre, Kali Ma (La Tierra-Madre Negra), es la deidad principal de la secta Sakti. Se la pinta desnuda hasta las caderas y con adornos de cadáveres, culebras y cráneos. En el pasado sus creyentes, conocidos como thugi —de donde proviene la palabra inglesa “thug”, que significa criminal—, le ofrecían víctimas humanas estranguladas.
El hinduismo y el río Ganges
33 No podemos hablar sobre los muchos dioses del hinduismo sin mencionar su río más sagrado: el Ganges. Gran parte de la mitología hindú tiene relación directa con el río Ganges, o Ganga Ma (Madre Ganga), como lo llaman los hindúes devotos. (Véase el mapa de la página 123.) Ellos recitan una oración que da 108 nombres diferentes al río. ¿Por qué reverencian tanto al Ganges hindúes sinceros? Por lo estrechamente relacionado que está con su supervivencia diaria y su mitología antigua. Creen que anteriormente existía en los cielos como la Vía Láctea. Entonces, ¿cómo se convirtió en río?
34 Con algunas variaciones, la mayoría de los hindúes lo explicarían así: El maharajá Sagara tenía 60.000 hijos a quienes mató el fuego de Kapila, una manifestación de Visnú. Sus almas estaban condenadas al infierno a menos que la diosa Ganga bajara del cielo a limpiarlos y los librara de la maldición. Bagīratha, un bisnieto de Sagara, intercedió ante Brahma para que permitiera que la sagrada Ganga viniera a la Tierra. Un relato continúa así: “Ganga contestó. ‘Soy un torrente tan poderoso que aplastaría los cimientos de la Tierra.’ Por eso, Bagīratha, después de cumplir penitencia por mil años, fue a ver al dios Siva, el mayor de todos los ascetas, y logró por persuasión que él se parara muy por encima de la tierra en medio de las rocas y el hielo del Himalaya. Siva tenía el pelo enmarañado, y él permitió que Ganga bajara tronando desde los cielos a su cabellera, que con su blandura amortiguó el golpe que amenazaría a la Tierra. Ganga entonces fue cayendo en chorrillos a la Tierra y bajó por las montañas y cruzó las llanuras y llevó agua, y por lo tanto vida, al terreno seco” (From the Ocean to the Sky [Del océano al cielo], por sir Edmund Hillary).
35 Los seguidores de Visnú tienen una versión diferente de cómo empezó el Ganges. Según un texto antiguo, el Vishnu Purana, su versión es esta:
“De esta región [la santa sede de Visnú] procede el río Ganges, que quita todos los pecados [...] Fluye de la uña del dedo gordo del pie izquierdo de Visnú”.
O como dicen los seguidores de Visnú en sánscrito: “Visnu-padabja-sambhuta”, que significa: “Nacido del pie parecido a loto de Visnú”.
36 Los hindúes creen que el Ganges tiene el poder de libertar, purificar, limpiar y sanar a los creyentes. El Vishnu Purana declara:
“Los santos, que se purifican al bañarse en las aguas de este río, y cuya mente está dedicada a Kesava [Visnú], obtienen liberación final. El río sagrado —cuando se oye de él, se le desea, se le ve, se le toca, o uno se baña en él o le canta himnos— día por día purifica a todo ser; y los que, aunque vivan a alguna distancia [...], exclaman ‘Ganga y Ganga’ reciben liberación de los pecados que hayan cometido durante las tres existencias anteriores”.
The Brahmandapurana declara:
“En cuanto a los que se bañan con devoción una vez en las corrientes puras del Ganga, sus tribus reciben protección contra centenares de miles de peligros. Se destruyen los males acumulados por generaciones. Con solo bañarse en el Ganga uno se purifica inmediatamente”.
37 La gente de la India acude al río para ejecutar puja, o adoración, mediante ofrecer flores, salmodiar y recibir de un sacerdote el tilak, la mancha de pasta roja o amarilla en la frente. Entonces entran en las aguas para bañarse. Muchos también beben el agua, aunque está muy contaminada con aguas residuales, sustancias químicas y cadáveres. Sin embargo, tan grande es la atracción espiritual del Ganges que la ambición de millones de habitantes de la India es bañarse por lo menos una vez en su ‘río sagrado’, contaminado o no.
38 Otros llevan los cadáveres de personas amadas para quemarlas en piras a orillas del río, y quizás también esparzan las cenizas sobre las aguas. Creen que esto garantiza felicidad eterna para el alma del difunto. Los que son demasiado pobres para pagar por una pira funeral, sencillamente empujan el cuerpo en su mortaja al río, donde lo atacan las aves que se alimentan de carroña o simplemente se descompone. Con esto llegamos a la pregunta: Además de lo que hemos considerado, ¿qué enseña el hinduismo sobre la vida después de la muerte?
El hinduismo y el alma
39 El Bhagavad Gita da esta contestación:
“Tal como el alma en el cuerpo pasa continuamente, en este cuerpo, de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de modo similar el alma pasa a otro cuerpo cuando sobreviene la muerte”. (Capítulo 2, estancia 13.)
40 Un comentario hindú sobre este texto dice: “Puesto que toda entidad viva es un alma individual, cada una va efectuando cambios en su cuerpo en todo momento, y se manifiesta a veces como un niño, a veces como un joven, a veces como un viejo... aunque allí está la misma alma espiritual y no experimenta ningún cambio. Esta alma individual al fin cambia al cuerpo mismo, al transmigrar de uno a otro, y puesto que de seguro tendrá otro cuerpo en el nacimiento siguiente —sea material o espiritual— Arjuna no tenía razón para lamentarse por la muerte”.
41 Note que el comentario declara que “toda entidad viva es un alma individual”. Pues bien, esa declaración concuerda con lo que la Biblia dice en Génesis 2:7:
“Y Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente”.
Pero hay que hacer una distinción importante: ¿Es el hombre un alma viviente con todas sus funciones y facultades, o tiene él un alma separada de sus funciones corporales? ¿Es el hombre un alma, o tiene un alma? La siguiente cita aclara el concepto hindú.
42 En el capítulo 2, estancia 17, del Bhagavad Gita dice:
“Lo que está difundido por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede destruir al alma imperecedera”.
Esta estancia se explica entonces así:
“Todo cuerpo, sin excepción, contiene un alma individual, y el síntoma de la presencia del alma se percibe como consciencia individual”.
Por lo tanto, aunque la Biblia declara que el hombre es un alma, la enseñanza hindú declara que tiene un alma. Y la gran diferencia que hay entre un concepto y el otro afecta profundamente las enseñanzas que son consecuencia de estos puntos de vista. (Levítico 24:17, 18.)
43 La enseñanza de la inmortalidad del alma se remonta al fin a la fuente estancada de conocimiento religioso de la Babilonia antigua. Lleva lógicamente a las consecuencias de ‘la vida después de la muerte’ que presentan las enseñanzas de muchas religiones: la reencarnación, el cielo, el infierno, el purgatorio, el limbo, y así por el estilo. Para el hindú el cielo y el infierno son lugares intermedios de espera antes de que el alma pase a su siguiente reencarnación. El concepto hindú del infierno es especialmente interesante.
27 Aunque el hinduismo puede decir que tiene millones de dioses, en la realidad hay ciertos dioses favoritos que se han destacado entre las varias sectas del hinduismo. Tres de los dioses más prominentes componen lo que los hindúes llaman Trimurti, una trinidad o tríada de dioses. (Para información sobre otros dioses hindúes, véanse las páginas 116, 117.)
28 La tríada consiste en Brahma el Creador, Visnú el Preservador y Siva el Destructor, y cada uno tiene por lo menos una esposa o consorte. Brahma está casado con Sarasuati, la diosa del conocimiento. La esposa de Visnú es Laksmi, mientras que la primera esposa de Siva fue Sati, quien cometió suicidio. Fue la primera mujer que entró en el fuego del sacrificio (la primera suttee). En observancia de su ejemplo mitológico, a través de los siglos miles de viudas hindúes se han sacrificado sobre la pira funeral de su esposo, aunque esta práctica es ilegal ahora. Siva tiene también otra esposa conocida por varios nombres y títulos. En su forma benigna es Parvati y Uma, así como Gauri, la Dorada. Como Durga o Kali, es una diosa que infunde terror.
29 Brahma, aunque es una figura central en la mitología hindú, no ocupa un lugar de importancia en la adoración del hindú de término medio. De hecho, hay muy pocos templos dedicados a él, aunque se le llama Brahma el Creador. Sin embargo, la mitología hindú atribuye la asignación de crear el universo material a un ser —o fuente o esencia— supremo: Brahmán, o Brahm, identificado con la sílaba sagrada OM o AUM. A los tres miembros de la tríada se les considera parte de ese “Ser”, y a todos los demás dioses se les ve como diferentes manifestaciones. Prescindiendo del dios a quien se adore como supremo, se cree que esa deidad lo abraza todo. Por eso, aunque los hindúes veneran abiertamente a millones de dioses, la mayoría reconoce a un solo Dios verdadero que puede tomar muchas formas: masculinas, femeninas o hasta animales. Por lo tanto, los eruditos hindúes se aseguran de señalar que el hinduismo es en realidad monoteísta, no politeísta. Sin embargo, el pensamiento védico posterior rechaza el concepto de un ser supremo y lo reemplaza por un principio divino o realidad divina impersonal.
30 Visnú, benevolente deidad solar y cósmica, es el centro de la adoración de los seguidores del vaisnavismo (visnuvismo). Él aparece bajo diez avatares (encarnaciones), entre ellos Rama, Krisna y el Buda. Otro avatar es Visnú Narayana, “representado en forma humana dormido sobre la serpiente enrollada Sesa o Ananta, flotando sobre las aguas cósmicas con su esposa, la diosa Laksmi, que está sentada a sus pies mientras el dios Brahma sale de una flor de loto que crece del ombligo de Visnú” (The Encyclopedia of World Faiths).
31 Siva, también llamado comúnmente Mahesha (Señor Supremo) y Mahadeva (Gran Dios), es el segundo entre los grandes dioses del hinduismo, y se da a su adoración el nombre de saivismo. Se le describe como “el gran asceta, el yoga maestro que se sienta meditabundo en las faldas del Himalaya, con el cuerpo tiznado de cenizas y la cabeza cubierta de pelo enmarañado”. También se le conoce “por su erotismo, como el que trae la fecundidad y el señor supremo de la creación, Mahadeva” (The Encyclopedia of World Faiths). A Siva se le da adoración mediante el lingam, o representación fálica. (Véanse las fotos de la página 99.)
32 Como sucede en muchas otras religiones de alcance mundial, el hinduismo tiene su diosa suprema, que puede ser o atractiva u horrible. En su forma más agradable se la conoce como Parvati y Uma. Despliega su carácter aterrador como Durga o Kali, una diosa sanguinaria que se deleita en los sacrificios sangrientos. Como la Diosa Madre, Kali Ma (La Tierra-Madre Negra), es la deidad principal de la secta Sakti. Se la pinta desnuda hasta las caderas y con adornos de cadáveres, culebras y cráneos. En el pasado sus creyentes, conocidos como thugi —de donde proviene la palabra inglesa “thug”, que significa criminal—, le ofrecían víctimas humanas estranguladas.
El hinduismo y el río Ganges
33 No podemos hablar sobre los muchos dioses del hinduismo sin mencionar su río más sagrado: el Ganges. Gran parte de la mitología hindú tiene relación directa con el río Ganges, o Ganga Ma (Madre Ganga), como lo llaman los hindúes devotos. (Véase el mapa de la página 123.) Ellos recitan una oración que da 108 nombres diferentes al río. ¿Por qué reverencian tanto al Ganges hindúes sinceros? Por lo estrechamente relacionado que está con su supervivencia diaria y su mitología antigua. Creen que anteriormente existía en los cielos como la Vía Láctea. Entonces, ¿cómo se convirtió en río?
34 Con algunas variaciones, la mayoría de los hindúes lo explicarían así: El maharajá Sagara tenía 60.000 hijos a quienes mató el fuego de Kapila, una manifestación de Visnú. Sus almas estaban condenadas al infierno a menos que la diosa Ganga bajara del cielo a limpiarlos y los librara de la maldición. Bagīratha, un bisnieto de Sagara, intercedió ante Brahma para que permitiera que la sagrada Ganga viniera a la Tierra. Un relato continúa así: “Ganga contestó. ‘Soy un torrente tan poderoso que aplastaría los cimientos de la Tierra.’ Por eso, Bagīratha, después de cumplir penitencia por mil años, fue a ver al dios Siva, el mayor de todos los ascetas, y logró por persuasión que él se parara muy por encima de la tierra en medio de las rocas y el hielo del Himalaya. Siva tenía el pelo enmarañado, y él permitió que Ganga bajara tronando desde los cielos a su cabellera, que con su blandura amortiguó el golpe que amenazaría a la Tierra. Ganga entonces fue cayendo en chorrillos a la Tierra y bajó por las montañas y cruzó las llanuras y llevó agua, y por lo tanto vida, al terreno seco” (From the Ocean to the Sky [Del océano al cielo], por sir Edmund Hillary).
35 Los seguidores de Visnú tienen una versión diferente de cómo empezó el Ganges. Según un texto antiguo, el Vishnu Purana, su versión es esta:
“De esta región [la santa sede de Visnú] procede el río Ganges, que quita todos los pecados [...] Fluye de la uña del dedo gordo del pie izquierdo de Visnú”.
O como dicen los seguidores de Visnú en sánscrito: “Visnu-padabja-sambhuta”, que significa: “Nacido del pie parecido a loto de Visnú”.
36 Los hindúes creen que el Ganges tiene el poder de libertar, purificar, limpiar y sanar a los creyentes. El Vishnu Purana declara:
“Los santos, que se purifican al bañarse en las aguas de este río, y cuya mente está dedicada a Kesava [Visnú], obtienen liberación final. El río sagrado —cuando se oye de él, se le desea, se le ve, se le toca, o uno se baña en él o le canta himnos— día por día purifica a todo ser; y los que, aunque vivan a alguna distancia [...], exclaman ‘Ganga y Ganga’ reciben liberación de los pecados que hayan cometido durante las tres existencias anteriores”.
The Brahmandapurana declara:
“En cuanto a los que se bañan con devoción una vez en las corrientes puras del Ganga, sus tribus reciben protección contra centenares de miles de peligros. Se destruyen los males acumulados por generaciones. Con solo bañarse en el Ganga uno se purifica inmediatamente”.
37 La gente de la India acude al río para ejecutar puja, o adoración, mediante ofrecer flores, salmodiar y recibir de un sacerdote el tilak, la mancha de pasta roja o amarilla en la frente. Entonces entran en las aguas para bañarse. Muchos también beben el agua, aunque está muy contaminada con aguas residuales, sustancias químicas y cadáveres. Sin embargo, tan grande es la atracción espiritual del Ganges que la ambición de millones de habitantes de la India es bañarse por lo menos una vez en su ‘río sagrado’, contaminado o no.
38 Otros llevan los cadáveres de personas amadas para quemarlas en piras a orillas del río, y quizás también esparzan las cenizas sobre las aguas. Creen que esto garantiza felicidad eterna para el alma del difunto. Los que son demasiado pobres para pagar por una pira funeral, sencillamente empujan el cuerpo en su mortaja al río, donde lo atacan las aves que se alimentan de carroña o simplemente se descompone. Con esto llegamos a la pregunta: Además de lo que hemos considerado, ¿qué enseña el hinduismo sobre la vida después de la muerte?
El hinduismo y el alma
39 El Bhagavad Gita da esta contestación:
“Tal como el alma en el cuerpo pasa continuamente, en este cuerpo, de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de modo similar el alma pasa a otro cuerpo cuando sobreviene la muerte”. (Capítulo 2, estancia 13.)
40 Un comentario hindú sobre este texto dice: “Puesto que toda entidad viva es un alma individual, cada una va efectuando cambios en su cuerpo en todo momento, y se manifiesta a veces como un niño, a veces como un joven, a veces como un viejo... aunque allí está la misma alma espiritual y no experimenta ningún cambio. Esta alma individual al fin cambia al cuerpo mismo, al transmigrar de uno a otro, y puesto que de seguro tendrá otro cuerpo en el nacimiento siguiente —sea material o espiritual— Arjuna no tenía razón para lamentarse por la muerte”.
41 Note que el comentario declara que “toda entidad viva es un alma individual”. Pues bien, esa declaración concuerda con lo que la Biblia dice en Génesis 2:7:
“Y Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente”.
Pero hay que hacer una distinción importante: ¿Es el hombre un alma viviente con todas sus funciones y facultades, o tiene él un alma separada de sus funciones corporales? ¿Es el hombre un alma, o tiene un alma? La siguiente cita aclara el concepto hindú.
42 En el capítulo 2, estancia 17, del Bhagavad Gita dice:
“Lo que está difundido por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede destruir al alma imperecedera”.
Esta estancia se explica entonces así:
“Todo cuerpo, sin excepción, contiene un alma individual, y el síntoma de la presencia del alma se percibe como consciencia individual”.
Por lo tanto, aunque la Biblia declara que el hombre es un alma, la enseñanza hindú declara que tiene un alma. Y la gran diferencia que hay entre un concepto y el otro afecta profundamente las enseñanzas que son consecuencia de estos puntos de vista. (Levítico 24:17, 18.)
43 La enseñanza de la inmortalidad del alma se remonta al fin a la fuente estancada de conocimiento religioso de la Babilonia antigua. Lleva lógicamente a las consecuencias de ‘la vida después de la muerte’ que presentan las enseñanzas de muchas religiones: la reencarnación, el cielo, el infierno, el purgatorio, el limbo, y así por el estilo. Para el hindú el cielo y el infierno son lugares intermedios de espera antes de que el alma pase a su siguiente reencarnación. El concepto hindú del infierno es especialmente interesante.
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación
Enseñanzas y conducta... ahimsa y varna
15 En el hinduismo, como en otras religiones, hay ciertos conceptos básicos que influyen en el pensamiento y la conducta diarios. Un concepto sobresaliente es el de ahimsa (sánscrito: ahinsa), o no violencia, por el cual fue tan famoso Mohandas Gandhi (1869-1948), conocido como el Mahatma. (Véase la página 113.) Según esta filosofía, no se supone que los hindúes maten a otras criaturas ni sean violentos con ellas, por lo cual veneran a algunos animales, como las vacas, las culebras y los monos. Los exponentes más estrictos de esta enseñanza de ahimsa y respeto a la vida son los seguidores del jainismo (fundado en el siglo VI a.E.C.), quienes andan descalzos y hasta llevan una máscara para no tragarse accidentalmente ningún insecto. (Véanse la página 104 y la fotografía de la página 108.) Por contraste, a los sikhs (sijs) se les conoce por su tradición guerrera, y el apellido Singh, común entre ellos, significa león. (Véanse las páginas 100, 101.)
16 Un aspecto universalmente conocido del hinduismo es el varna o sistema de castas, que divide rigurosamente a la sociedad en clases. (Véase la página 113.) No puede evitarse el notar que la sociedad hindú todavía está dividida en categorías por este sistema, aunque los budistas y los jainas lo rechazan. Sin embargo, tal como en los Estados Unidos y en otros lugares la discriminación racial persiste, del mismo modo el sistema de castas está profundamente grabado en la mente india. Desde cierto punto de vista es una forma de consciencia de clase que tiene su paralelo todavía, a grado menor, en la sociedad británica y en otros países. (Santiago 2:1-9.) Así, pues, en la India uno nace dentro de un rígido sistema de castas, y casi no hay manera de salir de él. Además, el hindú de término medio no busca una salida. Para él esto está predeterminado, es algo de lo cual no puede escapar en la vida, el resultado de lo que hizo en una existencia anterior, o karma. Pero ¿de dónde vino este sistema de castas? De nuevo tenemos que investigar la mitología hindú.
17 Según la mitología hindú, originalmente había cuatro castas principales basadas en las partes del cuerpo de Purusa, la figura paternal en los orígenes de la humanidad. Los himnos del Rigveda declaran:
“Cuando dividieron a Purusa, ¿cuántas porciones se hicieron?
¿Qué nombre dan a su boca, a sus brazos? ¿Qué nombre dan a sus muslos y pies?
El brahmán [la casta superior] era su boca; de sus dos brazos fue hecho el rajanya.
Sus muslos llegaron a ser el vaisia; de sus pies fue producido el sudra” (The Bible of the World [La Biblia del mundo]).
18 Según esto, se supone que los brahmanes sacerdotales —la casta superior— se originaron de la boca de Purusa, su parte más elevada. La clase gobernante o guerrera (chatria o rajanya) vino de sus brazos. La clase de los mercaderes y agricultores, llamados vaisias, vino de sus muslos. Una casta inferior, los sudras —la clase de los trabajadores—, provino de la parte inferior del cuerpo, los pies.
19 A través de los siglos llegaron a existir castas más inferiores aún, los parias y los intocables, o como los llamó más bondadosamente Mahatma Gandhi, los harijans, o “personas que pertenecen al dios Visnú”. Aunque la intocabilidad ha sido ilegal en la India desde 1948, todavía los intocables llevan una vida muy difícil.
20 Con el tiempo las castas se multiplicaron en torno a casi toda profesión y artesanía de la sociedad India. Este antiguo sistema de castas, que mantiene a cada persona en su propio nivel social, es en realidad también racial, e “incluye tipos raciales distintivos que varían desde lo que se conoce como el tipo ario [pálido] hasta los tipos predravidianos [de piel más oscura]”. Varna, o casta, significa: “color”. “Las primeras tres castas eran arias, la gente de piel más clara; la cuarta casta, que abarcaba a los aborígenes de piel oscura, era la de los no arios” (Myths and Legends Series—India [Serie de mitos y leyendas.—La India], por Donald A. Mackenzie). Es una realidad de la vida en la India que el sistema de castas, fortalecido por la enseñanza religiosa del karma, mantiene encerrados en pobreza e injusticia perpetuas a millones de personas.
El frustráneo ciclo de la existencia
21 Otra creencia fundamental que afecta la ética y la conducta hindúes, y una de las creencias más importantes del hinduismo, es la enseñanza del karma. Este es el principio de que toda acción tiene sus consecuencias, deseables o indeseables; determina cada existencia del alma que transmigra o reencarna. Como lo explica el Garuda Purana:
“El hombre se crea su propio destino, y hasta en su vida fetal le afecta la dinámica de las obras de su existencia anterior. Sea que se halle limitado en la firmeza de una montaña o esté flotando en el seno de un mar, sea que se halle seguro en la falda de su madre o se le alce sobre la cabeza de ella, el hombre no puede huir de los efectos de sus propios actos anteriores. [...] Lo que haya de acontecerle a un hombre en cualquier edad o tiempo particular de seguro lo alcanzará entonces y en esa fecha”.
El Garuda Purana continúa así:
“El conocimiento que haya adquirido el hombre en su nacimiento anterior, la riqueza que haya dado por caridad en su existencia anterior y las obras que haya hecho en una encarnación previa preceden a su alma en su viaje”.
22 ¿De qué depende esta creencia? El alma inmortal es esencial para la enseñanza del karma, y el karma es lo que hace que el punto de vista hindú del alma difiera del de la cristiandad. El hindú cree que cada alma personal, jiva o pran, pasa por muchas reencarnaciones y quizás por el “infierno”. Tiene que esforzarse por unirse con la “Realidad Suprema”, también llamada Brahmán, o Brahm (que no debe confundirse con el dios hindú Brahma). Por otra parte, las doctrinas de la cristiandad ponen ante el alma las opciones del cielo, el infierno, el purgatorio o el limbo, dependiendo de la religión a que pertenezca el individuo. (Eclesiastés 9:5, 6, 10; Salmo 146:4.)
23 Una consecuencia de la enseñanza del karma es que los hindúes tienden a ser fatalistas. Creen que la situación y condición actual de uno es el resultado de una existencia anterior, y por lo tanto merecida, sea buena o sea mala. El hindú puede tratar de comportarse mejor para que la próxima existencia le sea más llevadera. Por eso, puede aceptar más fácilmente que un occidental su situación en la vida. Para el hindú esta es el resultado de la ley de causa y efecto con relación a su existencia previa. Es el principio de que uno cosecha lo que ha sembrado en una supuesta existencia anterior. Claro, toda esta manera de pensar se funda en la suposición de que el hombre tiene un alma inmortal que pasa a otra existencia, sea como humano, animal o vegetal.
24 Entonces, ¿qué objetivo final tiene la fe hindú? Lograr moksa, que significa liberación de la rueda de renacimientos y diferentes existencias. Por lo tanto, es escape de la existencia corporal, no por el cuerpo, sino por el “alma”. “Puesto que moksa, o librarse uno de la larga serie de encarnaciones, es la meta de todo hindú, en realidad el suceso de más importancia de su vida es la muerte”, declara un comentador. Moksa puede lograrse si se siguen diferentes margas, o caminos. (Véase la página 110.) Ah, ¡cuánto depende esta enseñanza religiosa del antiguo concepto babilónico de la inmortalidad del alma!
25 Sin embargo, la Biblia muestra que este desprecio y rechazo de la vida material está en oposición directa al propósito original de Jehová Dios para la humanidad. Cuando él creó a la primera pareja humana los asignó a una existencia feliz y gozosa en la Tierra. La Biblia nos dice:
“Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: ‘Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra’. [...] Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno”. (Génesis 1:27-31.)
La Biblia profetiza acerca de una cercana era de paz y justicia para la Tierra, una era en que cada familia tendrá su propia morada apreciada, y la humanidad disfrutará de vida y salud perfectas para siempre. (Isaías 65:17-25; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:1-4.)
26 La siguiente pregunta que habrá que contestar es: ¿A qué dioses tiene que agradar el hindú para lograr un karma provechoso?
15 En el hinduismo, como en otras religiones, hay ciertos conceptos básicos que influyen en el pensamiento y la conducta diarios. Un concepto sobresaliente es el de ahimsa (sánscrito: ahinsa), o no violencia, por el cual fue tan famoso Mohandas Gandhi (1869-1948), conocido como el Mahatma. (Véase la página 113.) Según esta filosofía, no se supone que los hindúes maten a otras criaturas ni sean violentos con ellas, por lo cual veneran a algunos animales, como las vacas, las culebras y los monos. Los exponentes más estrictos de esta enseñanza de ahimsa y respeto a la vida son los seguidores del jainismo (fundado en el siglo VI a.E.C.), quienes andan descalzos y hasta llevan una máscara para no tragarse accidentalmente ningún insecto. (Véanse la página 104 y la fotografía de la página 108.) Por contraste, a los sikhs (sijs) se les conoce por su tradición guerrera, y el apellido Singh, común entre ellos, significa león. (Véanse las páginas 100, 101.)
16 Un aspecto universalmente conocido del hinduismo es el varna o sistema de castas, que divide rigurosamente a la sociedad en clases. (Véase la página 113.) No puede evitarse el notar que la sociedad hindú todavía está dividida en categorías por este sistema, aunque los budistas y los jainas lo rechazan. Sin embargo, tal como en los Estados Unidos y en otros lugares la discriminación racial persiste, del mismo modo el sistema de castas está profundamente grabado en la mente india. Desde cierto punto de vista es una forma de consciencia de clase que tiene su paralelo todavía, a grado menor, en la sociedad británica y en otros países. (Santiago 2:1-9.) Así, pues, en la India uno nace dentro de un rígido sistema de castas, y casi no hay manera de salir de él. Además, el hindú de término medio no busca una salida. Para él esto está predeterminado, es algo de lo cual no puede escapar en la vida, el resultado de lo que hizo en una existencia anterior, o karma. Pero ¿de dónde vino este sistema de castas? De nuevo tenemos que investigar la mitología hindú.
17 Según la mitología hindú, originalmente había cuatro castas principales basadas en las partes del cuerpo de Purusa, la figura paternal en los orígenes de la humanidad. Los himnos del Rigveda declaran:
“Cuando dividieron a Purusa, ¿cuántas porciones se hicieron?
¿Qué nombre dan a su boca, a sus brazos? ¿Qué nombre dan a sus muslos y pies?
El brahmán [la casta superior] era su boca; de sus dos brazos fue hecho el rajanya.
Sus muslos llegaron a ser el vaisia; de sus pies fue producido el sudra” (The Bible of the World [La Biblia del mundo]).
18 Según esto, se supone que los brahmanes sacerdotales —la casta superior— se originaron de la boca de Purusa, su parte más elevada. La clase gobernante o guerrera (chatria o rajanya) vino de sus brazos. La clase de los mercaderes y agricultores, llamados vaisias, vino de sus muslos. Una casta inferior, los sudras —la clase de los trabajadores—, provino de la parte inferior del cuerpo, los pies.
19 A través de los siglos llegaron a existir castas más inferiores aún, los parias y los intocables, o como los llamó más bondadosamente Mahatma Gandhi, los harijans, o “personas que pertenecen al dios Visnú”. Aunque la intocabilidad ha sido ilegal en la India desde 1948, todavía los intocables llevan una vida muy difícil.
20 Con el tiempo las castas se multiplicaron en torno a casi toda profesión y artesanía de la sociedad India. Este antiguo sistema de castas, que mantiene a cada persona en su propio nivel social, es en realidad también racial, e “incluye tipos raciales distintivos que varían desde lo que se conoce como el tipo ario [pálido] hasta los tipos predravidianos [de piel más oscura]”. Varna, o casta, significa: “color”. “Las primeras tres castas eran arias, la gente de piel más clara; la cuarta casta, que abarcaba a los aborígenes de piel oscura, era la de los no arios” (Myths and Legends Series—India [Serie de mitos y leyendas.—La India], por Donald A. Mackenzie). Es una realidad de la vida en la India que el sistema de castas, fortalecido por la enseñanza religiosa del karma, mantiene encerrados en pobreza e injusticia perpetuas a millones de personas.
El frustráneo ciclo de la existencia
21 Otra creencia fundamental que afecta la ética y la conducta hindúes, y una de las creencias más importantes del hinduismo, es la enseñanza del karma. Este es el principio de que toda acción tiene sus consecuencias, deseables o indeseables; determina cada existencia del alma que transmigra o reencarna. Como lo explica el Garuda Purana:
“El hombre se crea su propio destino, y hasta en su vida fetal le afecta la dinámica de las obras de su existencia anterior. Sea que se halle limitado en la firmeza de una montaña o esté flotando en el seno de un mar, sea que se halle seguro en la falda de su madre o se le alce sobre la cabeza de ella, el hombre no puede huir de los efectos de sus propios actos anteriores. [...] Lo que haya de acontecerle a un hombre en cualquier edad o tiempo particular de seguro lo alcanzará entonces y en esa fecha”.
El Garuda Purana continúa así:
“El conocimiento que haya adquirido el hombre en su nacimiento anterior, la riqueza que haya dado por caridad en su existencia anterior y las obras que haya hecho en una encarnación previa preceden a su alma en su viaje”.
22 ¿De qué depende esta creencia? El alma inmortal es esencial para la enseñanza del karma, y el karma es lo que hace que el punto de vista hindú del alma difiera del de la cristiandad. El hindú cree que cada alma personal, jiva o pran, pasa por muchas reencarnaciones y quizás por el “infierno”. Tiene que esforzarse por unirse con la “Realidad Suprema”, también llamada Brahmán, o Brahm (que no debe confundirse con el dios hindú Brahma). Por otra parte, las doctrinas de la cristiandad ponen ante el alma las opciones del cielo, el infierno, el purgatorio o el limbo, dependiendo de la religión a que pertenezca el individuo. (Eclesiastés 9:5, 6, 10; Salmo 146:4.)
23 Una consecuencia de la enseñanza del karma es que los hindúes tienden a ser fatalistas. Creen que la situación y condición actual de uno es el resultado de una existencia anterior, y por lo tanto merecida, sea buena o sea mala. El hindú puede tratar de comportarse mejor para que la próxima existencia le sea más llevadera. Por eso, puede aceptar más fácilmente que un occidental su situación en la vida. Para el hindú esta es el resultado de la ley de causa y efecto con relación a su existencia previa. Es el principio de que uno cosecha lo que ha sembrado en una supuesta existencia anterior. Claro, toda esta manera de pensar se funda en la suposición de que el hombre tiene un alma inmortal que pasa a otra existencia, sea como humano, animal o vegetal.
24 Entonces, ¿qué objetivo final tiene la fe hindú? Lograr moksa, que significa liberación de la rueda de renacimientos y diferentes existencias. Por lo tanto, es escape de la existencia corporal, no por el cuerpo, sino por el “alma”. “Puesto que moksa, o librarse uno de la larga serie de encarnaciones, es la meta de todo hindú, en realidad el suceso de más importancia de su vida es la muerte”, declara un comentador. Moksa puede lograrse si se siguen diferentes margas, o caminos. (Véase la página 110.) Ah, ¡cuánto depende esta enseñanza religiosa del antiguo concepto babilónico de la inmortalidad del alma!
25 Sin embargo, la Biblia muestra que este desprecio y rechazo de la vida material está en oposición directa al propósito original de Jehová Dios para la humanidad. Cuando él creó a la primera pareja humana los asignó a una existencia feliz y gozosa en la Tierra. La Biblia nos dice:
“Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: ‘Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra’. [...] Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno”. (Génesis 1:27-31.)
La Biblia profetiza acerca de una cercana era de paz y justicia para la Tierra, una era en que cada familia tendrá su propia morada apreciada, y la humanidad disfrutará de vida y salud perfectas para siempre. (Isaías 65:17-25; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:1-4.)
26 La siguiente pregunta que habrá que contestar es: ¿A qué dioses tiene que agradar el hindú para lograr un karma provechoso?
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación
“En la sociedad hindú lo primero que como costumbre religiosa hacen las personas por la mañana es bañarse en un río cercano, o en casa si no viven cerca de un río o un arroyo. Creen que eso les comunica santidad. Entonces, todavía sin haber desayunado, van al templo de la comunidad y ofrecen flores y alimento al dios local. Algunos lavan al ídolo y lo decoran con polvo rojo y amarillo.
”En casi todo hogar hay un rincón o hasta una habitación donde se adora al dios favorito de la familia. Un dios popular en algunos lugares es Ganesa, el dios elefante. La gente le ora especialmente por buena fortuna, pues se le conoce como removedor de obstáculos. En otros lugares quizás se dé el primer lugar en la devoción a Krishna [Krisna], Rama, Siva, Durga o a alguna otra deidad.”—Tara C., Katmandú, Nepal.
¿QUÉ es el hinduismo? ¿Se ajusta como realidad al concepto occidental tan sencillo de dar veneración a animales, bañarse en el Ganges y observar la división de castas, o envuelve más que eso? La respuesta: Implica mucho más. El hinduismo es una forma diferente de entender la vida, y los valores occidentales son completamente ajenos a tal manera de percibir las cosas. Los occidentales tienden a ver la vida como una línea cronológica de sucesos en la historia. Los hindúes la ven como un ciclo que se repite a sí mismo en el cual la historia humana tiene poca importancia.
2 No es fácil definir el hinduismo, pues no tiene ningún credo claramente definido, ni jerarquía sacerdotal ni agencia gobernante. Sin embargo, sí tiene swamis (maestros) y gurús (guías espirituales). Una definición abarcadora del hinduismo en un libro de historia dice que es “el conglomerado de creencias e instituciones que se han presentado desde cuando se compusieron sus antiguas (y muy sagradas) escrituras, los Vedas, hasta ahora”. Otro libro dice: “Pudiéramos decir que el hinduismo es la lealtad o adoración a los dioses Visnú o Siva, o a la diosa Sakti o a las encarnaciones, aspectos, cónyuges o progenie de estos”. En eso se incluiría el culto a Rama y Krisna (encarnaciones de Visnú), y a Durga, Skanda y Ganesa (que son, respectivamente, la esposa y los hijos de Siva). Se alega que el hinduismo tiene 330.000.000 de dioses, pero se dice que no es un sistema politeísta. ¿Cómo puede explicarse eso?
3 El escritor A. Parthasarathy, de la India, aclara: “Los hindúes no son politeístas. El hinduismo habla de un solo Dios [...] Los diferentes dioses y diosas del panteón hindú solo representan los poderes y funciones de un solo Dios supremo en el mundo manifiesto”.
4 Los hindúes suelen llamar a su fe sanatana dharma, que significa ley eterna, u orden eterno. Hinduismo es en realidad un término abarcador que describe muchísimas religiones y sectas (sampradayas) que se han desarrollado y han florecido durante miles de años a la sombra de la compleja mitología hindú de la antigüedad. Esa mitología es tan intrincada que la New Larousse Encyclopedia of Mythology declara: “La mitología india es una selva tremendamente tupida y enmarañada. Cuando se entra en ella se pierde la luz del día y todo sentido claro de dirección”. No obstante, en este capítulo consideraremos algunos rasgos y enseñanzas de esa fe.
Las raíces antiguas del hinduismo
5 Aunque el hinduismo no haya alcanzado tanta extensión como otras religiones prominentes, para 1990 tenía la lealtad de casi 700.000.000 de seguidores, o aproximadamente 1 de cada 8 personas (el 13%) de la población mundial. Sin embargo, la mayoría de esas personas viven en la India. Por eso es lógico preguntar: ¿Cómo y por qué se concentró en la India el hinduismo?
6 Para algunos historiadores las raíces del hinduismo están más de 3.500 años en el pasado, cuando una ola de emigrantes —que incluyó a personas de piel pálida, arios— se trasladó desde el noroeste al valle del Indo, ahora principalmente en Paquistán y la India. De allí se esparcieron a las llanuras del río Ganges y por la India. Algunos peritos dicen que las ideas religiosas de los emigrantes se fundaban en enseñanzas antiguas de Irán y Babilonia. Un hilo que tienen en común muchas culturas, y que también está en el hinduismo, es la leyenda de un diluvio. (Véase el recuadro de la página 120.)
7 Pero ¿qué forma de religión se practicaba en el valle del Indo antes de la llegada de los arios? Cierto arqueólogo, sir John Marshall, menciona “‘La Gran Diosa Madre’, a la que se representaba con figuras femeninas embarazadas, la mayoría de ellas desnudas, con collares altos y la cabeza cubierta. [...] Después viene ‘el dios varón’, ‘fácilmente reconocible como prototipo del histórico Siva’, sentado con las plantas de los pies tocándose (una postura yoga), con el órgano sexual en erección (lo que hace recordar el culto del lingam [falo]), rodeado de animales (para representar el título que se le da a Siva de ‘Señor de las Fieras’). Abundan las representaciones de los órganos sexuales masculino y femenino, [...] lo que señala al culto del lingam y la yoni de Siva y su esposa” (World Religions—From Ancient History to the Present [Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad]). Hasta el día de hoy se reverencia a Siva como el dios de la fecundidad, el dios del falo o lingam. El toro Nandi lo lleva.
8 El erudito hindú Swami Sankarananda no concuerda con la interpretación de Marshall, y declara que al principio las piedras veneradas —algunas conocidas como Sivalinga— eran símbolos del “fuego del cielo, o el Sol y el fuego del Sol, los rayos” (The Rigvedic Culture of the Pre-Historic Indus [La cultura rigvédica del Indo prehistórico]). Razona que “el culto sexual [...] no empezó como culto religioso. Vino después. Es una degeneración del original. Es la gente quien rebaja lo ideal, por ser demasiado elevado para que lo comprenda, y lo baja a su propio nivel”. Como contestación a la crítica occidental del hinduismo dice que, si se toma en cuenta la veneración cristiana de la cruz, un símbolo fálico pagano, “los cristianos [...] son devotos de un culto sexual”.
9 Con el tiempo las creencias, los mitos y las leyendas de la India se pusieron por escrito, y hoy forman los escritos sagrados del hinduismo. Aunque estas obras sagradas son extensas, no tratan de presentar una doctrina hindú unificada.
Los escritos sagrados del hinduismo
10 Los escritos más antiguos son los Vedas, una colección de oraciones e himnos conocidos como el Rigveda, el Samaveda, el Yajurveda y el Atharvaveda. Estos se compusieron durante varios siglos, y para el año 900 a.E.C. estaban completos. A los Vedas se añadieron después otros escritos, entre ellos los Brahmanas y los Upanisads (Upanishads).
11 Los Brahmanas especifican ritos y sacrificios, tanto domésticos como públicos, y explican detalladamente el significado profundo que tienen. Se escribieron desde cerca del año 300 a.E.C. o posteriormente. Los Upanisads (literalmente: “sesiones cerca de un maestro”) —también conocidos como los Vedanta—, escritos alrededor de 600-300 a.E.C., son tratados que dan las razones para todo pensamiento y acción, según la filosofía hindú. La doctrinas del samsara (transmigración del alma) y del karma (el creer que lo que uno ha hecho en una existencia anterior es la causa de su situación actual en la vida) se expresaron en estos escritos.
12 Otro grupo de escritos son los Puranas, o largas historias alegóricas que contienen muchos mitos hindúes sobre dioses y diosas y héroes hindúes. Parte de esta extensa biblioteca hindú son también las epopeyas de Ramayana y Mahabarata. La primera es la historia del “Señor Rama [...] el más glorioso de todos los personajes de la literatura sagrada”, según A. Parthasarathy. El Ramayana es uno de los escritos más populares entre los hindúes, y es de alrededor del siglo IV a.E.C. Es la historia del héroe Rama, o Ramachandra, a quien los hindúes ven como hijo, hermano y esposo modelo. Se le considera el séptimo avatar (encarnación) de Visnú, y su nombre suele invocarse como saludo.
13 Según Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, fundador de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, “Bhagavad-gita [parte de la Mahabarata] es la instrucción suprema de moralidad. Las instrucciones del Bhagavad-gita constituyen el proceso supremo de religión y el proceso supremo de moralidad. [...] La última instrucción del Gita es lo más importante de toda la moralidad y la religión: rendirse a Kṛṣṇa [Krisna]” (BG).
14 El Bhagavad Gita (Canto Celeste), considerado por algunos como “la joya de la sabiduría espiritual de la India”, es una conversación en el campo de batalla “entre el Señor Śrī Kṛṣṇa [Krisna], la Personalidad Suprema de la Divinidad, y Arjuna, su amigo íntimo y devoto, a quien Él instruye en la ciencia de realizar sus potencialidades”. Sin embargo, el Bhagavad Gita es solo parte de la extensa biblioteca sagrada hindú. De algunos de estos escritos (Vedas, Brahmanas y Upanisads) se dice que son sruti, u “oídos”, y por lo tanto son vistos como escritura sagrada por revelación directa. Otros, tales como las epopeyas y los Puranas, son smriti, o “recordados”, y por lo tanto compuestos por autores humanos, aunque derivados de revelación. Un ejemplo es el Manu Smriti, que da la ley religiosa y social hindú, además de explicar la base para el sistema d
”En casi todo hogar hay un rincón o hasta una habitación donde se adora al dios favorito de la familia. Un dios popular en algunos lugares es Ganesa, el dios elefante. La gente le ora especialmente por buena fortuna, pues se le conoce como removedor de obstáculos. En otros lugares quizás se dé el primer lugar en la devoción a Krishna [Krisna], Rama, Siva, Durga o a alguna otra deidad.”—Tara C., Katmandú, Nepal.
¿QUÉ es el hinduismo? ¿Se ajusta como realidad al concepto occidental tan sencillo de dar veneración a animales, bañarse en el Ganges y observar la división de castas, o envuelve más que eso? La respuesta: Implica mucho más. El hinduismo es una forma diferente de entender la vida, y los valores occidentales son completamente ajenos a tal manera de percibir las cosas. Los occidentales tienden a ver la vida como una línea cronológica de sucesos en la historia. Los hindúes la ven como un ciclo que se repite a sí mismo en el cual la historia humana tiene poca importancia.
2 No es fácil definir el hinduismo, pues no tiene ningún credo claramente definido, ni jerarquía sacerdotal ni agencia gobernante. Sin embargo, sí tiene swamis (maestros) y gurús (guías espirituales). Una definición abarcadora del hinduismo en un libro de historia dice que es “el conglomerado de creencias e instituciones que se han presentado desde cuando se compusieron sus antiguas (y muy sagradas) escrituras, los Vedas, hasta ahora”. Otro libro dice: “Pudiéramos decir que el hinduismo es la lealtad o adoración a los dioses Visnú o Siva, o a la diosa Sakti o a las encarnaciones, aspectos, cónyuges o progenie de estos”. En eso se incluiría el culto a Rama y Krisna (encarnaciones de Visnú), y a Durga, Skanda y Ganesa (que son, respectivamente, la esposa y los hijos de Siva). Se alega que el hinduismo tiene 330.000.000 de dioses, pero se dice que no es un sistema politeísta. ¿Cómo puede explicarse eso?
3 El escritor A. Parthasarathy, de la India, aclara: “Los hindúes no son politeístas. El hinduismo habla de un solo Dios [...] Los diferentes dioses y diosas del panteón hindú solo representan los poderes y funciones de un solo Dios supremo en el mundo manifiesto”.
4 Los hindúes suelen llamar a su fe sanatana dharma, que significa ley eterna, u orden eterno. Hinduismo es en realidad un término abarcador que describe muchísimas religiones y sectas (sampradayas) que se han desarrollado y han florecido durante miles de años a la sombra de la compleja mitología hindú de la antigüedad. Esa mitología es tan intrincada que la New Larousse Encyclopedia of Mythology declara: “La mitología india es una selva tremendamente tupida y enmarañada. Cuando se entra en ella se pierde la luz del día y todo sentido claro de dirección”. No obstante, en este capítulo consideraremos algunos rasgos y enseñanzas de esa fe.
Las raíces antiguas del hinduismo
5 Aunque el hinduismo no haya alcanzado tanta extensión como otras religiones prominentes, para 1990 tenía la lealtad de casi 700.000.000 de seguidores, o aproximadamente 1 de cada 8 personas (el 13%) de la población mundial. Sin embargo, la mayoría de esas personas viven en la India. Por eso es lógico preguntar: ¿Cómo y por qué se concentró en la India el hinduismo?
6 Para algunos historiadores las raíces del hinduismo están más de 3.500 años en el pasado, cuando una ola de emigrantes —que incluyó a personas de piel pálida, arios— se trasladó desde el noroeste al valle del Indo, ahora principalmente en Paquistán y la India. De allí se esparcieron a las llanuras del río Ganges y por la India. Algunos peritos dicen que las ideas religiosas de los emigrantes se fundaban en enseñanzas antiguas de Irán y Babilonia. Un hilo que tienen en común muchas culturas, y que también está en el hinduismo, es la leyenda de un diluvio. (Véase el recuadro de la página 120.)
7 Pero ¿qué forma de religión se practicaba en el valle del Indo antes de la llegada de los arios? Cierto arqueólogo, sir John Marshall, menciona “‘La Gran Diosa Madre’, a la que se representaba con figuras femeninas embarazadas, la mayoría de ellas desnudas, con collares altos y la cabeza cubierta. [...] Después viene ‘el dios varón’, ‘fácilmente reconocible como prototipo del histórico Siva’, sentado con las plantas de los pies tocándose (una postura yoga), con el órgano sexual en erección (lo que hace recordar el culto del lingam [falo]), rodeado de animales (para representar el título que se le da a Siva de ‘Señor de las Fieras’). Abundan las representaciones de los órganos sexuales masculino y femenino, [...] lo que señala al culto del lingam y la yoni de Siva y su esposa” (World Religions—From Ancient History to the Present [Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad]). Hasta el día de hoy se reverencia a Siva como el dios de la fecundidad, el dios del falo o lingam. El toro Nandi lo lleva.
8 El erudito hindú Swami Sankarananda no concuerda con la interpretación de Marshall, y declara que al principio las piedras veneradas —algunas conocidas como Sivalinga— eran símbolos del “fuego del cielo, o el Sol y el fuego del Sol, los rayos” (The Rigvedic Culture of the Pre-Historic Indus [La cultura rigvédica del Indo prehistórico]). Razona que “el culto sexual [...] no empezó como culto religioso. Vino después. Es una degeneración del original. Es la gente quien rebaja lo ideal, por ser demasiado elevado para que lo comprenda, y lo baja a su propio nivel”. Como contestación a la crítica occidental del hinduismo dice que, si se toma en cuenta la veneración cristiana de la cruz, un símbolo fálico pagano, “los cristianos [...] son devotos de un culto sexual”.
9 Con el tiempo las creencias, los mitos y las leyendas de la India se pusieron por escrito, y hoy forman los escritos sagrados del hinduismo. Aunque estas obras sagradas son extensas, no tratan de presentar una doctrina hindú unificada.
Los escritos sagrados del hinduismo
10 Los escritos más antiguos son los Vedas, una colección de oraciones e himnos conocidos como el Rigveda, el Samaveda, el Yajurveda y el Atharvaveda. Estos se compusieron durante varios siglos, y para el año 900 a.E.C. estaban completos. A los Vedas se añadieron después otros escritos, entre ellos los Brahmanas y los Upanisads (Upanishads).
11 Los Brahmanas especifican ritos y sacrificios, tanto domésticos como públicos, y explican detalladamente el significado profundo que tienen. Se escribieron desde cerca del año 300 a.E.C. o posteriormente. Los Upanisads (literalmente: “sesiones cerca de un maestro”) —también conocidos como los Vedanta—, escritos alrededor de 600-300 a.E.C., son tratados que dan las razones para todo pensamiento y acción, según la filosofía hindú. La doctrinas del samsara (transmigración del alma) y del karma (el creer que lo que uno ha hecho en una existencia anterior es la causa de su situación actual en la vida) se expresaron en estos escritos.
12 Otro grupo de escritos son los Puranas, o largas historias alegóricas que contienen muchos mitos hindúes sobre dioses y diosas y héroes hindúes. Parte de esta extensa biblioteca hindú son también las epopeyas de Ramayana y Mahabarata. La primera es la historia del “Señor Rama [...] el más glorioso de todos los personajes de la literatura sagrada”, según A. Parthasarathy. El Ramayana es uno de los escritos más populares entre los hindúes, y es de alrededor del siglo IV a.E.C. Es la historia del héroe Rama, o Ramachandra, a quien los hindúes ven como hijo, hermano y esposo modelo. Se le considera el séptimo avatar (encarnación) de Visnú, y su nombre suele invocarse como saludo.
13 Según Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, fundador de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, “Bhagavad-gita [parte de la Mahabarata] es la instrucción suprema de moralidad. Las instrucciones del Bhagavad-gita constituyen el proceso supremo de religión y el proceso supremo de moralidad. [...] La última instrucción del Gita es lo más importante de toda la moralidad y la religión: rendirse a Kṛṣṇa [Krisna]” (BG).
14 El Bhagavad Gita (Canto Celeste), considerado por algunos como “la joya de la sabiduría espiritual de la India”, es una conversación en el campo de batalla “entre el Señor Śrī Kṛṣṇa [Krisna], la Personalidad Suprema de la Divinidad, y Arjuna, su amigo íntimo y devoto, a quien Él instruye en la ciencia de realizar sus potencialidades”. Sin embargo, el Bhagavad Gita es solo parte de la extensa biblioteca sagrada hindú. De algunos de estos escritos (Vedas, Brahmanas y Upanisads) se dice que son sruti, u “oídos”, y por lo tanto son vistos como escritura sagrada por revelación directa. Otros, tales como las epopeyas y los Puranas, son smriti, o “recordados”, y por lo tanto compuestos por autores humanos, aunque derivados de revelación. Un ejemplo es el Manu Smriti, que da la ley religiosa y social hindú, además de explicar la base para el sistema d
Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo-Notas
[Comentario de la página 76]
Alguna magia parecía surtir efecto
[Recuadro de la página 85]
¿Es científica la astrología?
Según la astrología, el Sol, la Luna, las estrellas y los planetas pueden influir en lo que sucede aquí en la Tierra, y la configuración que presentan estos cuerpos celestes en el momento del nacimiento de uno desempeña un papel en su vida. Sin embargo, los descubrimientos científicos presentan a ese punto de vista estos formidables obstáculos:
▪ La obra de astrónomos como Copérnico, Galileo y Kepler ha demostrado claramente que la Tierra no es el centro del universo. También se sabe ahora que con frecuencia sucede que astros que parecen estar en una constelación no son realmente parte de ella. Algunos quizás estén en el espacio profundo, mientras que otros pudieran estar relativamente cerca. El resultado es que las propiedades zodiacales de las diversas constelaciones son pura imaginación.
▪ Los astrólogos primitivos no sabían nada acerca de los planetas Urano, Neptuno y Plutón, porque estos no fueron descubiertos sino hasta cuando se inventó el telescopio. Entonces, ¿cómo se trató con sus “influencias” en las tablas astrológicas trazadas siglos antes? Además, ¿por qué debería ser “buena” la “influencia” de un planeta y “mala” la de otro, cuando la ciencia sabe ahora que todos son básicamente acumulaciones de rocas o de gases inanimados en viaje por el espacio?
▪ La ciencia de la genética nos dice que la base de lo que es nuestra personalidad no se coloca en el nacimiento, sino en la concepción, cuando uno de los millones de espermatozoides del padre se une con un solo óvulo de la madre. Sin embargo, la astrología fija el horóscopo de uno por el momento en que uno nace. En términos astrológicos, esta diferencia de unos nueve meses debería dar a uno una estructura de personalidad completamente diferente.
▪ El tiempo del viaje del Sol entre las constelaciones como lo ve un observador en la Tierra hoy está atrasado por aproximadamente un mes de lo que era hace 2.000 años cuando se trazaron las tablas astrológicas. Por eso, la astrología clasificaría como Cáncer (persona muy sensible, dada a cambios emotivos, reservada) a la persona que naciera a fines de junio o principios de julio. En realidad, sin embargo, el Sol está en la constelación de Géminis en ese tiempo, lo que haría que la persona fuera comunicativa, ingeniosa, dada a la charla.
Queda claro que la astrología no tiene base racional ni científica.
[Ilustraciones de la página 71]
Espejos rotos, gatos negros y algunos números son base para algunas supersticiones. El signo chino para “cuatro” suena como “muerte” en chino y japonés
[Fotografías de la página 74]
A la izquierda, la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, donde católicos oran por curaciones milagrosas.
A la derecha, Stonehenge, en Inglaterra, donde, según algunos, los antiguos druidas adoraban al Sol
[Fotografía de la página 80]
Algunas personas consultan a chamanes y brujos
[Fotografías de las páginas 80 y 81]
Otras tienen sesiones espiritistas, tablas Ouija, bolas de cristal, naipes o cartas del taroco y adivinos
[Fotografías de la página 82]
En Oriente la adivinación mediante inscripciones en caparazones de tortuga y el símbolo yin-yang tiene una larga historia
[Ilustraciones de la página 87]
Muchos consultan los horóscopos porque creen que la posición del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas en el momento de su nacimiento afecta su vida
[Fotografías de la página 90]
Mediante sacudir un recipiente y sacar de él una varita de la suerte, el devoto obtiene un mensaje y una interpretación
Alguna magia parecía surtir efecto
[Recuadro de la página 85]
¿Es científica la astrología?
Según la astrología, el Sol, la Luna, las estrellas y los planetas pueden influir en lo que sucede aquí en la Tierra, y la configuración que presentan estos cuerpos celestes en el momento del nacimiento de uno desempeña un papel en su vida. Sin embargo, los descubrimientos científicos presentan a ese punto de vista estos formidables obstáculos:
▪ La obra de astrónomos como Copérnico, Galileo y Kepler ha demostrado claramente que la Tierra no es el centro del universo. También se sabe ahora que con frecuencia sucede que astros que parecen estar en una constelación no son realmente parte de ella. Algunos quizás estén en el espacio profundo, mientras que otros pudieran estar relativamente cerca. El resultado es que las propiedades zodiacales de las diversas constelaciones son pura imaginación.
▪ Los astrólogos primitivos no sabían nada acerca de los planetas Urano, Neptuno y Plutón, porque estos no fueron descubiertos sino hasta cuando se inventó el telescopio. Entonces, ¿cómo se trató con sus “influencias” en las tablas astrológicas trazadas siglos antes? Además, ¿por qué debería ser “buena” la “influencia” de un planeta y “mala” la de otro, cuando la ciencia sabe ahora que todos son básicamente acumulaciones de rocas o de gases inanimados en viaje por el espacio?
▪ La ciencia de la genética nos dice que la base de lo que es nuestra personalidad no se coloca en el nacimiento, sino en la concepción, cuando uno de los millones de espermatozoides del padre se une con un solo óvulo de la madre. Sin embargo, la astrología fija el horóscopo de uno por el momento en que uno nace. En términos astrológicos, esta diferencia de unos nueve meses debería dar a uno una estructura de personalidad completamente diferente.
▪ El tiempo del viaje del Sol entre las constelaciones como lo ve un observador en la Tierra hoy está atrasado por aproximadamente un mes de lo que era hace 2.000 años cuando se trazaron las tablas astrológicas. Por eso, la astrología clasificaría como Cáncer (persona muy sensible, dada a cambios emotivos, reservada) a la persona que naciera a fines de junio o principios de julio. En realidad, sin embargo, el Sol está en la constelación de Géminis en ese tiempo, lo que haría que la persona fuera comunicativa, ingeniosa, dada a la charla.
Queda claro que la astrología no tiene base racional ni científica.
[Ilustraciones de la página 71]
Espejos rotos, gatos negros y algunos números son base para algunas supersticiones. El signo chino para “cuatro” suena como “muerte” en chino y japonés
[Fotografías de la página 74]
A la izquierda, la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, donde católicos oran por curaciones milagrosas.
A la derecha, Stonehenge, en Inglaterra, donde, según algunos, los antiguos druidas adoraban al Sol
[Fotografía de la página 80]
Algunas personas consultan a chamanes y brujos
[Fotografías de las páginas 80 y 81]
Otras tienen sesiones espiritistas, tablas Ouija, bolas de cristal, naipes o cartas del taroco y adivinos
[Fotografías de la página 82]
En Oriente la adivinación mediante inscripciones en caparazones de tortuga y el símbolo yin-yang tiene una larga historia
[Ilustraciones de la página 87]
Muchos consultan los horóscopos porque creen que la posición del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas en el momento de su nacimiento afecta su vida
[Fotografías de la página 90]
Mediante sacudir un recipiente y sacar de él una varita de la suerte, el devoto obtiene un mensaje y una interpretación
Capítulo 4 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo
El destino escrito en la cara y en la palma de la mano
38 Si parece intangible el mirar a los cielos en busca de señales y agüeros sobre el futuro, los que practican el arte de la adivinación tienen otros caminos más inmediatos y fácilmente asequibles. El Zohar, o Séfer ha-zohar (hebreo: Libro del Esplendor), un texto de misticismo judío del siglo XIII, declaró: “En el firmamento que envuelve al universo vemos muchas figuras formadas por las estrellas y los planetas. Revelan cosas ocultas y misterios profundos. De manera similar, sobre la piel que envuelve nuestro cuerpo humano existen formas y rasgos que son las estrellas de nuestro cuerpo”. Esta filosofía llevó a otros modos de adivinación, o de predecir el futuro, mediante examinar la cara de las personas y la palma de la mano en busca de señales proféticas. Esas prácticas todavía son extensas tanto en Oriente como en Occidente. Pero está claro que tienen sus raíces en la astrología y la magia.
39 La fisiognomía es adivinación mediante examinar los rasgos de la cara, como la forma de los ojos, la nariz, los dientes y los oídos. En Estrasburgo, en 1531, cierto Juan de Indagine publicó un libro sobre este asunto y suministró en él gráficas de rostros con una variedad de formas de ojos, nariz, oídos y así por el estilo, junto con sus interpretaciones. Es interesante que citó las palabras de Jesucristo registradas en Mateo 6:22: “Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante”, como base para decir que los ojos grandes, brillantes y redondos significaban integridad y buena salud, mientras que los ojos hundidos y pequeños eran señal de envidia, malicia y sospecha. Sin embargo, en un libro similar, Compendium physiognomiae (Compendio de fisiognomía), publicado en 1533, el autor, Bartolomé Coclés, afirmó que unos ojos grandes y redondos eran señal de una persona veleidosa y dada a la pereza.
40 Los adivinadores afirman que, después de la cabeza, la mano refleja las fuerzas de lo alto más que toda otra parte del cuerpo. Así, el leer las rayas de la mano para determinar el carácter y el destino de alguien es otra forma popular de adivinación... la quiromancia. Los quirománticos de la Edad Media investigaron la Biblia en busca de apoyo para su práctica. Aludieron a versículos como el que dice que “en la mano de todo hombre terrestre pone un sello para que todo hombre mortal conozca su obra”, y: “Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria”. (Job 37:7; Proverbios 3:16.) También se consideraban las protuberancias de la mano, pues se pensaba que eran representación de los planetas y así revelaban algo sobre la persona y su futuro.
41 El predecir el futuro por el estudio de los rasgos de la cara y de la mano es muy popular en Oriente. Además de los lectores y consejeros profesionales que ofrecen sus servicios, abundan los aficionados y personas que a sí mismas se aconsejan, porque sobre esto hay libros y publicaciones de todo nivel por todas partes. La gente suele practicar la lectura de la palma de la mano como diversión, pero para muchos es asunto serio. Sin embargo, por lo general la gente rara vez está contenta con emplear un solo medio de adivinación. Cuando las personas afrontan problemas serios o decisiones importantes, van a su templo —sea budista, taoísta, sintoísta o de otra índole— para inquirir de los dioses, entonces van al astrólogo para consultar los astros, al adivino para que les lea la palma de la mano y les examine la cara, y, después de todo eso, van a su hogar y consultan a sus antepasados difuntos. De alguna fuente esperan hallar la respuesta que les parezca apropiada.
¿Es solo diversión inocente?
42 Es natural que todo el mundo quiera saber lo que el futuro encierra. El deseo de asegurarse un buen futuro y de evitar lo que pudiera ser dañino es también universal. Por eso en todas las épocas la gente ha acudido a los espíritus y las deidades en busca de guía. Al hacer eso, la gente se ha envuelto en el espiritismo, la magia, la astrología y otras prácticas supersticiosas. En el pasado la gente llevaba amuletos y talismanes para protegerse, y acudía a curanderos y chamanes en busca de curación. Todavía la gente lleva medallas de “san” Cristóbal o talismanes de “buena suerte”, y tiene sus sesiones espiritistas, tablas Ouija, bolas de cristal, horóscopos y cartas del taroco o tarot. En lo que se refiere al espiritismo y la superstición, parece que la humanidad no ha cambiado mucho.
43 Por supuesto, muchas personas se dan cuenta de que todo eso es superstición y no tiene base real. Y pudieran añadir que si participan en esas prácticas es solo por diversión. Otros hasta alegan que la magia y la adivinación en realidad son provechosas, porque suministran seguridad sicológica a personas que, si no fuera por ellas, se dejarían intimidar demasiado por los obstáculos que afrontan en la vida. Pero ¿es todo eso solo diversión inocente o un estímulo sicológico? ¿Qué fuente tienen en realidad las prácticas espiritistas y mágicas que hemos considerado en este capítulo, así como las muchas otras que no hemos mencionado?
44 Mientras examinábamos los varios aspectos del espiritismo, la magia y la adivinación, hemos notado que estaban estrechamente relacionados con creencias sobre almas que salían del cuerpo y la existencia de espíritus, buenos y malos. Así, fundamentalmente el creer en espíritus, magia y adivinación se basa en una forma de politeísmo que tiene sus raíces en la doctrina de la inmortalidad del alma humana. ¿Es eso una base sólida sobre la cual edificar uno su religión? ¿Consideraría usted aceptable la adoración que tuviera tal fundamento?
45 Los cristianos del primer siglo tuvieron que considerar esas mismas preguntas. Los rodeaban los griegos y los romanos, con sus muchos dioses y deidades así como sus ritos supersticiosos. Un rito era la práctica de ofrecer alimento a ídolos y entonces participar en comer aquel alimento. ¿Debería participar en tales ritos alguien que amara al Dios verdadero y estuviera interesado en agradarle? Note cómo contestó esa pregunta el apóstol Pablo:
46 “Ahora bien, respecto al comer alimentos ofrecidos a ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un solo Dios. Porque aunque hay aquellos que son llamados ‘dioses’, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos ‘dioses’ y muchos ‘señores’, realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él”. (1 Corintios 8:4-6.) Para Pablo y los cristianos del primer siglo la religión verdadera no era la adoración de muchos dioses, no era politeísmo, sino devoción a “un solo Dios el Padre”, cuyo nombre la Biblia revela al decir: “Que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”. (Salmo 83:18.)
47 Sin embargo, debemos notar que aunque el apóstol Pablo dijo que “un ídolo no es nada”, no dijo que los “dioses” y “señores” a quienes la gente acudía con su magia, adivinación y sacrificios no existían. Entonces, ¿qué punto se nos enseña? Después Pablo aclaró esto en la misma carta, cuando escribió: “Pero digo que las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios”. (1 Corintios 10:20.) Sí, mediante sus dioses y señores las naciones en realidad estaban adorando a los demonios: criaturas angélicas o celestiales que se rebelaron contra el Dios verdadero y se unieron a su caudillo, Satanás el Diablo. (2 Pedro 2:4; Judas 6; Revelación 12:7-9.)
48 La gente suele apiadarse de personas a quienes llama primitivas, que vivían esclavizadas a sus supersticiones y temores. Dice que le repugnan los sacrificios sangrientos y los ritos salvajes. Y con razón. Sin embargo, aun hoy día oímos acerca de vudú, cultos satánicos, hasta de sacrificios humanos. Aunque estas prácticas pueden ser casos extremos, de todos modos demuestran que todavía está bastante vivo el interés en el ocultismo. Esto pudiera empezar con ‘diversión inocente’ y curiosidad, pero frecuentemente lleva a tragedia y muerte. ¡Cuán sabio es prestar atención a esta advertencia que da la Biblia: “Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien”! (1 Pedro 5:8; Isaías 8:19, 20.)
49 Ya que hemos considerado cómo empezó la religión, la diversidad que había en las mitologías antiguas y las diversas formas del espiritismo, la magia y la superstición, ahora dirigiremos la atención a religiones más formales que son prominentes en el mundo: el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el confucianismo, el sintoísmo, el judaísmo, las iglesias de la cristiandad y el mahometismo o islam. ¿Cómo empezaron estas religiones? ¿Qué enseñan? ¿Qué influencia tienen en sus creyentes? En los capítulos siguientes consideraremos estas preguntas y otras.
38 Si parece intangible el mirar a los cielos en busca de señales y agüeros sobre el futuro, los que practican el arte de la adivinación tienen otros caminos más inmediatos y fácilmente asequibles. El Zohar, o Séfer ha-zohar (hebreo: Libro del Esplendor), un texto de misticismo judío del siglo XIII, declaró: “En el firmamento que envuelve al universo vemos muchas figuras formadas por las estrellas y los planetas. Revelan cosas ocultas y misterios profundos. De manera similar, sobre la piel que envuelve nuestro cuerpo humano existen formas y rasgos que son las estrellas de nuestro cuerpo”. Esta filosofía llevó a otros modos de adivinación, o de predecir el futuro, mediante examinar la cara de las personas y la palma de la mano en busca de señales proféticas. Esas prácticas todavía son extensas tanto en Oriente como en Occidente. Pero está claro que tienen sus raíces en la astrología y la magia.
39 La fisiognomía es adivinación mediante examinar los rasgos de la cara, como la forma de los ojos, la nariz, los dientes y los oídos. En Estrasburgo, en 1531, cierto Juan de Indagine publicó un libro sobre este asunto y suministró en él gráficas de rostros con una variedad de formas de ojos, nariz, oídos y así por el estilo, junto con sus interpretaciones. Es interesante que citó las palabras de Jesucristo registradas en Mateo 6:22: “Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante”, como base para decir que los ojos grandes, brillantes y redondos significaban integridad y buena salud, mientras que los ojos hundidos y pequeños eran señal de envidia, malicia y sospecha. Sin embargo, en un libro similar, Compendium physiognomiae (Compendio de fisiognomía), publicado en 1533, el autor, Bartolomé Coclés, afirmó que unos ojos grandes y redondos eran señal de una persona veleidosa y dada a la pereza.
40 Los adivinadores afirman que, después de la cabeza, la mano refleja las fuerzas de lo alto más que toda otra parte del cuerpo. Así, el leer las rayas de la mano para determinar el carácter y el destino de alguien es otra forma popular de adivinación... la quiromancia. Los quirománticos de la Edad Media investigaron la Biblia en busca de apoyo para su práctica. Aludieron a versículos como el que dice que “en la mano de todo hombre terrestre pone un sello para que todo hombre mortal conozca su obra”, y: “Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria”. (Job 37:7; Proverbios 3:16.) También se consideraban las protuberancias de la mano, pues se pensaba que eran representación de los planetas y así revelaban algo sobre la persona y su futuro.
41 El predecir el futuro por el estudio de los rasgos de la cara y de la mano es muy popular en Oriente. Además de los lectores y consejeros profesionales que ofrecen sus servicios, abundan los aficionados y personas que a sí mismas se aconsejan, porque sobre esto hay libros y publicaciones de todo nivel por todas partes. La gente suele practicar la lectura de la palma de la mano como diversión, pero para muchos es asunto serio. Sin embargo, por lo general la gente rara vez está contenta con emplear un solo medio de adivinación. Cuando las personas afrontan problemas serios o decisiones importantes, van a su templo —sea budista, taoísta, sintoísta o de otra índole— para inquirir de los dioses, entonces van al astrólogo para consultar los astros, al adivino para que les lea la palma de la mano y les examine la cara, y, después de todo eso, van a su hogar y consultan a sus antepasados difuntos. De alguna fuente esperan hallar la respuesta que les parezca apropiada.
¿Es solo diversión inocente?
42 Es natural que todo el mundo quiera saber lo que el futuro encierra. El deseo de asegurarse un buen futuro y de evitar lo que pudiera ser dañino es también universal. Por eso en todas las épocas la gente ha acudido a los espíritus y las deidades en busca de guía. Al hacer eso, la gente se ha envuelto en el espiritismo, la magia, la astrología y otras prácticas supersticiosas. En el pasado la gente llevaba amuletos y talismanes para protegerse, y acudía a curanderos y chamanes en busca de curación. Todavía la gente lleva medallas de “san” Cristóbal o talismanes de “buena suerte”, y tiene sus sesiones espiritistas, tablas Ouija, bolas de cristal, horóscopos y cartas del taroco o tarot. En lo que se refiere al espiritismo y la superstición, parece que la humanidad no ha cambiado mucho.
43 Por supuesto, muchas personas se dan cuenta de que todo eso es superstición y no tiene base real. Y pudieran añadir que si participan en esas prácticas es solo por diversión. Otros hasta alegan que la magia y la adivinación en realidad son provechosas, porque suministran seguridad sicológica a personas que, si no fuera por ellas, se dejarían intimidar demasiado por los obstáculos que afrontan en la vida. Pero ¿es todo eso solo diversión inocente o un estímulo sicológico? ¿Qué fuente tienen en realidad las prácticas espiritistas y mágicas que hemos considerado en este capítulo, así como las muchas otras que no hemos mencionado?
44 Mientras examinábamos los varios aspectos del espiritismo, la magia y la adivinación, hemos notado que estaban estrechamente relacionados con creencias sobre almas que salían del cuerpo y la existencia de espíritus, buenos y malos. Así, fundamentalmente el creer en espíritus, magia y adivinación se basa en una forma de politeísmo que tiene sus raíces en la doctrina de la inmortalidad del alma humana. ¿Es eso una base sólida sobre la cual edificar uno su religión? ¿Consideraría usted aceptable la adoración que tuviera tal fundamento?
45 Los cristianos del primer siglo tuvieron que considerar esas mismas preguntas. Los rodeaban los griegos y los romanos, con sus muchos dioses y deidades así como sus ritos supersticiosos. Un rito era la práctica de ofrecer alimento a ídolos y entonces participar en comer aquel alimento. ¿Debería participar en tales ritos alguien que amara al Dios verdadero y estuviera interesado en agradarle? Note cómo contestó esa pregunta el apóstol Pablo:
46 “Ahora bien, respecto al comer alimentos ofrecidos a ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un solo Dios. Porque aunque hay aquellos que son llamados ‘dioses’, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos ‘dioses’ y muchos ‘señores’, realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él”. (1 Corintios 8:4-6.) Para Pablo y los cristianos del primer siglo la religión verdadera no era la adoración de muchos dioses, no era politeísmo, sino devoción a “un solo Dios el Padre”, cuyo nombre la Biblia revela al decir: “Que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”. (Salmo 83:18.)
47 Sin embargo, debemos notar que aunque el apóstol Pablo dijo que “un ídolo no es nada”, no dijo que los “dioses” y “señores” a quienes la gente acudía con su magia, adivinación y sacrificios no existían. Entonces, ¿qué punto se nos enseña? Después Pablo aclaró esto en la misma carta, cuando escribió: “Pero digo que las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios”. (1 Corintios 10:20.) Sí, mediante sus dioses y señores las naciones en realidad estaban adorando a los demonios: criaturas angélicas o celestiales que se rebelaron contra el Dios verdadero y se unieron a su caudillo, Satanás el Diablo. (2 Pedro 2:4; Judas 6; Revelación 12:7-9.)
48 La gente suele apiadarse de personas a quienes llama primitivas, que vivían esclavizadas a sus supersticiones y temores. Dice que le repugnan los sacrificios sangrientos y los ritos salvajes. Y con razón. Sin embargo, aun hoy día oímos acerca de vudú, cultos satánicos, hasta de sacrificios humanos. Aunque estas prácticas pueden ser casos extremos, de todos modos demuestran que todavía está bastante vivo el interés en el ocultismo. Esto pudiera empezar con ‘diversión inocente’ y curiosidad, pero frecuentemente lleva a tragedia y muerte. ¡Cuán sabio es prestar atención a esta advertencia que da la Biblia: “Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien”! (1 Pedro 5:8; Isaías 8:19, 20.)
49 Ya que hemos considerado cómo empezó la religión, la diversidad que había en las mitologías antiguas y las diversas formas del espiritismo, la magia y la superstición, ahora dirigiremos la atención a religiones más formales que son prominentes en el mundo: el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el confucianismo, el sintoísmo, el judaísmo, las iglesias de la cristiandad y el mahometismo o islam. ¿Cómo empezaron estas religiones? ¿Qué enseñan? ¿Qué influencia tienen en sus creyentes? En los capítulos siguientes consideraremos estas preguntas y otras.
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