Cismas en la cristiandad
29 Otra característica de la apostasía es que lleva a división y fragmentación. El apóstol Pablo había profetizado: “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí”. Pablo había dado este consejo claro a los corintios: “Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar”. A pesar de la exhortación de Pablo, pronto echaron raíces la apostasía y las divisiones. (Hechos 20:29, 30; 1 Corintios 1:10.)
30 Unas cuantas décadas después de la muerte de los apóstoles ya se veían cismas entre los cristianos. Will Durant declara: “El mismo Celso [opositor del cristianismo que vivió durante el segundo siglo] había señalado con sarcasmo que los cristianos estaban ‘divididos en muchísimas facciones, pues cada individuo deseaba tener su propio partido’. Para cerca de 187 [E.C.] Ireneo señaló veinte variedades del cristianismo; cerca de 384 [E.C.] Epifanio contó ochenta” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ).
31 Constantino favoreció la parte oriental o griega de su imperio al construir una gran capital nueva en lo que hoy es Turquía. La llamó Constantinopla (la moderna Estambul). El resultado de esto fue que con el paso de los siglos la Iglesia Católica se dividió tanto por lenguaje como por geografía... la Roma de habla latina en Occidente contra Constantinopla, de habla griega, en Oriente.
32 Debates divisivos acerca de aspectos de la enseñanza de la Trinidad, que continuaba desarrollándose, siguieron causando perturbación en la cristiandad. En 451 E.C., en Calcedonia, se celebró otro concilio para definir el carácter de las “naturalezas” de Cristo. Aunque Occidente aceptó el credo emitido por este concilio, las iglesias orientales no concordaron con él, y esto llevó a la formación de la Iglesia Copta en Egipto y Abisinia y las iglesias “jacobitas” de Siria y Armenia. La unidad de la Iglesia Católica estuvo amenazada constantemente por divisiones sobre complejos asuntos teológicos, especialmente con relación a definir la doctrina de la Trinidad.
33 Otra causa de división fue la veneración de imágenes. Durante el siglo VIII los obispos orientales se rebelaron contra esta idolatría y entraron en lo que se llamó su período iconoclasta, o de destruir imágenes. Con el tiempo volvieron a usar iconos. (Éxodo 20:4-6; Isaías 44:14-18.)
34 Otra gran dificultad surgió cuando la iglesia occidental añadió la palabra latina filioque (“y del Hijo”) al credo niceno para indicar que el Espíritu Santo procedía tanto del Padre como del Hijo. El resultado de esta enmienda del siglo VI fue una división cuando “en 876 un sínodo [de obispos] en Constantinopla condenó al papa por sus actividades políticas y por no corregir la herejía de la cláusula filioque. Este acto fue parte del entero rechazo por Oriente de la alegación del papa de que tenía jurisdicción universal sobre la Iglesia” (Man’s Religions). En el año 1054 el representante del papa excomulgó al patriarca de Constantinopla, quien, a su vez, puso bajo maldición al papa. Con el tiempo el resultado de aquella división fue que se formaran las iglesias ortodoxas orientales: griega, rusa, rumana, polaca, búlgara, serbia y otras iglesias autónomas.
35 Otro movimiento empezaba también a causar perturbaciones en la iglesia. En el siglo XII Pedro de Valdo, de Lyon, Francia, “hizo que algunos eruditos tradujeran la Biblia en la langue d’oc [un lenguaje regional] del sur de Francia. Estudió celosamente la traducción, y concluyó que los cristianos debían vivir como los apóstoles... sin propiedad individual” (The Age of Faith [La era de la fe], por Will Durant). Empezó un movimiento de predicación al que se llegó a conocer como los valdenses. Estos rechazaban el sacerdocio católico, las indulgencias, el purgatorio, la transubstanciación y otras prácticas y creencias tradicionales católicas. Se esparcieron por otros países. El Concilio de Tolosa trató de detenerlos en 1229 mediante proscribir la posesión de libros bíblicos. Solo se permitían libros de liturgia, y únicamente en una lengua muerta, el latín. Pero habría más división y persecución en el terreno religioso.
Se persigue a los albigenses
36 Otro movimiento empezó en el siglo XII en el sur de Francia... el de los albigenses (conocidos también como cátaros), a quienes se llamó así por el pueblo de Albi, donde tenían muchos seguidores. Tenían su propia clase clerical célibe, y estos esperaban que se les saludara con reverencia. Creían que Jesús había hablado en sentido figurado en su última cena cuando dijo del pan: “Esto es mi cuerpo”. (Mateo 26:26, VP.) Rechazaban las doctrinas de la Trinidad, el parto virginal, el infierno de fuego y el purgatorio. Así, activamente ponían en duda las enseñanzas de Roma. El papa Inocencio III ordenó que se persiguiera a los albigenses. “Si es necesario —dijo—, suprímanlos con la espada.”
37 Se envió una cruzada contra los “herejes”, y los cruzados católicos mataron a 20.000 hombres, mujeres y niños en Béziers, Francia. Después de mucho derramamiento de sangre, en 1229 se alcanzó la paz cuando los albigenses fueron derrotados. El Concilio de Narbona “prohibió que los legos poseyeran parte alguna de la Biblia”. Parece que la raíz del problema para la Iglesia Católica era la existencia de la Biblia en el lenguaje de la gente.
38 El paso siguiente de la iglesia fue establecer la Inquisición, un tribunal para suprimir la herejía. Ya la gente estaba bajo la influencia de un espíritu de intolerancia; eran personas supersticiosas y demasiado dispuestas a linchar y asesinar a “herejes”. Las condiciones del siglo XIII se prestaban al abuso del poder por la iglesia. Sin embargo, “los herejes condenados por la Iglesia eran entregados al ‘brazo seglar’ —las autoridades locales—, para que murieran por quema” (The Age of Faith). Al dejar que las autoridades seglares se encargaran de las ejecuciones mismas, la iglesia daba la impresión de estar libre de culpa del derramamiento de sangre. La Inquisición empezó una era de persecución religiosa que resultó en abusos, denuncias falsas y anónimas, asesinato, robo, tortura y muerte lenta para miles de personas que se atrevieron a divergir de la iglesia en creencias. Se suprimía la libertad de expresión religiosa. ¿Había esperanza para el que buscara al Dios verdadero? El capítulo 13 contestará eso.
39 Mientras todo esto sucedía en la cristiandad, en el Oriente Medio un árabe solitario se puso en contra de la apatía religiosa y de la idolatría de su propio pueblo. En el siglo VII dio comienzo a un movimiento religioso que hoy tiene la obediencia y sumisión de casi mil millones de personas. Ese movimiento es el islamismo. El capítulo siguiente considerará la historia de su profeta-fundador y explicará algunas de sus enseñanzas y la fuente de estas.
El hombre en busca de Dios
martes, 7 de junio de 2011
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios
Cimientos de la cristiandad
21 El punto de viraje para esta nueva religión en el Imperio Romano fue el año 313 E.C., la fecha de la supuesta conversión del emperador Constantino al “cristianismo”. ¿Cómo tuvo lugar esta conversión? En 306 E.C., Constantino sucedió a su padre y, con el tiempo, llegó a gobernar el Imperio Romano junto con Licinio. En Constantino influyó la devoción de su madre al cristianismo y su propia creencia de que había recibido protección divina. Antes de entrar en una batalla cerca de Roma en el puente Milvio en 312 E.C., alegó que se le dijo en un sueño que pintara el monograma “cristiano” —las letras griegas kji y rho, las primeras dos letras del nombre de Cristo en griego— en los escudos de sus soldados. Con este ‘talismán sagrado’, las fuerzas de Constantino derrotaron a su enemigo Majencio.
22 Poco después de ganar la batalla, Constantino afirmó que se había hecho creyente, aunque no se bautizó sino hasta poco antes de su muerte unos 24 años después. Obtuvo el apoyo de los que afirmaban ser cristianos en su imperio por “adoptar [las letras griegas] Chi-Rho [Arte: caracteres griegos] como su emblema [...] Sin embargo, el Chi-Rho ya se había usado como ligadura [unión de letras] tanto en contextos paganos como cristianos” (The Crucible of Christianity, preparado por Arnold Toynbee).
23 El resultado de esto fue que se colocaron los cimientos de la cristiandad. Como escribió el locutor británico Malcolm Muggeridge en su libro The End of Christendom (El fin de la cristiandad): “La cristiandad empezó con el emperador Constantino”. Sin embargo, este hombre también hizo este comentario perspicaz: “Hasta se pudiera decir que Cristo mismo abolió la cristiandad antes de que esta empezara cuando declaró que su reino no era de este mundo... una de sus declaraciones más trascendentales e importantes”. Y una que ha sido extensamente pasada por alto por los gobernantes religiosos y políticos de la cristiandad. (Juan 18:36.)
24 Con el apoyo de Constantino la religión de la cristiandad llegó a ser oficialmente la religión estatal de Roma. Elaine Pagels, profesora de religión, explica: “Los obispos cristianos, a quienes antes se arrestaba, atormentaba y ejecutaba, ahora eran eximidos del pago de impuestos, recibían regalos del tesorero imperial, y adquirían prestigio y hasta influencia en la corte; sus iglesias obtuvieron nueva riqueza, poder y prominencia”. Se habían hecho amigos del emperador, amigos del mundo romano. (Santiago 4:4.)
Constantino, la herejía y la ortodoxia
25 ¿Por qué fue tan significativa la “conversión” de Constantino? Porque como emperador él ejerció vigorosa influencia en los asuntos de la iglesia “cristiana”, que estaba dividida en cuanto a doctrina, y él quería unidad en su imperio. En aquel tiempo los obispos de habla griega y los de habla latina estaban envueltos en un debate sobre “la relación entre la ‘Palabra’ o el ‘Hijo’ de ‘Dios’ que había sido encarnado en Jesús, y ‘Dios’ mismo, ahora llamado ‘el Padre’, puesto que por lo general su nombre, Yahweh, había sido olvidado” (The Columbia History of the World [Historia universal Columbia]). Algunos favorecían el punto de vista bíblico que indicaba que Cristo, el Ló‧gos, había sido creado y por lo tanto estaba subordinado al Padre. (Mateo 24:36; Juan 14:28; 1 Corintios 15:25-28.) Entre estos estaba Arrio, un sacerdote de Alejandría, Egipto. De hecho, R. P. C. Hanson, profesor de teología, dice: “No hay ningún teólogo de la Iglesia oriental ni de la occidental antes del estallido de la controversia arriana [en el siglo IV] que no considere que en algún sentido el Hijo está subordinado al Padre” (The Search for the Christian Doctrine of God [Búsqueda de la doctrina cristiana de Dios]).
26 Otros consideraban herejía aquel punto de vista sobre la subordinación de Cristo y tendían más a adorar a Jesús como “Dios Encarnado”. Sin embargo, el profesor Hanson dice que el período en cuestión (el siglo IV) “no fue la historia de defender contra los ataques de una herejía franca [el arrianismo] una ortodoxia [trinitaria] ya aceptada. Todavía no había ninguna doctrina ortodoxa sobre el asunto que principalmente se consideraba”. Hanson sigue expresándose: “Cada bando creía que tenía a su favor la autoridad de las Escrituras. Cada uno decía que los demás se habían apartado de lo ortodoxo y lo tradicional y lo bíblico”. Había división total entre las filas religiosas en cuanto a esta cuestión teológica. (Juan 20:17.)
27 Constantino quería unidad en su dominio, y en 325 E.C. convocó un concilio de sus obispos en Nicea, en la región oriental —de habla griega— de su imperio, al otro lado del Bósforo desde la nueva ciudad de Constantinopla. Se dice que de 250 a 318 obispos asistieron, solo una minoría de la cantidad total, y la mayoría de los que concurrieron eran de la región de habla griega. Ni siquiera el papa Silvestre I estuvo presente. Después de un acalorado debate, de aquel concilio que no representaba completamente a los implicados salió el credo niceno, tan inclinado hacia el pensamiento trinitario. Pero no pudo resolver el argumento doctrinal. No aclaró el papel del espíritu santo de Dios en la teología trinitaria. El debate siguió rabiando por décadas, y exigió más concilios y la autoridad de diferentes emperadores y el uso del destierro para lograr al fin conformidad. Fue una victoria para la teología y una derrota para los que se apegaban a las Escrituras. (Romanos 3:3, 4.)
28 A través de los siglos, como resultado de la enseñanza de la Trinidad se ha sumido al único Dios verdadero, Jehová, en el lodazal de la teología Dios-Cristo de la cristiandad. Lo que se desenvolvió después como consecuencia lógica de esa teología fue pensar que, si Jesús era realmente Dios Encarnado, entonces era obvio que la madre de Jesús, María, era la “Madre de Dios”. Con los años eso ha llevado a que se venere a María de muchas diferentes formas, a pesar de que no hay absolutamente ningún texto bíblico que asigne a María un papel de importancia que sobrepase el de haber sido la humilde madre biológica de Jesús. (Lucas 1:26-38, 46-56.) A través de los siglos la Iglesia Católica Romana ha desarrollado y adornado la enseñanza acerca de una Madre de Dios, con el resultado de que muchos católicos veneran a María mucho más fervorosamente de lo que adoran a Dios.
21 El punto de viraje para esta nueva religión en el Imperio Romano fue el año 313 E.C., la fecha de la supuesta conversión del emperador Constantino al “cristianismo”. ¿Cómo tuvo lugar esta conversión? En 306 E.C., Constantino sucedió a su padre y, con el tiempo, llegó a gobernar el Imperio Romano junto con Licinio. En Constantino influyó la devoción de su madre al cristianismo y su propia creencia de que había recibido protección divina. Antes de entrar en una batalla cerca de Roma en el puente Milvio en 312 E.C., alegó que se le dijo en un sueño que pintara el monograma “cristiano” —las letras griegas kji y rho, las primeras dos letras del nombre de Cristo en griego— en los escudos de sus soldados. Con este ‘talismán sagrado’, las fuerzas de Constantino derrotaron a su enemigo Majencio.
22 Poco después de ganar la batalla, Constantino afirmó que se había hecho creyente, aunque no se bautizó sino hasta poco antes de su muerte unos 24 años después. Obtuvo el apoyo de los que afirmaban ser cristianos en su imperio por “adoptar [las letras griegas] Chi-Rho [Arte: caracteres griegos] como su emblema [...] Sin embargo, el Chi-Rho ya se había usado como ligadura [unión de letras] tanto en contextos paganos como cristianos” (The Crucible of Christianity, preparado por Arnold Toynbee).
23 El resultado de esto fue que se colocaron los cimientos de la cristiandad. Como escribió el locutor británico Malcolm Muggeridge en su libro The End of Christendom (El fin de la cristiandad): “La cristiandad empezó con el emperador Constantino”. Sin embargo, este hombre también hizo este comentario perspicaz: “Hasta se pudiera decir que Cristo mismo abolió la cristiandad antes de que esta empezara cuando declaró que su reino no era de este mundo... una de sus declaraciones más trascendentales e importantes”. Y una que ha sido extensamente pasada por alto por los gobernantes religiosos y políticos de la cristiandad. (Juan 18:36.)
24 Con el apoyo de Constantino la religión de la cristiandad llegó a ser oficialmente la religión estatal de Roma. Elaine Pagels, profesora de religión, explica: “Los obispos cristianos, a quienes antes se arrestaba, atormentaba y ejecutaba, ahora eran eximidos del pago de impuestos, recibían regalos del tesorero imperial, y adquirían prestigio y hasta influencia en la corte; sus iglesias obtuvieron nueva riqueza, poder y prominencia”. Se habían hecho amigos del emperador, amigos del mundo romano. (Santiago 4:4.)
Constantino, la herejía y la ortodoxia
25 ¿Por qué fue tan significativa la “conversión” de Constantino? Porque como emperador él ejerció vigorosa influencia en los asuntos de la iglesia “cristiana”, que estaba dividida en cuanto a doctrina, y él quería unidad en su imperio. En aquel tiempo los obispos de habla griega y los de habla latina estaban envueltos en un debate sobre “la relación entre la ‘Palabra’ o el ‘Hijo’ de ‘Dios’ que había sido encarnado en Jesús, y ‘Dios’ mismo, ahora llamado ‘el Padre’, puesto que por lo general su nombre, Yahweh, había sido olvidado” (The Columbia History of the World [Historia universal Columbia]). Algunos favorecían el punto de vista bíblico que indicaba que Cristo, el Ló‧gos, había sido creado y por lo tanto estaba subordinado al Padre. (Mateo 24:36; Juan 14:28; 1 Corintios 15:25-28.) Entre estos estaba Arrio, un sacerdote de Alejandría, Egipto. De hecho, R. P. C. Hanson, profesor de teología, dice: “No hay ningún teólogo de la Iglesia oriental ni de la occidental antes del estallido de la controversia arriana [en el siglo IV] que no considere que en algún sentido el Hijo está subordinado al Padre” (The Search for the Christian Doctrine of God [Búsqueda de la doctrina cristiana de Dios]).
26 Otros consideraban herejía aquel punto de vista sobre la subordinación de Cristo y tendían más a adorar a Jesús como “Dios Encarnado”. Sin embargo, el profesor Hanson dice que el período en cuestión (el siglo IV) “no fue la historia de defender contra los ataques de una herejía franca [el arrianismo] una ortodoxia [trinitaria] ya aceptada. Todavía no había ninguna doctrina ortodoxa sobre el asunto que principalmente se consideraba”. Hanson sigue expresándose: “Cada bando creía que tenía a su favor la autoridad de las Escrituras. Cada uno decía que los demás se habían apartado de lo ortodoxo y lo tradicional y lo bíblico”. Había división total entre las filas religiosas en cuanto a esta cuestión teológica. (Juan 20:17.)
27 Constantino quería unidad en su dominio, y en 325 E.C. convocó un concilio de sus obispos en Nicea, en la región oriental —de habla griega— de su imperio, al otro lado del Bósforo desde la nueva ciudad de Constantinopla. Se dice que de 250 a 318 obispos asistieron, solo una minoría de la cantidad total, y la mayoría de los que concurrieron eran de la región de habla griega. Ni siquiera el papa Silvestre I estuvo presente. Después de un acalorado debate, de aquel concilio que no representaba completamente a los implicados salió el credo niceno, tan inclinado hacia el pensamiento trinitario. Pero no pudo resolver el argumento doctrinal. No aclaró el papel del espíritu santo de Dios en la teología trinitaria. El debate siguió rabiando por décadas, y exigió más concilios y la autoridad de diferentes emperadores y el uso del destierro para lograr al fin conformidad. Fue una victoria para la teología y una derrota para los que se apegaban a las Escrituras. (Romanos 3:3, 4.)
28 A través de los siglos, como resultado de la enseñanza de la Trinidad se ha sumido al único Dios verdadero, Jehová, en el lodazal de la teología Dios-Cristo de la cristiandad. Lo que se desenvolvió después como consecuencia lógica de esa teología fue pensar que, si Jesús era realmente Dios Encarnado, entonces era obvio que la madre de Jesús, María, era la “Madre de Dios”. Con los años eso ha llevado a que se venere a María de muchas diferentes formas, a pesar de que no hay absolutamente ningún texto bíblico que asigne a María un papel de importancia que sobrepase el de haber sido la humilde madre biológica de Jesús. (Lucas 1:26-38, 46-56.) A través de los siglos la Iglesia Católica Romana ha desarrollado y adornado la enseñanza acerca de una Madre de Dios, con el resultado de que muchos católicos veneran a María mucho más fervorosamente de lo que adoran a Dios.
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios
Cómo se formó la clase clerical
11 Otra indicación de apostasía fue abandonar la práctica del ministerio general de todos los cristianos, algo que Jesús y los apóstoles habían enseñado, y pasar a tener el sacerdocio y la jerarquía exclusivos que se desarrollaron en la cristiandad. (Mateo 5:14-16; Romanos 10:13-15; 1 Pedro 3:15.) Durante el primer siglo, después de la muerte de Jesús, sus apóstoles, junto con otros ancianos cristianos espiritualmente capacitados de Jerusalén, rindieron el servicio de aconsejar y dirigir a la congregación cristiana. Ninguno se elevaba sobre los demás. (Gálatas 2:9.)
12 En el año 49 E.C. fue necesario que ellos se reunieran en Jerusalén para resolver cuestiones que afectaban a los cristianos en general. El relato bíblico nos dice que después de considerar francamente los asuntos, les “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos [pre‧sbý‧te‧roi], junto con toda la congregación, enviar a varones escogidos de entre ellos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé, [...] y por mano de ellos escribieron: ‘Los apóstoles y los ancianos, hermanos, a los hermanos de Antioquía y Siria y Cilicia que son de las naciones: ¡Saludos!’”. Evidentemente los apóstoles y los ancianos servían como agencia administrativa de gobernación para las congregaciones cristianas esparcidas por todas partes. (Hechos 15:22, 23.)
13 Pues bien, puesto que aquel grupo gobernante en Jerusalén era el arreglo de los cristianos primitivos para la superintendencia general de todos los cristianos, ¿qué sistema de dirección había en cada una de las congregaciones? La carta de Pablo a Timoteo aclara que las congregaciones tenían superintendentes (griego: e‧pí‧sko‧pos, fuente de la palabra “episcopal”) que eran ancianos (pre‧sbý‧te‧roi) espirituales, hombres capacitados por su conducta y su espiritualidad para enseñar a sus compañeros cristianos. (1 Timoteo 3:1-7; 5:17.) En el primer siglo estos hombres no constituían una clase clerical separada. No usaban vestidura distintiva. Su espiritualidad era lo que los distinguía. De hecho, cada congregación tenía un cuerpo o grupo de ancianos (superintendentes), no una gobernación monárquica por un solo hombre. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1.)
14 Fue solo a medida que pasó el tiempo que la palabra e‧pí‧sko‧pos (superintendente) fue convertida en “obispo”, con el significado de un sacerdote que tiene jurisdicción sobre otros miembros del clero de su diócesis. Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: “Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio” (Historia de la Iglesia Católica). De hecho, los obispos empezaron a funcionar en un sistema de tipo monárquico, especialmente desde el principio del siglo IV. Se estableció una jerarquía o cuerpo gobernante de clérigos, y con el tiempo el obispo de Roma, que alegó ser sucesor de Pedro, fue reconocido por muchos como el obispo supremo y papa.
15 Hoy en las diferentes iglesias de la cristiandad el puesto de obispo es uno de prestigio y poder, que por lo general está bien remunerado y suele identificarse con la clase gobernante selecta de cada nación. Pero hay una enorme diferencia entre la posición de orgullo y exaltación de los obispos y la sencillez de estructura bajo Cristo y los ancianos o superintendentes de las congregaciones cristianas primitivas. ¿Y qué diremos de la laguna entre Pedro y sus llamados sucesores, que han gobernado en el suntuoso escenario del Vaticano? (Lucas 9:58; 1 Pedro 5:1-3.)
El poder y prestigio papal
16 Entre las primeras congregaciones que aceptaron la dirección de los apóstoles y ancianos de Jerusalén estuvo la de Roma, adonde la verdad cristiana probablemente llegó algún tiempo después del Pentecostés de 33 E.C. (Hechos 2:10.) Como cualquier otra congregación cristiana de aquel tiempo, tenía ancianos, y estos servían como un cuerpo de superintendentes sin que ninguno de ellos tuviera la primacía. Ciertamente los contemporáneos de los primeros superintendentes de la congregación de Roma no consideraron a ninguno de estos como obispo ni como papa, puesto que el episcopado monárquico o de un solo hombre no se había desarrollado todavía en Roma. Es difícil determinar cuándo empezó el episcopado monárquico. La evidencia indica que empezó a desarrollarse en el segundo siglo. (Romanos 16:3-16; Filipenses 1:1.)
17 El título “papa” (del griego pá‧pas, padre) no se usó durante los primeros dos siglos. Michael Walsh, ex jesuita, explica: “Parece que fue en el siglo III cuando por primera vez se llamó ‘papa’ a un obispo de Roma, y el título se dio al papa Calixto [...] Para fines del siglo V ‘papa’ solía significar el obispo de Roma y nadie más. Sin embargo, solo en el siglo XI podía un papa insistir en que el título aplicaba solamente a él” (An Illustrated History of the Popes [Historia ilustrada de los papas]).
18 Uno de los primeros obispos de Roma que impuso su autoridad fue el papa León I (papa: 440-461 E.C.). Michael Walsh sigue explicando: “León tomó para sí el título de Pontifex Maximus, que era un título pagano que llevaron los emperadores romanos hasta cerca del fin del siglo IV y que todavía usan los papas hoy”. León I basó sus acciones en la interpretación católica de las palabras de Jesús en Mateo 16:18, 19. (Véase la página 268.) León I “declaró que porque San Pedro era el primero entre los Apóstoles, la iglesia de San Pedro debería recibir primacía entre las iglesias” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Por este acto León I manifestó claramente que mientras el emperador tenía poder temporal en Constantinopla, en Oriente, él ejercía poder espiritual desde Roma en Occidente. Este poder se ilustró también cuando el papa León III coronó emperador del Santo Imperio Romano a Carlomagno en 800 E.C.
19 Desde 1929 los gobiernos seglares han visto al papa de Roma como gobernante de un estado soberano distinto de los demás, el de Ciudad del Vaticano. Así pues, la Iglesia Católica Romana, como ninguna otra organización religiosa, puede enviar representantes diplomáticos, nuncios, a los gobiernos del mundo. (Juan 18:36.) Se honra al papa con muchos títulos, algunos de los cuales son: Vicario de Jesucristo, Sucesor de San Pedro, Sumo Pontífice o Rector de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Soberano de la Ciudad del Vaticano. Lo transportan con pompa y ceremonia. Se le dan los honores de un cabeza de estado. Por contraste, note cómo reaccionó Pedro —supuestamente el primer papa y obispo de Roma— cuando el centurión romano Cornelio cayó a sus pies para rendirle homenaje: “Pedro lo alzó, y dijo: ‘Levántate; yo mismo también soy hombre’”. (Hechos 10:25, 26; Mateo 23:8-12.)
20 La pregunta ahora es: ¿Cómo consiguió tanto poder y prestigio la iglesia apóstata en aquellos primeros siglos? ¿Cómo se convirtió la sencillez y humildad de Cristo y los cristianos primitivos en el orgullo y la pompa de la cristiandad?
11 Otra indicación de apostasía fue abandonar la práctica del ministerio general de todos los cristianos, algo que Jesús y los apóstoles habían enseñado, y pasar a tener el sacerdocio y la jerarquía exclusivos que se desarrollaron en la cristiandad. (Mateo 5:14-16; Romanos 10:13-15; 1 Pedro 3:15.) Durante el primer siglo, después de la muerte de Jesús, sus apóstoles, junto con otros ancianos cristianos espiritualmente capacitados de Jerusalén, rindieron el servicio de aconsejar y dirigir a la congregación cristiana. Ninguno se elevaba sobre los demás. (Gálatas 2:9.)
12 En el año 49 E.C. fue necesario que ellos se reunieran en Jerusalén para resolver cuestiones que afectaban a los cristianos en general. El relato bíblico nos dice que después de considerar francamente los asuntos, les “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos [pre‧sbý‧te‧roi], junto con toda la congregación, enviar a varones escogidos de entre ellos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé, [...] y por mano de ellos escribieron: ‘Los apóstoles y los ancianos, hermanos, a los hermanos de Antioquía y Siria y Cilicia que son de las naciones: ¡Saludos!’”. Evidentemente los apóstoles y los ancianos servían como agencia administrativa de gobernación para las congregaciones cristianas esparcidas por todas partes. (Hechos 15:22, 23.)
13 Pues bien, puesto que aquel grupo gobernante en Jerusalén era el arreglo de los cristianos primitivos para la superintendencia general de todos los cristianos, ¿qué sistema de dirección había en cada una de las congregaciones? La carta de Pablo a Timoteo aclara que las congregaciones tenían superintendentes (griego: e‧pí‧sko‧pos, fuente de la palabra “episcopal”) que eran ancianos (pre‧sbý‧te‧roi) espirituales, hombres capacitados por su conducta y su espiritualidad para enseñar a sus compañeros cristianos. (1 Timoteo 3:1-7; 5:17.) En el primer siglo estos hombres no constituían una clase clerical separada. No usaban vestidura distintiva. Su espiritualidad era lo que los distinguía. De hecho, cada congregación tenía un cuerpo o grupo de ancianos (superintendentes), no una gobernación monárquica por un solo hombre. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1.)
14 Fue solo a medida que pasó el tiempo que la palabra e‧pí‧sko‧pos (superintendente) fue convertida en “obispo”, con el significado de un sacerdote que tiene jurisdicción sobre otros miembros del clero de su diócesis. Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: “Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio” (Historia de la Iglesia Católica). De hecho, los obispos empezaron a funcionar en un sistema de tipo monárquico, especialmente desde el principio del siglo IV. Se estableció una jerarquía o cuerpo gobernante de clérigos, y con el tiempo el obispo de Roma, que alegó ser sucesor de Pedro, fue reconocido por muchos como el obispo supremo y papa.
15 Hoy en las diferentes iglesias de la cristiandad el puesto de obispo es uno de prestigio y poder, que por lo general está bien remunerado y suele identificarse con la clase gobernante selecta de cada nación. Pero hay una enorme diferencia entre la posición de orgullo y exaltación de los obispos y la sencillez de estructura bajo Cristo y los ancianos o superintendentes de las congregaciones cristianas primitivas. ¿Y qué diremos de la laguna entre Pedro y sus llamados sucesores, que han gobernado en el suntuoso escenario del Vaticano? (Lucas 9:58; 1 Pedro 5:1-3.)
El poder y prestigio papal
16 Entre las primeras congregaciones que aceptaron la dirección de los apóstoles y ancianos de Jerusalén estuvo la de Roma, adonde la verdad cristiana probablemente llegó algún tiempo después del Pentecostés de 33 E.C. (Hechos 2:10.) Como cualquier otra congregación cristiana de aquel tiempo, tenía ancianos, y estos servían como un cuerpo de superintendentes sin que ninguno de ellos tuviera la primacía. Ciertamente los contemporáneos de los primeros superintendentes de la congregación de Roma no consideraron a ninguno de estos como obispo ni como papa, puesto que el episcopado monárquico o de un solo hombre no se había desarrollado todavía en Roma. Es difícil determinar cuándo empezó el episcopado monárquico. La evidencia indica que empezó a desarrollarse en el segundo siglo. (Romanos 16:3-16; Filipenses 1:1.)
17 El título “papa” (del griego pá‧pas, padre) no se usó durante los primeros dos siglos. Michael Walsh, ex jesuita, explica: “Parece que fue en el siglo III cuando por primera vez se llamó ‘papa’ a un obispo de Roma, y el título se dio al papa Calixto [...] Para fines del siglo V ‘papa’ solía significar el obispo de Roma y nadie más. Sin embargo, solo en el siglo XI podía un papa insistir en que el título aplicaba solamente a él” (An Illustrated History of the Popes [Historia ilustrada de los papas]).
18 Uno de los primeros obispos de Roma que impuso su autoridad fue el papa León I (papa: 440-461 E.C.). Michael Walsh sigue explicando: “León tomó para sí el título de Pontifex Maximus, que era un título pagano que llevaron los emperadores romanos hasta cerca del fin del siglo IV y que todavía usan los papas hoy”. León I basó sus acciones en la interpretación católica de las palabras de Jesús en Mateo 16:18, 19. (Véase la página 268.) León I “declaró que porque San Pedro era el primero entre los Apóstoles, la iglesia de San Pedro debería recibir primacía entre las iglesias” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Por este acto León I manifestó claramente que mientras el emperador tenía poder temporal en Constantinopla, en Oriente, él ejercía poder espiritual desde Roma en Occidente. Este poder se ilustró también cuando el papa León III coronó emperador del Santo Imperio Romano a Carlomagno en 800 E.C.
19 Desde 1929 los gobiernos seglares han visto al papa de Roma como gobernante de un estado soberano distinto de los demás, el de Ciudad del Vaticano. Así pues, la Iglesia Católica Romana, como ninguna otra organización religiosa, puede enviar representantes diplomáticos, nuncios, a los gobiernos del mundo. (Juan 18:36.) Se honra al papa con muchos títulos, algunos de los cuales son: Vicario de Jesucristo, Sucesor de San Pedro, Sumo Pontífice o Rector de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Soberano de la Ciudad del Vaticano. Lo transportan con pompa y ceremonia. Se le dan los honores de un cabeza de estado. Por contraste, note cómo reaccionó Pedro —supuestamente el primer papa y obispo de Roma— cuando el centurión romano Cornelio cayó a sus pies para rendirle homenaje: “Pedro lo alzó, y dijo: ‘Levántate; yo mismo también soy hombre’”. (Hechos 10:25, 26; Mateo 23:8-12.)
20 La pregunta ahora es: ¿Cómo consiguió tanto poder y prestigio la iglesia apóstata en aquellos primeros siglos? ¿Cómo se convirtió la sencillez y humildad de Cristo y los cristianos primitivos en el orgullo y la pompa de la cristiandad?
Capítulo 11 Apostasía... se obstruye el camino a Dios-
¿POR qué son tan importantes los primeros 400 años de la historia de la cristiandad? Por la misma razón que los primeros años de la vida de un niño son importantes... porque son años de formación en los que se coloca el fundamento para la personalidad futura del individuo. ¿Qué revelan los primeros siglos de la cristiandad?
2 Antes de contestar esa pregunta, recordemos una verdad que expresó Jesucristo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan”. El camino de la conveniencia es ancho; el de los principios rectos es angosto. (Mateo 7:13, 14.)
3 Al principio del cristianismo se abrían dos caminos ante los que abrazaban aquella fe impopular... adherirse a las enseñanzas y principios de Cristo (que no admitían transigencia) y a las Escrituras, o inclinarse hacia la senda ancha y cómoda de transigir con el mundo de aquel tiempo. Como veremos, la historia de los primeros 400 años muestra qué senda escogió al fin la mayoría.
La seducción de la filosofía
4 El historiador Will Durant explica: “La Iglesia adoptó algunas costumbres y formas religiosas que eran comunes en la Roma precristiana [pagana]... la estola y otras vestiduras de los sacerdotes paganos, el uso de incienso y agua bendita en purificaciones, el encender velas y una luz eterna delante del altar, la adoración de los santos, la arquitectura de la basílica, la ley romana como base para la ley canónica, el título de Pontifex Maximus para el sumo pontífice, y, en el siglo IV, el latín como idioma [...] Pronto la fuente de orden y la sede del poder en las ciudades serían los obispos, más bien que los prefectos romanos; los metropolitanos o arzobispos apoyarían, si acaso no reemplazaban, a los gobernadores de las provincias; y el sínodo de obispos tomaría el lugar de la asamblea provincial. La Iglesia Romana siguió en los pasos del estado romano” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ [La historia de la civilización: Parte III.—César y Cristo]).
5 Esta inclinación a transigir con el mundo romano está en contraste directo con las enseñanzas de Cristo y los apóstoles. (Véase el recuadro de la página 262.) El apóstol Pedro aconsejó: “Amados, [...] estoy despertando sus facultades de raciocinio claro a modo de recordatorio, para que se acuerden de los dichos hablados previamente por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador mediante los apóstoles de ustedes. Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia”. Pablo aconsejó claramente: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? [...] ‘“Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda”’; ‘“y yo los recibiré”’”. (2 Pedro 3:1, 2, 17; 2 Corintios 6:14-17; Revelación 18:2-5.)
6 A pesar de esta clara amonestación, los cristianos apóstatas del segundo siglo tomaron los atavíos de la religión pagana de Roma. Se apartaron de sus orígenes puros basados en la Biblia, y en vez de eso se pusieron la vestidura pagana de Roma, aceptaron sus títulos y se imbuyeron de filosofía griega. El profesor Wolfson, de la Universidad de Harvard, explica en The Crucible of Christianity (El crisol del cristianismo) que en el segundo siglo afluyeron al cristianismo muchísimos “gentiles adiestrados en la filosofía”. Estos admiraban la sabiduría de los griegos y opinaban que había similitudes entre la filosofía griega y las enseñanzas de las Escrituras. Wolfson continúa así: “A veces expresan de diversas maneras que la filosofía es el don especial de Dios a los griegos por vía de la razón humana, tal como la Escritura lo es para los judíos por vía de la revelación directa”. Y sigue: “Los Padres de la Iglesia [...] emprendieron su tarea sistemática de mostrar que, tras el lenguaje sencillo en que gustan de expresarse las Escrituras, se ocultan las enseñanzas de los filósofos puestas en los oscuros términos técnicos acuñados en su Academia, Liceo y Pórtico [centros de discusiones filosóficas]”.
7 Una actitud como esa abrió el camino para que la filosofía y la terminología griegas se infiltraran en las enseñanzas de la cristiandad, especialmente en los campos de la doctrina trinitaria y de creer en un alma inmortal. Como declara Wolfson: “Los Padres [de la iglesia] empezaron a buscar en el almacén de la terminología filosófica dos buenos términos técnicos; uno de estos se usaría para designar la realidad de lo distintivo de cada miembro de la Trinidad individualmente, y el otro se usaría para designar la unidad común subyacente de esos miembros”. Sin embargo, tuvieron que admitir que “el concepto de un Dios trino y uno es un misterio que no puede ser resuelto por la razón humana”. Por contraste, Pablo había reconocido claramente el peligro de tal contaminación y ‘perversión de las buenas nuevas’ cuando escribió a los cristianos gálatas y colosenses: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía [griego: fi‧lo‧so‧fí‧as] y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo”. (Gálatas 1:7-9; Colosenses 2:8; 1 Corintios 1:22, 23.)
Anulada la resurrección
8 Como se ha mostrado por todo este libro, el hombre ha luchado constantemente con el enigma de su existencia corta y finita que termina en la muerte. Como declaró el autor alemán Gerhard Herm en su libro The Celts—The People Who Came Out of the Darkness (Los celtas.—El pueblo que salió de las tinieblas): “Entre otras cosas la religión es un modo de lograr que la gente acepte la realidad de la muerte, sea por la promesa de una vida mejor en ultratumba, o un renacimiento, o ambas cosas”. Casi toda religión depende de la creencia de que el alma humana es inmortal y que después de la muerte el alma viaja a una vida posterior o transmigra a otra criatura.
9 Hoy día casi toda religión de la cristiandad sigue esa misma creencia. Miguel de Unamuno, prominente erudito español del siglo XX, escribió de Jesús: “[Él] creía acaso en la resurrección de la carne [como en el caso de Lázaro (véanse las páginas 249-252)], a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [griega]. [...] Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada”. Concluyó: “La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano” (La agonía del cristianismo). Ese “dogma filosófico pagano” se infiltró en la enseñanza de la cristiandad, aunque es obvio que Cristo no tenía tal idea. (Mateo 10:28; Juan 5:28, 29; 11:23, 24.)
10 La influencia sutil de la filosofía griega fue un factor clave en la apostasía que se extendió después de la muerte de los apóstoles. La enseñanza griega de la inmortalidad del alma suponía diversos destinos para el alma: el cielo, un infierno de fuego, el purgatorio, el paraíso, el limbo. Una clase sacerdotal se valió fácilmente de tales enseñanzas para mantener en sumisión y en temor del más allá a sus rebaños y conseguir regalos y donaciones de ellos. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Qué origen tuvo la clase clerical y sacerdotal separada que existe en la cristiandad? (Juan 8:44; 1 Timoteo 4:1, 2.)
2 Antes de contestar esa pregunta, recordemos una verdad que expresó Jesucristo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan”. El camino de la conveniencia es ancho; el de los principios rectos es angosto. (Mateo 7:13, 14.)
3 Al principio del cristianismo se abrían dos caminos ante los que abrazaban aquella fe impopular... adherirse a las enseñanzas y principios de Cristo (que no admitían transigencia) y a las Escrituras, o inclinarse hacia la senda ancha y cómoda de transigir con el mundo de aquel tiempo. Como veremos, la historia de los primeros 400 años muestra qué senda escogió al fin la mayoría.
La seducción de la filosofía
4 El historiador Will Durant explica: “La Iglesia adoptó algunas costumbres y formas religiosas que eran comunes en la Roma precristiana [pagana]... la estola y otras vestiduras de los sacerdotes paganos, el uso de incienso y agua bendita en purificaciones, el encender velas y una luz eterna delante del altar, la adoración de los santos, la arquitectura de la basílica, la ley romana como base para la ley canónica, el título de Pontifex Maximus para el sumo pontífice, y, en el siglo IV, el latín como idioma [...] Pronto la fuente de orden y la sede del poder en las ciudades serían los obispos, más bien que los prefectos romanos; los metropolitanos o arzobispos apoyarían, si acaso no reemplazaban, a los gobernadores de las provincias; y el sínodo de obispos tomaría el lugar de la asamblea provincial. La Iglesia Romana siguió en los pasos del estado romano” (The Story of Civilization: Part III—Caesar and Christ [La historia de la civilización: Parte III.—César y Cristo]).
5 Esta inclinación a transigir con el mundo romano está en contraste directo con las enseñanzas de Cristo y los apóstoles. (Véase el recuadro de la página 262.) El apóstol Pedro aconsejó: “Amados, [...] estoy despertando sus facultades de raciocinio claro a modo de recordatorio, para que se acuerden de los dichos hablados previamente por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador mediante los apóstoles de ustedes. Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia”. Pablo aconsejó claramente: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? [...] ‘“Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda”’; ‘“y yo los recibiré”’”. (2 Pedro 3:1, 2, 17; 2 Corintios 6:14-17; Revelación 18:2-5.)
6 A pesar de esta clara amonestación, los cristianos apóstatas del segundo siglo tomaron los atavíos de la religión pagana de Roma. Se apartaron de sus orígenes puros basados en la Biblia, y en vez de eso se pusieron la vestidura pagana de Roma, aceptaron sus títulos y se imbuyeron de filosofía griega. El profesor Wolfson, de la Universidad de Harvard, explica en The Crucible of Christianity (El crisol del cristianismo) que en el segundo siglo afluyeron al cristianismo muchísimos “gentiles adiestrados en la filosofía”. Estos admiraban la sabiduría de los griegos y opinaban que había similitudes entre la filosofía griega y las enseñanzas de las Escrituras. Wolfson continúa así: “A veces expresan de diversas maneras que la filosofía es el don especial de Dios a los griegos por vía de la razón humana, tal como la Escritura lo es para los judíos por vía de la revelación directa”. Y sigue: “Los Padres de la Iglesia [...] emprendieron su tarea sistemática de mostrar que, tras el lenguaje sencillo en que gustan de expresarse las Escrituras, se ocultan las enseñanzas de los filósofos puestas en los oscuros términos técnicos acuñados en su Academia, Liceo y Pórtico [centros de discusiones filosóficas]”.
7 Una actitud como esa abrió el camino para que la filosofía y la terminología griegas se infiltraran en las enseñanzas de la cristiandad, especialmente en los campos de la doctrina trinitaria y de creer en un alma inmortal. Como declara Wolfson: “Los Padres [de la iglesia] empezaron a buscar en el almacén de la terminología filosófica dos buenos términos técnicos; uno de estos se usaría para designar la realidad de lo distintivo de cada miembro de la Trinidad individualmente, y el otro se usaría para designar la unidad común subyacente de esos miembros”. Sin embargo, tuvieron que admitir que “el concepto de un Dios trino y uno es un misterio que no puede ser resuelto por la razón humana”. Por contraste, Pablo había reconocido claramente el peligro de tal contaminación y ‘perversión de las buenas nuevas’ cuando escribió a los cristianos gálatas y colosenses: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía [griego: fi‧lo‧so‧fí‧as] y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo”. (Gálatas 1:7-9; Colosenses 2:8; 1 Corintios 1:22, 23.)
Anulada la resurrección
8 Como se ha mostrado por todo este libro, el hombre ha luchado constantemente con el enigma de su existencia corta y finita que termina en la muerte. Como declaró el autor alemán Gerhard Herm en su libro The Celts—The People Who Came Out of the Darkness (Los celtas.—El pueblo que salió de las tinieblas): “Entre otras cosas la religión es un modo de lograr que la gente acepte la realidad de la muerte, sea por la promesa de una vida mejor en ultratumba, o un renacimiento, o ambas cosas”. Casi toda religión depende de la creencia de que el alma humana es inmortal y que después de la muerte el alma viaja a una vida posterior o transmigra a otra criatura.
9 Hoy día casi toda religión de la cristiandad sigue esa misma creencia. Miguel de Unamuno, prominente erudito español del siglo XX, escribió de Jesús: “[Él] creía acaso en la resurrección de la carne [como en el caso de Lázaro (véanse las páginas 249-252)], a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [griega]. [...] Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada”. Concluyó: “La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano” (La agonía del cristianismo). Ese “dogma filosófico pagano” se infiltró en la enseñanza de la cristiandad, aunque es obvio que Cristo no tenía tal idea. (Mateo 10:28; Juan 5:28, 29; 11:23, 24.)
10 La influencia sutil de la filosofía griega fue un factor clave en la apostasía que se extendió después de la muerte de los apóstoles. La enseñanza griega de la inmortalidad del alma suponía diversos destinos para el alma: el cielo, un infierno de fuego, el purgatorio, el paraíso, el limbo. Una clase sacerdotal se valió fácilmente de tales enseñanzas para mantener en sumisión y en temor del más allá a sus rebaños y conseguir regalos y donaciones de ellos. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Qué origen tuvo la clase clerical y sacerdotal separada que existe en la cristiandad? (Juan 8:44; 1 Timoteo 4:1, 2.)
Capítulo 6 El budismo... en busca de iluminación sin Dios
EL BUDISMO, que a principios del siglo XX apenas se conocía fuera de Asia, desempeña hoy el papel de una religión universal. De hecho, muchos occidentales se sorprenden sobremanera al ver que el budismo medra en su propio vecindario. Gran parte de esto se debe al movimiento internacional de refugiados. Grandes comunidades asiáticas se han establecido en la Europa occidental, la América del Norte, Australia y otros lugares. A medida que multitudes crecientes de emigrados se establecen en una nueva tierra, llevan consigo al nuevo país su religión. Al mismo tiempo, cada vez más occidentales se han visto por primera vez cara a cara con el budismo. Esto, junto con la permisividad y la decadencia espiritual de las iglesias tradicionales, ha hecho que algunos se conviertan a la “nueva” religión. (2 Timoteo 3:1, 5.)
2 Así, según el 1989 Britannica Book of the Year, el budismo afirma tener por todo el mundo unos 300.000.000 de miembros, con unos 200.000 en la Europa occidental y la América del Norte respectivamente, 500.000 en la América Latina y 300.000 en la Unión Soviética. Sin embargo, todavía la mayoría de los budistas viven en países asiáticos, como Sri Lanka, Myanmar (Birmania), Tailandia, Japón, Corea y China. Pero ¿quién fue el Buda? ¿Cómo empezó esta religión? ¿Qué enseñanzas y prácticas caracterizan al budismo?
La cuestión de una fuente fidedigna
3 “Lo que se sabe de la vida del Buda se basa principalmente en la prueba que ofrecen los textos canónicos, de los cuales los más extensos y completos son los que se escribieron en pali, un idioma de la India antigua”, dice el libro World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad). Esto significa que no hay ninguna fuente contemporánea de Siddharta Gautama, el fundador de esta religión —quien vivió en el norte de la India en el siglo VI a.E.C.—, que nos diga algo acerca de él. Por supuesto, eso nos plantea un problema. No obstante, una cuestión de más importancia es la de cuándo y cómo se produjeron los “textos canónicos”.
4 La tradición budista sostiene que poco después de la muerte de Gautama se convocó un concilio de 500 monjes para decidir cuál era la enseñanza auténtica del Maestro. Hay mucha controversia entre eruditos e historiadores budistas respecto a si en realidad se efectuó o no tal concilio. Sin embargo, el punto importante que debemos notar es que hasta los textos budistas reconocen que la enseñanza aceptada como auténtica no se puso por escrito, sino que fue aprendida de memoria por los discípulos. Transcurrió un espacio de tiempo considerable antes de que se escribieran los textos sagrados.
5 Según unas crónicas de Sri Lanka de los siglos IV y VI E.C., los más antiguos de estos “textos canónicos” en pali se escribieron durante el reinado del rey Vattagamani Abhaya en el siglo I a.E.C. No aparecieron por escrito otros relatos de la vida del Buda sino hasta quizás el primer siglo (o aun el siglo V) E.C., casi mil años después de su tiempo.
6 Por eso, según menciona el Abingdon Dictionary of Living Religions (Diccionario Abingdon de religiones vivas): “Las ‘biografías’ son de origen tardío y están repletas de datos legendarios y míticos, y los textos canónicos más antiguos son producto de un largo proceso de transmisión oral que aparentemente incluyó cierto grado de revisión y muchas añadiduras”. Un erudito hasta “afirmó que ni una sola palabra de la enseñanza registrada puede atribuirse con certeza absoluta a Gautama mismo”. ¿Hay razón para esas críticas?
Concepción y nacimiento del Buda
7 Considere los siguientes pasajes de Jataka, parte del canon pali, y de Buda-charita, un texto sánscrito (del siglo II E.C.) sobre la vida del Buda. Primero, veamos el relato de cómo llegó a concebir a Gautama en un sueño la madre del Buda, la reina Maha Maya.
“Los cuatro ángeles guardianes vinieron y la levantaron, junto con su lecho, y se la llevaron al Himalaya. [...] Entonces vinieron las esposas de aquellos ángeles guardianes y la condujeron al lago Anotatta, y la bañaron, para quitarle toda mancha humana. [...] No muy lejos de allí estaba el Cerro Plateado, y en él una elegante residencia dorada. Allí extendieron un lecho divino con la cabecera hacia el este, y la acostaron sobre él. Ahora bien, el futuro Buda había llegado a ser un magnífico elefante blanco [...] Ascendió al Cerro Plateado, y [...] caminó tres veces alrededor del lecho de su madre, con su costado derecho hacia él, y golpeándola por el costado derecho, pareció entrar en el vientre de ella. Así tuvo lugar la concepción en la fiesta a mediados del verano.”
8 Cuando la reina le contó el sueño a su esposo el rey, él llamó a 64 eminentes sacerdotes hindúes, los alimentó y vistió, y les pidió una interpretación. Esto fue lo que respondieron:
“¡No se inquiete, gran rey! [...] Usted tendrá un hijo. Y él, si sigue llevando la vida de la realeza, llegará a ser un monarca universal; pero si deja la vida de la realeza y se aleja del mundo, llegará a ser un Buda, y hará retroceder las nubes del pecado y la insensatez de este mundo”.
9 Más tarde, según informes, hubo 32 milagros:
“De repente los diez mil mundos temblaron, se estremecieron y se sacudieron. [...] Los fuegos de todos los infiernos se apagaron; [...] las enfermedades cesaron entre los hombres; [...] todos los instrumentos musicales emitieron sus notas sin que nadie los estuviera tocando; [...] en el poderoso océano las aguas se hicieron dulces; [...] los diez mil mundos llegaron a ser una masa de guirnaldas de la mayor magnificencia posible”.
10 Entonces vino el extraordinario nacimiento del Buda en un jardín de sales (un tipo de árboles) llamado el jardín de Lumbini. Cuando la reina quiso afianzarse de una rama del sal más alto del jardín, el árbol lo hizo posible inclinándose hacia ella. De pie, y afianzándose de la rama, ella dio a luz.
“Él salió del vientre de su madre como un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una escalera, con ambas manos y ambos pies extendidos, sin mancha de impureza del vientre de su madre. [...]”
“Tan pronto como nace, el [futuro Buda] coloca ambos pies firmemente en el suelo, da siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con sonido inigualable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del mundo; este es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer.”
11 Hay otras narraciones tan elaboradas como esta acerca de su niñez, sus encuentros con admiradoras jóvenes, sus andanzas y casi todo suceso de su vida. Quizás no sorprenda el que la mayoría de los eruditos descarten estos relatos como leyendas y mitos. Un funcionario del Museo Británico hasta indica que, debido a la “gran cantidad de leyendas y milagros, [...] es imposible sacar de entre ellos la vida histórica del Buda”.
12 A pesar de esos mitos, circula ampliamente un relato tradicional de la vida del Buda. Un texto moderno, A Manual of Buddhism (Manual del budismo), publicado en Colombo, Sri Lanka, da el siguiente relato simplificado.
“El día de la luna llena de mayo del año 623 a.C. nació en el distrito de Nepal un príncipe indio sakya que tenía por nombre Siddhattha Gotama. El rey Suddhodana fue su padre, y la reina Maha Maya fue su madre. Ella murió pocos días después del nacimiento del niño, y Maha Pajapati Gotami fue su madre adoptiva.
”A la edad de dieciséis se casó con su prima, la hermosa princesa Yasodhara.
”Por casi trece años después de su feliz matrimonio llevó una vida de lujo, en feliz ignorancia de las vicisitudes de la vida fuera de las puertas del palacio.
”Andando el tiempo, gradualmente se dio cuenta de la verdad. En su año 29, cuando vino el momento crucial de su carrera, nació su hijo Rahula. Él vio a este hijo como un impedimento, porque se dio cuenta de que toda persona sin excepción tenía que nacer, enfermar y morir. Al comprender así la universalidad del dolor, decidió hallar una panacea para esta enfermedad universal de la humanidad.
”Por eso renunció a sus placeres de la realeza, abandonó su hogar cierta noche [...] se cortó el pelo, se vistió sencillamente como un asceta, y salió a vagar como Buscador de la Verdad.”
13 Está claro que estos pocos detalles biográficos están en agudo contraste con los fantásticos relatos de los “textos canónicos”. Y con la excepción del año en que nació, se aceptan comúnmente.
2 Así, según el 1989 Britannica Book of the Year, el budismo afirma tener por todo el mundo unos 300.000.000 de miembros, con unos 200.000 en la Europa occidental y la América del Norte respectivamente, 500.000 en la América Latina y 300.000 en la Unión Soviética. Sin embargo, todavía la mayoría de los budistas viven en países asiáticos, como Sri Lanka, Myanmar (Birmania), Tailandia, Japón, Corea y China. Pero ¿quién fue el Buda? ¿Cómo empezó esta religión? ¿Qué enseñanzas y prácticas caracterizan al budismo?
La cuestión de una fuente fidedigna
3 “Lo que se sabe de la vida del Buda se basa principalmente en la prueba que ofrecen los textos canónicos, de los cuales los más extensos y completos son los que se escribieron en pali, un idioma de la India antigua”, dice el libro World Religions—From Ancient History to the Present (Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad). Esto significa que no hay ninguna fuente contemporánea de Siddharta Gautama, el fundador de esta religión —quien vivió en el norte de la India en el siglo VI a.E.C.—, que nos diga algo acerca de él. Por supuesto, eso nos plantea un problema. No obstante, una cuestión de más importancia es la de cuándo y cómo se produjeron los “textos canónicos”.
4 La tradición budista sostiene que poco después de la muerte de Gautama se convocó un concilio de 500 monjes para decidir cuál era la enseñanza auténtica del Maestro. Hay mucha controversia entre eruditos e historiadores budistas respecto a si en realidad se efectuó o no tal concilio. Sin embargo, el punto importante que debemos notar es que hasta los textos budistas reconocen que la enseñanza aceptada como auténtica no se puso por escrito, sino que fue aprendida de memoria por los discípulos. Transcurrió un espacio de tiempo considerable antes de que se escribieran los textos sagrados.
5 Según unas crónicas de Sri Lanka de los siglos IV y VI E.C., los más antiguos de estos “textos canónicos” en pali se escribieron durante el reinado del rey Vattagamani Abhaya en el siglo I a.E.C. No aparecieron por escrito otros relatos de la vida del Buda sino hasta quizás el primer siglo (o aun el siglo V) E.C., casi mil años después de su tiempo.
6 Por eso, según menciona el Abingdon Dictionary of Living Religions (Diccionario Abingdon de religiones vivas): “Las ‘biografías’ son de origen tardío y están repletas de datos legendarios y míticos, y los textos canónicos más antiguos son producto de un largo proceso de transmisión oral que aparentemente incluyó cierto grado de revisión y muchas añadiduras”. Un erudito hasta “afirmó que ni una sola palabra de la enseñanza registrada puede atribuirse con certeza absoluta a Gautama mismo”. ¿Hay razón para esas críticas?
Concepción y nacimiento del Buda
7 Considere los siguientes pasajes de Jataka, parte del canon pali, y de Buda-charita, un texto sánscrito (del siglo II E.C.) sobre la vida del Buda. Primero, veamos el relato de cómo llegó a concebir a Gautama en un sueño la madre del Buda, la reina Maha Maya.
“Los cuatro ángeles guardianes vinieron y la levantaron, junto con su lecho, y se la llevaron al Himalaya. [...] Entonces vinieron las esposas de aquellos ángeles guardianes y la condujeron al lago Anotatta, y la bañaron, para quitarle toda mancha humana. [...] No muy lejos de allí estaba el Cerro Plateado, y en él una elegante residencia dorada. Allí extendieron un lecho divino con la cabecera hacia el este, y la acostaron sobre él. Ahora bien, el futuro Buda había llegado a ser un magnífico elefante blanco [...] Ascendió al Cerro Plateado, y [...] caminó tres veces alrededor del lecho de su madre, con su costado derecho hacia él, y golpeándola por el costado derecho, pareció entrar en el vientre de ella. Así tuvo lugar la concepción en la fiesta a mediados del verano.”
8 Cuando la reina le contó el sueño a su esposo el rey, él llamó a 64 eminentes sacerdotes hindúes, los alimentó y vistió, y les pidió una interpretación. Esto fue lo que respondieron:
“¡No se inquiete, gran rey! [...] Usted tendrá un hijo. Y él, si sigue llevando la vida de la realeza, llegará a ser un monarca universal; pero si deja la vida de la realeza y se aleja del mundo, llegará a ser un Buda, y hará retroceder las nubes del pecado y la insensatez de este mundo”.
9 Más tarde, según informes, hubo 32 milagros:
“De repente los diez mil mundos temblaron, se estremecieron y se sacudieron. [...] Los fuegos de todos los infiernos se apagaron; [...] las enfermedades cesaron entre los hombres; [...] todos los instrumentos musicales emitieron sus notas sin que nadie los estuviera tocando; [...] en el poderoso océano las aguas se hicieron dulces; [...] los diez mil mundos llegaron a ser una masa de guirnaldas de la mayor magnificencia posible”.
10 Entonces vino el extraordinario nacimiento del Buda en un jardín de sales (un tipo de árboles) llamado el jardín de Lumbini. Cuando la reina quiso afianzarse de una rama del sal más alto del jardín, el árbol lo hizo posible inclinándose hacia ella. De pie, y afianzándose de la rama, ella dio a luz.
“Él salió del vientre de su madre como un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una escalera, con ambas manos y ambos pies extendidos, sin mancha de impureza del vientre de su madre. [...]”
“Tan pronto como nace, el [futuro Buda] coloca ambos pies firmemente en el suelo, da siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con sonido inigualable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del mundo; este es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer.”
11 Hay otras narraciones tan elaboradas como esta acerca de su niñez, sus encuentros con admiradoras jóvenes, sus andanzas y casi todo suceso de su vida. Quizás no sorprenda el que la mayoría de los eruditos descarten estos relatos como leyendas y mitos. Un funcionario del Museo Británico hasta indica que, debido a la “gran cantidad de leyendas y milagros, [...] es imposible sacar de entre ellos la vida histórica del Buda”.
12 A pesar de esos mitos, circula ampliamente un relato tradicional de la vida del Buda. Un texto moderno, A Manual of Buddhism (Manual del budismo), publicado en Colombo, Sri Lanka, da el siguiente relato simplificado.
“El día de la luna llena de mayo del año 623 a.C. nació en el distrito de Nepal un príncipe indio sakya que tenía por nombre Siddhattha Gotama. El rey Suddhodana fue su padre, y la reina Maha Maya fue su madre. Ella murió pocos días después del nacimiento del niño, y Maha Pajapati Gotami fue su madre adoptiva.
”A la edad de dieciséis se casó con su prima, la hermosa princesa Yasodhara.
”Por casi trece años después de su feliz matrimonio llevó una vida de lujo, en feliz ignorancia de las vicisitudes de la vida fuera de las puertas del palacio.
”Andando el tiempo, gradualmente se dio cuenta de la verdad. En su año 29, cuando vino el momento crucial de su carrera, nació su hijo Rahula. Él vio a este hijo como un impedimento, porque se dio cuenta de que toda persona sin excepción tenía que nacer, enfermar y morir. Al comprender así la universalidad del dolor, decidió hallar una panacea para esta enfermedad universal de la humanidad.
”Por eso renunció a sus placeres de la realeza, abandonó su hogar cierta noche [...] se cortó el pelo, se vistió sencillamente como un asceta, y salió a vagar como Buscador de la Verdad.”
13 Está claro que estos pocos detalles biográficos están en agudo contraste con los fantásticos relatos de los “textos canónicos”. Y con la excepción del año en que nació, se aceptan comúnmente.
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación-Notas
[Notas]
El nombre “hinduismo” es una invención europea.
En sánscrito, “alma” suele traducirse de atma, o atman, pero “espíritu” es una traducción más exacta. (Véase A Dictionary of Hinduism—Its Mythology, Folklore and Development 1500 B.C.–A.D. 1500, página 31, y el folleto Victory Over Death—Is It Possible for You? publicado en 1986 por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.)
Un décimo y futuro avatar es el de Kalki Avatara “pintado como un magnífico joven que monta un gran caballo blanco con una espada parecida a un meteoro que hace llover muerte y destrucción por todas partes”. “Su venida restablecerá la justicia en la Tierra, y marcará el regreso de una era de pureza e inocencia” (Religions of India; A Dictionary of Hinduism). (Compárese con Revelación 19:11-16.)
La enseñanza bíblica de una resurrección de los muertos no tiene relación con la doctrina de la inmortalidad del alma. Véase el capítulo 10.
[Recuadro de la página 110]
Cuatro caminos a moksa
La fe hindú ofrece por lo menos cuatro vías o caminos para lograr moksa (moksha), o la liberación del alma. Estos caminos se conocen como yogas o margas, sendas a moksa.
1. Karma yoga: “El camino de la acción, o karma yoga, la disciplina de la acción. Básicamente karma marga significa ejecutar el dharma de uno según el lugar que uno ocupa en la vida. Ciertos deberes se requieren de todos, como ahimsa y el abstenerse del alcohol y la carne, pero el dharma específico de cada individuo depende de la casta de esa persona y su etapa en la vida”.—Great Asian Religions (Grandes religiones del Asia).
Este karma se ejecuta estrictamente dentro de las limitaciones de la casta. Se mantiene la pureza de la casta al no casarse ni comer fuera de los límites de la casta de uno, que es determinada por el karma de uno en su existencia anterior. Por lo tanto, uno no considera la casta a que pertenece como una injusticia, sino como el legado de una encarnación anterior. En la filosofía hindú los hombres y las mujeres no están en igualdad. Están divididos según la casta y el sexo y, en realidad, según el color. Por lo general, mientras más clara sea la piel, más elevada es la casta.
2. Jnana yoga: “El camino del conocimiento, o jnana yoga, la disciplina del conocimiento. En contraste con el camino de la acción —karma marga— con sus deberes prescritos para toda ocasión de la vida, jnana marga provee un camino filosófico y sicológico de conocerse uno a sí mismo y conocer el universo. Ser, no hacer, es la clave a jnana marga. [Cursivas nuestras.] Lo más importante es que este camino hace posible la moksa durante esta vida para los que lo practican” (Great Asian Religions). Implica yoga introspectivo y apartarse del mundo y practicar austeridades. Es la expresión del autodominio y la abnegación.
3. Bhakti yoga: “La forma más popular de la tradición hindú hoy. Este es el camino de la devoción, bhakti marga. En contraste con karma marga [...] esta senda es más fácil, más espontánea, y puede ser seguida por personas de cualquier casta, sexo o edad. [...] Permite el libre fluir de las emociones y los deseos humanos en vez de ahogarlos por el ascetismo yoga [...] [Es un camino] que consiste exclusivamente en devoción a seres divinos”. Y por tradición hay 330.000.000 de dioses que pueden ser venerados. Según esta tradición, el conocer es amar. De hecho, bhakti significa “adherencia emocional al dios que uno ha escogido”.—Great Asian Religions.
4. Rajá yoga: Método de “posturas especiales, métodos de respirar y repetición rítmica de las fórmulas de pensamiento apropiadas” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Tiene ocho pasos.
[Recuadro de la página 120]
Leyenda hindú del diluvio
“Por la mañana, a Manú [el antepasado de la humanidad y primer legislador] le llevaron agua para que se lavara [...] Mientras se lavaba, un pez [Visnú en su encarnación de Matsya] vino a sus manos.
”Le dijo: ¡Críame, y te salvaré!
—¿De qué me vas a salvar?
—Un diluvio se llevará a todas estas criaturas: ¡de eso te salvaré!
—¿Cómo he de criarte?”
El pez dio instrucciones a Manú sobre cómo atenderlo. “Entonces dijo: ‘En tal y tal año vendrá el diluvio. Entonces harás caso (a mi consejo) preparando un barco; y cuando el diluvio haya subido entrarás en el barco, y te salvaré de él’.”
Manú siguió las instrucciones del pez, y durante el diluvio el pez haló el barco hasta una “montaña norteña. Entonces dijo: ‘Te he salvado. Ata el barco a un árbol; pero no dejes que el agua te separe de él, mientras estás en la montaña. Al bajar el agua, ¡puedes descender gradualmente!’”.—Satapatha-Brahmana. (Compárese con Génesis 6:9–8:22.)
[Recuadro/Fotografías de las páginas 100 y 101]
El sikhismo: una religión de reforma
El sikhismo, simbolizado por tres espadas y un círculo, es la religión de más de 17.000.000 de personas. La mayoría vive en el Punjab. El Templo Dorado sikh, erigido en medio de un lago artificial, está en Amritsar, la ciudad santa de los sikhs. Es fácil reconocer a los hombres de la religión sikh por sus turbantes azules, blancos o negros, usados como parte esencial de su práctica religiosa, tal como lo es el dejarse el pelo largo.
La palabra hindi sikh significa “discípulo”. Los sikhs son discípulos de su fundador, el gurú Nanak, y seguidores de las enseñanzas de los diez gurús (Nanak y nueve sucesores) cuyos escritos están en el libro sagrado de los sikhs, el Gurú Granth Sahib. Esta religión empezó a principios del siglo XVI cuando el gurú Nanak quiso tomar lo mejor del hinduismo y del islam para formar una religión unida.
La misión de Nanak se puede declarar en una sola oración: “Tal como hay un solo Dios, y Él es nuestro Padre; por lo tanto, todos tenemos que ser hermanos”. Como los musulmanes, los sikhs creen en un solo Dios y prohíben el uso de ídolos. (Salmo 115:4-9; Mateo 23:8, 9.) Siguen la tradición hindú de creer en un alma inmortal, la reencarnación y el karma. El lugar de adoración de los sikhs se llama un gurdwara. (Compárese con Salmo 103:12, 13; Hechos 24:15.)
Uno de los grandes mandamientos del gurú Nanak fue: “Siempre recuerda a Dios; repite Su nombre”. Se llama a Dios el “Verdadero”, pero no se le da ningún nombre. (Salmo 83:16-18.) Otro mandamiento fue: “Comparte con los menos afortunados lo que ganes”. En conformidad con esto, en todo templo sikh hay una langar, o cocina para comidas gratis, y toda clase de personas pueden comer allí. Hasta hay habitaciones gratis donde los viajantes pueden pasar la noche. (Santiago 2:14-17.)
El último gurú, Gobind Singh (1666-1708), estableció una hermandad de sikhs llamada la Khalsa, y estos siguen lo que se conoce como las cinco kas, que son: kesh, pelo sin cortar, que simboliza espiritualidad; kangha, una peineta en el pelo, que simboliza orden y disciplina; kirpan, una espada, que significa dignidad, valor y abnegación; kara, un brazalete de acero, que simboliza unidad con Dios; kachh, pantalones cortos como ropa interior, lo que da a entender modestia y es símbolo de restricción moral. (Véase The Encyclopedia of World Faiths, página 269.)
[Fotografías]
El Templo Dorado de los sikhs, Amritsar, Punjab, India
En una exhibición ceremonial un sacerdote sikh relata la historia de las armas sagradas
[Ilustraciones]
El turbante azul significa una mente tan amplia como el cielo, sin lugar para el prejuicio
El turbante blanco significa una persona piadosa que lleva una vida ejemplar
El turbante negro hace recordar que los británicos persiguieron a los sikhs en 1919
Los demás colores son asunto de gusto
[Recuadro/Fotografía de la página 104]
El jainismo: abnegación y no violencia
Esta religión, con su símbolo antiguo de la esvástica india, fue fundada en el siglo VI a.E.C. por el acaudalado príncipe indio Nataputta Vardhamāna, mejor conocido como Vardhamana Mahāvīra (un título que significa “Gran Hombre” o “Gran Héroe”). Emprendió una vida de abnegación y ascetismo. Salió desnudo en busca de conocimiento “por las aldeas y los valles de la India central para librarse del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento” (Man’s Religions [Las religiones del hombre], por John B. Noss). Creía que la salvación del alma podía lograrse solo mediante abnegación y autodisciplina extremadas y una aplicación rígida de ahimsa, la no violencia para con toda criatura. Practicó el ahimsa hasta el extremo de llevar consigo una escoba suave con la cual podía barrer ligeramente cualesquiera insectos que estuvieran en su paso. Se suponía que su respeto a la vida protegiera también la pureza e integridad de su propia alma.
Sus seguidores de hoy, en un esfuerzo por mejorar su karma, llevan una vida similar de abnegación y respeto a toda otra criatura. De nuevo vemos el efecto profundo que tiene en la vida de la gente el creer en la inmortalidad del alma humana.
Hoy hay menos de cuatro millones de creyentes de esta fe, y la mayoría está en las zonas de Bombay y Gujarat, en la India.
[Fotografía]
Un jaina adorando a los pies de la imagen de 17 metros (57 pies) de altura del santo Gomateswara, en Karnataka, India
[Recuadro/Fotografías de las páginas 106 y 107]
Guía sencilla a términos hindúes
ahimsa (sánscrito: ahinsa): no violencia; no causar daño ni matar. Base para el vegetarianismo hindú y su respeto a los animales
ashram: un santuario o lugar donde enseña un gurú (guía espiritual)
atman: espíritu; asociado con lo que no muere. Por lo general mal traducido como alma. (Véase jiva.)
avatar: una manifestación o una encarnación de una deidad hindú
bhakti: devoción a una deidad que lleva a la salvación
bindi: una mancha roja que llevan en la frente las mujeres casadas
brahmán: el nivel sacerdotal y más elevado del sistema de castas; Brahmán es también la Realidad Última. (Véase la página 116.)
dharma: la ley final de todas las cosas; lo que determina si los actos son correctos o incorrectos
ghat: escalera o plataforma al lado de un río
gurú: maestro o guía espiritual
harijan: miembro de la casta de los intocables; significa “gente de Dios”, nombre compasivo que les dio Mahatma Gandhi
japa: adoración de Dios por repetición de uno de sus nombres; para llevar la cuenta se usa un mala, o rosario de 108 cuentas
jiva (o pran, prani): el alma o ser personal
karma: el principio de que toda acción tiene sus consecuencias deseables o indeseables en la siguiente vida del alma transmigrada
ksatriya: la clase profesional, gobernante y guerrera, y el segundo nivel del sistema de castas
mahant: santo o maestro
mahatma: santo hindú, de maha, alto o grande, y atman, espíritu
mantra: una fórmula sagrada que supuestamente tiene poder mágico, usada cuando se inicia a alguien en una secta y repetida en oraciones y conjuros
maya: el mundo como ilusión
moksa, o mukti: liberación del ciclo de renacimientos; el fin del viaje del alma. También conocido como nirvana, la unión del individuo con la Entidad Suprema, Brahmán
OM, AUM: una palabra-símbolo que representa a Brahmán y se usa para meditar; sonido considerado como la vibración mística; usado como mantra sagrada
paramatman: el Espíritu-Mundo, el atman universal, o Brahmán
puja: adoración
sadhu: un santo; un asceta o yogui
Sakti: el poder femenino o la esposa de un dios, especialmente la consorte de Siva
samsara: transmigración de un alma eterna e imperecedera
sraddha: ritos importantes que se efectúan para honrar a los antepasados y ayudar a las almas de los difuntos a alcanzar moksa
sudra: obrero; la más baja de las cuatro castas principales
swami: maestro o nivel superior de guía espiritual
tilak: una marca en la frente que simboliza que se retiene la memoria del Señor en todas sus actividades
Trimurti: tríada hindú de Brahma, Visnú y Siva
Upanisads: poemas sagrados primitivos del hinduismo. También conocidos como Vedanta, el fin de los Vedas
vaisia: clase de mercaderes y agricultores; el tercer grupo en el sistema de castas
Vedas: los poemas sagrados más antiguos del hinduismo
yoga: de la raíz yuj, que significa unir o enyugar; implica la unión del individuo con el ser divino universal. Popularmente se conoce como la disciplina de meditación que envuelve cierta postura y control de la respiración. El hinduismo reconoce por lo menos cuatro yogas o caminos principales. (Véase la página 110.)
[Fotografías]
Desde la izquierda: mahant hindú; sadhu, de pie en meditación; gurú de Nepal
[Recuadro/Fotografía de la página 113]
Mahatma Gandhi y el sistema de castas
“La no violencia es el primer artículo de mi fe. También es el último artículo de mi credo.”—Mahatma Gandhi, 23 de marzo de 1922.
Mahatma Gandhi, famoso como líder que abogaba por la no violencia mientras ayudaba a la India a alcanzar su independencia de Gran Bretaña —una independencia que se otorgó en 1947—, también efectuó una campaña para mejorar la situación de millones de sus compañeros hindúes. Como lo explica el profesor indio M. P. Rege: “Proclamó el ahimsa (no violencia) como el valor moral fundamental, que interpretaba como interés en la dignidad y el bienestar de toda persona. Negaba la autoridad de las escrituras hindúes cuando su enseñanza era contraria al ahimsa, luchó valerosamente por eliminar la intocabilidad y el sistema jerárquico de castas, y promovió la igualdad de las mujeres en toda esfera de la vida”.
¿Cómo veía Gandhi la situación de los intocables? En una carta fechada 2 de mayo de 1933 a Jawaharlal Nehru, escribió: “El movimiento de los harijans es demasiado grande para tan solo esfuerzo intelectual. En el mundo no hay nada peor. Y sin embargo no puedo abandonar la religión, y por lo tanto el hinduismo. La vida me sería una carga si no tuviera el hinduismo. Amo el cristianismo, el islam y muchas otras fes mediante el hinduismo. [...] Pero a la vez no puedo tolerarlo con la intocabilidad”.—The Essential Gandhi.
[Fotografía]
Mahatma Gandhi (1869-1948), respetado líder hindú y maestro de ahimsa
[Recuadro/Fotografías de las páginas 116 y 117]
El hinduismo.—Algunos dioses y diosas
Aditi: madre de los dioses; diosa del cielo; la Infinita
Agni: dios del fuego
Brahma: el Dios Creador, el principio de la creación en el universo. Uno de los dioses de la Trimurti (tríada)
Brahmán, o Brahm: la entidad Suprema que llena todo el universo, representada por el sonido OM o AUM. (Véase el símbolo arriba.) También se le llama Atman. Para algunos hindúes Brahmán es un Principio Divino o una Realidad Última impersonal
Buda: Gautama, fundador del budismo; los hindúes lo ven como una encarnación (avatar) de Visnú
Durga: esposa o sakti de Siva e identificada con Kali
Ganesa (Ganesha): el hijo-dios (con cabeza de elefante) de Siva, llamado Señor de los Obstáculos, dios de la buena fortuna. También se le llama Ganapati y Gajanana
Ganga: diosa, una de las esposas de Siva y la personificación del río Ganges
Hanumán: dios mono y devoto seguidor de Rama
Himalaya: morada de la nieve, padre de Parvati
Kali: consorte (sakti) negra de Siva y diosa sanguinaria de la destrucción. Por lo general se la pinta con una gran lengua roja colgándole de la boca
Krisna (Krishna): la alegre octava encarnación de Visnú y la deidad del Bhagavad Gita. Sus amantes eran las gopis o vaqueras
Laksmi: diosa de la belleza y la buena fortuna; consorte de Visnú
Manasa: diosa de las culebras
Manú: antepasado de la raza humana; salvado de la destrucción diluviana por un gran pez
Mitra: dios de la luz. Conocido como Mithras a los romanos
Nandi: el toro, vehículo o modo de transportación de Siva
Nataraja: Siva en postura de bailar con un anillo de llamas alrededor
Parvati o Uma: diosa consorte de Siva. También toma la forma de la diosa Durga o Kali
Prajapati: Creador del universo, Señor de las Criaturas, padre de dioses, demonios y las demás criaturas. Posteriormente conocido como Brahma
Purusa: el hombre cósmico. Las cuatro castas principales fueron hechas de su cuerpo
Radha: consorte de Krisna
Rama, Ramachandra: la séptima encarnación del dios Visnú. La narración épica Ramayana relata la historia de Rama y su esposa Sita
Sarasuati: diosa del conocimiento y consorte de Brahma el Creador
Sasti (Shashti): diosa que protege a las mujeres y los niños en el alumbramiento
Siva: dios de la fecundidad, la muerte y la destrucción; miembro de la Trimurti. Simbolizado por el tridente y el falo
Soma: dios y droga; el elixir de la vida
Visnú: dios conservador de la vida; tercer miembro de la Trimurti
(Información basada en una lista de Mythology—An Illustrated Encyclopedia)
[Fotografías]
Desde la izquierda superior, en el sentido de las agujas del reloj: Nataraja (Siva bailando); Sarasuati; Krisna; Durga (Kali)
[Mapa/Fotografías de la página 123]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
El Ganges fluye por más de 2.400 kilómetros (1.500 millas) desde el Himalaya hasta Calcuta y su delta en Bangladesh
INDIA
Calcuta
Río Ganges
[Fotografías]
Ganga Ma, sobre la cabeza de Siva, desciende por el pelo del dios
Hindúes devotos en un ghat, bañándose en el Ganges en Varanasi, o Benarés
[Fotografía de la página 96]
Ganesa (hijo de Siva y Parvati), un dios con cabeza de elefante, es el dios hindú de la buena fortuna
[Fotografías de la página 99]
Lingams (símbolos fálicos) venerados por los hindúes. Siva (dios de la fecundidad) está dentro de un lingam, y tiene cuatro cabezas alrededor de otro
[Fotografía de la página 108]
Monjas jainas que llevan el mukha-vastrika, o cobertura para la boca, que impide que los insectos entren y mueran
[Fotografía de la página 115]
Adoración de culebras, practicada principalmente en Bengala. Manasa es la diosa de las culebras
[Fotografía de la página 118]
Visnú, con su esposa Laksmi, sobre la serpiente enrollada Ananta con el Brahma de cuatro cabezas sobre una flor de loto que crece del ombligo de Visnú
El nombre “hinduismo” es una invención europea.
En sánscrito, “alma” suele traducirse de atma, o atman, pero “espíritu” es una traducción más exacta. (Véase A Dictionary of Hinduism—Its Mythology, Folklore and Development 1500 B.C.–A.D. 1500, página 31, y el folleto Victory Over Death—Is It Possible for You? publicado en 1986 por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.)
Un décimo y futuro avatar es el de Kalki Avatara “pintado como un magnífico joven que monta un gran caballo blanco con una espada parecida a un meteoro que hace llover muerte y destrucción por todas partes”. “Su venida restablecerá la justicia en la Tierra, y marcará el regreso de una era de pureza e inocencia” (Religions of India; A Dictionary of Hinduism). (Compárese con Revelación 19:11-16.)
La enseñanza bíblica de una resurrección de los muertos no tiene relación con la doctrina de la inmortalidad del alma. Véase el capítulo 10.
[Recuadro de la página 110]
Cuatro caminos a moksa
La fe hindú ofrece por lo menos cuatro vías o caminos para lograr moksa (moksha), o la liberación del alma. Estos caminos se conocen como yogas o margas, sendas a moksa.
1. Karma yoga: “El camino de la acción, o karma yoga, la disciplina de la acción. Básicamente karma marga significa ejecutar el dharma de uno según el lugar que uno ocupa en la vida. Ciertos deberes se requieren de todos, como ahimsa y el abstenerse del alcohol y la carne, pero el dharma específico de cada individuo depende de la casta de esa persona y su etapa en la vida”.—Great Asian Religions (Grandes religiones del Asia).
Este karma se ejecuta estrictamente dentro de las limitaciones de la casta. Se mantiene la pureza de la casta al no casarse ni comer fuera de los límites de la casta de uno, que es determinada por el karma de uno en su existencia anterior. Por lo tanto, uno no considera la casta a que pertenece como una injusticia, sino como el legado de una encarnación anterior. En la filosofía hindú los hombres y las mujeres no están en igualdad. Están divididos según la casta y el sexo y, en realidad, según el color. Por lo general, mientras más clara sea la piel, más elevada es la casta.
2. Jnana yoga: “El camino del conocimiento, o jnana yoga, la disciplina del conocimiento. En contraste con el camino de la acción —karma marga— con sus deberes prescritos para toda ocasión de la vida, jnana marga provee un camino filosófico y sicológico de conocerse uno a sí mismo y conocer el universo. Ser, no hacer, es la clave a jnana marga. [Cursivas nuestras.] Lo más importante es que este camino hace posible la moksa durante esta vida para los que lo practican” (Great Asian Religions). Implica yoga introspectivo y apartarse del mundo y practicar austeridades. Es la expresión del autodominio y la abnegación.
3. Bhakti yoga: “La forma más popular de la tradición hindú hoy. Este es el camino de la devoción, bhakti marga. En contraste con karma marga [...] esta senda es más fácil, más espontánea, y puede ser seguida por personas de cualquier casta, sexo o edad. [...] Permite el libre fluir de las emociones y los deseos humanos en vez de ahogarlos por el ascetismo yoga [...] [Es un camino] que consiste exclusivamente en devoción a seres divinos”. Y por tradición hay 330.000.000 de dioses que pueden ser venerados. Según esta tradición, el conocer es amar. De hecho, bhakti significa “adherencia emocional al dios que uno ha escogido”.—Great Asian Religions.
4. Rajá yoga: Método de “posturas especiales, métodos de respirar y repetición rítmica de las fórmulas de pensamiento apropiadas” (Man’s Religions [Las religiones del hombre]). Tiene ocho pasos.
[Recuadro de la página 120]
Leyenda hindú del diluvio
“Por la mañana, a Manú [el antepasado de la humanidad y primer legislador] le llevaron agua para que se lavara [...] Mientras se lavaba, un pez [Visnú en su encarnación de Matsya] vino a sus manos.
”Le dijo: ¡Críame, y te salvaré!
—¿De qué me vas a salvar?
—Un diluvio se llevará a todas estas criaturas: ¡de eso te salvaré!
—¿Cómo he de criarte?”
El pez dio instrucciones a Manú sobre cómo atenderlo. “Entonces dijo: ‘En tal y tal año vendrá el diluvio. Entonces harás caso (a mi consejo) preparando un barco; y cuando el diluvio haya subido entrarás en el barco, y te salvaré de él’.”
Manú siguió las instrucciones del pez, y durante el diluvio el pez haló el barco hasta una “montaña norteña. Entonces dijo: ‘Te he salvado. Ata el barco a un árbol; pero no dejes que el agua te separe de él, mientras estás en la montaña. Al bajar el agua, ¡puedes descender gradualmente!’”.—Satapatha-Brahmana. (Compárese con Génesis 6:9–8:22.)
[Recuadro/Fotografías de las páginas 100 y 101]
El sikhismo: una religión de reforma
El sikhismo, simbolizado por tres espadas y un círculo, es la religión de más de 17.000.000 de personas. La mayoría vive en el Punjab. El Templo Dorado sikh, erigido en medio de un lago artificial, está en Amritsar, la ciudad santa de los sikhs. Es fácil reconocer a los hombres de la religión sikh por sus turbantes azules, blancos o negros, usados como parte esencial de su práctica religiosa, tal como lo es el dejarse el pelo largo.
La palabra hindi sikh significa “discípulo”. Los sikhs son discípulos de su fundador, el gurú Nanak, y seguidores de las enseñanzas de los diez gurús (Nanak y nueve sucesores) cuyos escritos están en el libro sagrado de los sikhs, el Gurú Granth Sahib. Esta religión empezó a principios del siglo XVI cuando el gurú Nanak quiso tomar lo mejor del hinduismo y del islam para formar una religión unida.
La misión de Nanak se puede declarar en una sola oración: “Tal como hay un solo Dios, y Él es nuestro Padre; por lo tanto, todos tenemos que ser hermanos”. Como los musulmanes, los sikhs creen en un solo Dios y prohíben el uso de ídolos. (Salmo 115:4-9; Mateo 23:8, 9.) Siguen la tradición hindú de creer en un alma inmortal, la reencarnación y el karma. El lugar de adoración de los sikhs se llama un gurdwara. (Compárese con Salmo 103:12, 13; Hechos 24:15.)
Uno de los grandes mandamientos del gurú Nanak fue: “Siempre recuerda a Dios; repite Su nombre”. Se llama a Dios el “Verdadero”, pero no se le da ningún nombre. (Salmo 83:16-18.) Otro mandamiento fue: “Comparte con los menos afortunados lo que ganes”. En conformidad con esto, en todo templo sikh hay una langar, o cocina para comidas gratis, y toda clase de personas pueden comer allí. Hasta hay habitaciones gratis donde los viajantes pueden pasar la noche. (Santiago 2:14-17.)
El último gurú, Gobind Singh (1666-1708), estableció una hermandad de sikhs llamada la Khalsa, y estos siguen lo que se conoce como las cinco kas, que son: kesh, pelo sin cortar, que simboliza espiritualidad; kangha, una peineta en el pelo, que simboliza orden y disciplina; kirpan, una espada, que significa dignidad, valor y abnegación; kara, un brazalete de acero, que simboliza unidad con Dios; kachh, pantalones cortos como ropa interior, lo que da a entender modestia y es símbolo de restricción moral. (Véase The Encyclopedia of World Faiths, página 269.)
[Fotografías]
El Templo Dorado de los sikhs, Amritsar, Punjab, India
En una exhibición ceremonial un sacerdote sikh relata la historia de las armas sagradas
[Ilustraciones]
El turbante azul significa una mente tan amplia como el cielo, sin lugar para el prejuicio
El turbante blanco significa una persona piadosa que lleva una vida ejemplar
El turbante negro hace recordar que los británicos persiguieron a los sikhs en 1919
Los demás colores son asunto de gusto
[Recuadro/Fotografía de la página 104]
El jainismo: abnegación y no violencia
Esta religión, con su símbolo antiguo de la esvástica india, fue fundada en el siglo VI a.E.C. por el acaudalado príncipe indio Nataputta Vardhamāna, mejor conocido como Vardhamana Mahāvīra (un título que significa “Gran Hombre” o “Gran Héroe”). Emprendió una vida de abnegación y ascetismo. Salió desnudo en busca de conocimiento “por las aldeas y los valles de la India central para librarse del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento” (Man’s Religions [Las religiones del hombre], por John B. Noss). Creía que la salvación del alma podía lograrse solo mediante abnegación y autodisciplina extremadas y una aplicación rígida de ahimsa, la no violencia para con toda criatura. Practicó el ahimsa hasta el extremo de llevar consigo una escoba suave con la cual podía barrer ligeramente cualesquiera insectos que estuvieran en su paso. Se suponía que su respeto a la vida protegiera también la pureza e integridad de su propia alma.
Sus seguidores de hoy, en un esfuerzo por mejorar su karma, llevan una vida similar de abnegación y respeto a toda otra criatura. De nuevo vemos el efecto profundo que tiene en la vida de la gente el creer en la inmortalidad del alma humana.
Hoy hay menos de cuatro millones de creyentes de esta fe, y la mayoría está en las zonas de Bombay y Gujarat, en la India.
[Fotografía]
Un jaina adorando a los pies de la imagen de 17 metros (57 pies) de altura del santo Gomateswara, en Karnataka, India
[Recuadro/Fotografías de las páginas 106 y 107]
Guía sencilla a términos hindúes
ahimsa (sánscrito: ahinsa): no violencia; no causar daño ni matar. Base para el vegetarianismo hindú y su respeto a los animales
ashram: un santuario o lugar donde enseña un gurú (guía espiritual)
atman: espíritu; asociado con lo que no muere. Por lo general mal traducido como alma. (Véase jiva.)
avatar: una manifestación o una encarnación de una deidad hindú
bhakti: devoción a una deidad que lleva a la salvación
bindi: una mancha roja que llevan en la frente las mujeres casadas
brahmán: el nivel sacerdotal y más elevado del sistema de castas; Brahmán es también la Realidad Última. (Véase la página 116.)
dharma: la ley final de todas las cosas; lo que determina si los actos son correctos o incorrectos
ghat: escalera o plataforma al lado de un río
gurú: maestro o guía espiritual
harijan: miembro de la casta de los intocables; significa “gente de Dios”, nombre compasivo que les dio Mahatma Gandhi
japa: adoración de Dios por repetición de uno de sus nombres; para llevar la cuenta se usa un mala, o rosario de 108 cuentas
jiva (o pran, prani): el alma o ser personal
karma: el principio de que toda acción tiene sus consecuencias deseables o indeseables en la siguiente vida del alma transmigrada
ksatriya: la clase profesional, gobernante y guerrera, y el segundo nivel del sistema de castas
mahant: santo o maestro
mahatma: santo hindú, de maha, alto o grande, y atman, espíritu
mantra: una fórmula sagrada que supuestamente tiene poder mágico, usada cuando se inicia a alguien en una secta y repetida en oraciones y conjuros
maya: el mundo como ilusión
moksa, o mukti: liberación del ciclo de renacimientos; el fin del viaje del alma. También conocido como nirvana, la unión del individuo con la Entidad Suprema, Brahmán
OM, AUM: una palabra-símbolo que representa a Brahmán y se usa para meditar; sonido considerado como la vibración mística; usado como mantra sagrada
paramatman: el Espíritu-Mundo, el atman universal, o Brahmán
puja: adoración
sadhu: un santo; un asceta o yogui
Sakti: el poder femenino o la esposa de un dios, especialmente la consorte de Siva
samsara: transmigración de un alma eterna e imperecedera
sraddha: ritos importantes que se efectúan para honrar a los antepasados y ayudar a las almas de los difuntos a alcanzar moksa
sudra: obrero; la más baja de las cuatro castas principales
swami: maestro o nivel superior de guía espiritual
tilak: una marca en la frente que simboliza que se retiene la memoria del Señor en todas sus actividades
Trimurti: tríada hindú de Brahma, Visnú y Siva
Upanisads: poemas sagrados primitivos del hinduismo. También conocidos como Vedanta, el fin de los Vedas
vaisia: clase de mercaderes y agricultores; el tercer grupo en el sistema de castas
Vedas: los poemas sagrados más antiguos del hinduismo
yoga: de la raíz yuj, que significa unir o enyugar; implica la unión del individuo con el ser divino universal. Popularmente se conoce como la disciplina de meditación que envuelve cierta postura y control de la respiración. El hinduismo reconoce por lo menos cuatro yogas o caminos principales. (Véase la página 110.)
[Fotografías]
Desde la izquierda: mahant hindú; sadhu, de pie en meditación; gurú de Nepal
[Recuadro/Fotografía de la página 113]
Mahatma Gandhi y el sistema de castas
“La no violencia es el primer artículo de mi fe. También es el último artículo de mi credo.”—Mahatma Gandhi, 23 de marzo de 1922.
Mahatma Gandhi, famoso como líder que abogaba por la no violencia mientras ayudaba a la India a alcanzar su independencia de Gran Bretaña —una independencia que se otorgó en 1947—, también efectuó una campaña para mejorar la situación de millones de sus compañeros hindúes. Como lo explica el profesor indio M. P. Rege: “Proclamó el ahimsa (no violencia) como el valor moral fundamental, que interpretaba como interés en la dignidad y el bienestar de toda persona. Negaba la autoridad de las escrituras hindúes cuando su enseñanza era contraria al ahimsa, luchó valerosamente por eliminar la intocabilidad y el sistema jerárquico de castas, y promovió la igualdad de las mujeres en toda esfera de la vida”.
¿Cómo veía Gandhi la situación de los intocables? En una carta fechada 2 de mayo de 1933 a Jawaharlal Nehru, escribió: “El movimiento de los harijans es demasiado grande para tan solo esfuerzo intelectual. En el mundo no hay nada peor. Y sin embargo no puedo abandonar la religión, y por lo tanto el hinduismo. La vida me sería una carga si no tuviera el hinduismo. Amo el cristianismo, el islam y muchas otras fes mediante el hinduismo. [...] Pero a la vez no puedo tolerarlo con la intocabilidad”.—The Essential Gandhi.
[Fotografía]
Mahatma Gandhi (1869-1948), respetado líder hindú y maestro de ahimsa
[Recuadro/Fotografías de las páginas 116 y 117]
El hinduismo.—Algunos dioses y diosas
Aditi: madre de los dioses; diosa del cielo; la Infinita
Agni: dios del fuego
Brahma: el Dios Creador, el principio de la creación en el universo. Uno de los dioses de la Trimurti (tríada)
Brahmán, o Brahm: la entidad Suprema que llena todo el universo, representada por el sonido OM o AUM. (Véase el símbolo arriba.) También se le llama Atman. Para algunos hindúes Brahmán es un Principio Divino o una Realidad Última impersonal
Buda: Gautama, fundador del budismo; los hindúes lo ven como una encarnación (avatar) de Visnú
Durga: esposa o sakti de Siva e identificada con Kali
Ganesa (Ganesha): el hijo-dios (con cabeza de elefante) de Siva, llamado Señor de los Obstáculos, dios de la buena fortuna. También se le llama Ganapati y Gajanana
Ganga: diosa, una de las esposas de Siva y la personificación del río Ganges
Hanumán: dios mono y devoto seguidor de Rama
Himalaya: morada de la nieve, padre de Parvati
Kali: consorte (sakti) negra de Siva y diosa sanguinaria de la destrucción. Por lo general se la pinta con una gran lengua roja colgándole de la boca
Krisna (Krishna): la alegre octava encarnación de Visnú y la deidad del Bhagavad Gita. Sus amantes eran las gopis o vaqueras
Laksmi: diosa de la belleza y la buena fortuna; consorte de Visnú
Manasa: diosa de las culebras
Manú: antepasado de la raza humana; salvado de la destrucción diluviana por un gran pez
Mitra: dios de la luz. Conocido como Mithras a los romanos
Nandi: el toro, vehículo o modo de transportación de Siva
Nataraja: Siva en postura de bailar con un anillo de llamas alrededor
Parvati o Uma: diosa consorte de Siva. También toma la forma de la diosa Durga o Kali
Prajapati: Creador del universo, Señor de las Criaturas, padre de dioses, demonios y las demás criaturas. Posteriormente conocido como Brahma
Purusa: el hombre cósmico. Las cuatro castas principales fueron hechas de su cuerpo
Radha: consorte de Krisna
Rama, Ramachandra: la séptima encarnación del dios Visnú. La narración épica Ramayana relata la historia de Rama y su esposa Sita
Sarasuati: diosa del conocimiento y consorte de Brahma el Creador
Sasti (Shashti): diosa que protege a las mujeres y los niños en el alumbramiento
Siva: dios de la fecundidad, la muerte y la destrucción; miembro de la Trimurti. Simbolizado por el tridente y el falo
Soma: dios y droga; el elixir de la vida
Visnú: dios conservador de la vida; tercer miembro de la Trimurti
(Información basada en una lista de Mythology—An Illustrated Encyclopedia)
[Fotografías]
Desde la izquierda superior, en el sentido de las agujas del reloj: Nataraja (Siva bailando); Sarasuati; Krisna; Durga (Kali)
[Mapa/Fotografías de la página 123]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
El Ganges fluye por más de 2.400 kilómetros (1.500 millas) desde el Himalaya hasta Calcuta y su delta en Bangladesh
INDIA
Calcuta
Río Ganges
[Fotografías]
Ganga Ma, sobre la cabeza de Siva, desciende por el pelo del dios
Hindúes devotos en un ghat, bañándose en el Ganges en Varanasi, o Benarés
[Fotografía de la página 96]
Ganesa (hijo de Siva y Parvati), un dios con cabeza de elefante, es el dios hindú de la buena fortuna
[Fotografías de la página 99]
Lingams (símbolos fálicos) venerados por los hindúes. Siva (dios de la fecundidad) está dentro de un lingam, y tiene cuatro cabezas alrededor de otro
[Fotografía de la página 108]
Monjas jainas que llevan el mukha-vastrika, o cobertura para la boca, que impide que los insectos entren y mueran
[Fotografía de la página 115]
Adoración de culebras, practicada principalmente en Bengala. Manasa es la diosa de las culebras
[Fotografía de la página 118]
Visnú, con su esposa Laksmi, sobre la serpiente enrollada Ananta con el Brahma de cuatro cabezas sobre una flor de loto que crece del ombligo de Visnú
Capítulo 5 El hinduismo... en busca de liberación
La enseñanza hindú sobre el infierno
44 Una estancia del Bhagavad Gita dice:
“Cuando se destruyen las leyes de la familia, Janardana, entonces ciertamente comienza para los hombres el morar en el infierno”. (I.44, Harvard Oriental Series, tomo 38, 1952.)
Un comentario dice: “Los que son muy pecaminosos en su vida terrestre tienen que experimentar diferentes clases de castigo en planetas infernales”. Sin embargo, este infierno difiere algo del tormento eterno en el fuego infernal de la cristiandad: “Este castigo [...] no es eterno”. Entonces, ¿qué es, exactamente, el infierno hindú?
45 Lo siguiente describe el destino de un pecador, tomado del Markandeya Purana:
“Entonces los emisarios de Yama [dios de los muertos] lo atan rápidamente con terribles lazos y lo arrastran hacia el sur, mientras él tiembla por el azote de la vara. Entonces lo arrastran los emisarios de Yama, mientras da terribles gritos de dolor al pasar sobre terreno al que hacen escabroso [la planta] kusa, espinos, hormigueros, alfileres y piedras, que arde en llamas en algunos lugares, que está lleno de hoyos, que arde con el calor y los rayos del Sol. La persona pecaminosa, arrastrada por los terribles emisarios y comida por centenares de chacales, va a la casa de Yama a través de un paso espantoso. [...]
”Cuando se le quema el cuerpo experimenta una gran sensación de quema; y cuando le golpean o cortan el cuerpo siente gran dolor.
”La criatura cuyo cuerpo es destruido así, aunque entra en otro cuerpo, sufre dolor eterno por sus propias malas acciones. [...]
”Entonces, para lavarle los pecados se le lleva a otro infierno de ese tipo. Después de haber pasado por todos los infiernos el pecador pasa a una vida bestial. Entonces, pasando por la vida de gusanos, insectos y moscas, bestias rapaces, mosquitos, elefantes, árboles, caballos, vacas y por diversas vidas pecaminosas y miserables, llega a la raza de los hombres y nace como jorobado o persona fea o enano o un chandala pukkasa”.
46 Compare eso con lo que la Biblia dice sobre los muertos:
“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas”. (Eclesiastés 9:5, 6, 10.)
47 Por supuesto, si como dice la Biblia el hombre no tiene un alma, sino que es un alma, entonces no hay existencia consciente después de la muerte. No hay felicidad ni hay sufrimiento. Todas las complicaciones ilógicas del “más allá” desaparecen.
Rival para el hinduismo
48 Este repaso necesariamente breve del hinduismo ha mostrado que es una religión de politeísmo basada en monoteísmo: la creencia en Brahmán el Ser Supremo (o fuente o esencia suprema), simbolizado por la sílaba OM o AUM, y con muchas facetas o manifestaciones. También es una religión que enseña tolerancia y anima a mostrar bondad a los animales.
49 Por otra parte, algunos elementos de la enseñanza hindú, tales como el de karma y las injusticias del sistema de castas, junto con la idolatría y los conflictos que se ven en los mitos, han hecho que personas pensadoras cuestionen la validez de esa fe. Una persona que dudó de ella se presentó en el nordeste de la India cerca del año 560 a.E.C. Fue Siddharta Gautama. Él estableció una nueva fe que no prosperó en la India, pero floreció en otros lugares, como lo explicará el capítulo siguiente. Esa nueva fe fue el budismo.
44 Una estancia del Bhagavad Gita dice:
“Cuando se destruyen las leyes de la familia, Janardana, entonces ciertamente comienza para los hombres el morar en el infierno”. (I.44, Harvard Oriental Series, tomo 38, 1952.)
Un comentario dice: “Los que son muy pecaminosos en su vida terrestre tienen que experimentar diferentes clases de castigo en planetas infernales”. Sin embargo, este infierno difiere algo del tormento eterno en el fuego infernal de la cristiandad: “Este castigo [...] no es eterno”. Entonces, ¿qué es, exactamente, el infierno hindú?
45 Lo siguiente describe el destino de un pecador, tomado del Markandeya Purana:
“Entonces los emisarios de Yama [dios de los muertos] lo atan rápidamente con terribles lazos y lo arrastran hacia el sur, mientras él tiembla por el azote de la vara. Entonces lo arrastran los emisarios de Yama, mientras da terribles gritos de dolor al pasar sobre terreno al que hacen escabroso [la planta] kusa, espinos, hormigueros, alfileres y piedras, que arde en llamas en algunos lugares, que está lleno de hoyos, que arde con el calor y los rayos del Sol. La persona pecaminosa, arrastrada por los terribles emisarios y comida por centenares de chacales, va a la casa de Yama a través de un paso espantoso. [...]
”Cuando se le quema el cuerpo experimenta una gran sensación de quema; y cuando le golpean o cortan el cuerpo siente gran dolor.
”La criatura cuyo cuerpo es destruido así, aunque entra en otro cuerpo, sufre dolor eterno por sus propias malas acciones. [...]
”Entonces, para lavarle los pecados se le lleva a otro infierno de ese tipo. Después de haber pasado por todos los infiernos el pecador pasa a una vida bestial. Entonces, pasando por la vida de gusanos, insectos y moscas, bestias rapaces, mosquitos, elefantes, árboles, caballos, vacas y por diversas vidas pecaminosas y miserables, llega a la raza de los hombres y nace como jorobado o persona fea o enano o un chandala pukkasa”.
46 Compare eso con lo que la Biblia dice sobre los muertos:
“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas”. (Eclesiastés 9:5, 6, 10.)
47 Por supuesto, si como dice la Biblia el hombre no tiene un alma, sino que es un alma, entonces no hay existencia consciente después de la muerte. No hay felicidad ni hay sufrimiento. Todas las complicaciones ilógicas del “más allá” desaparecen.
Rival para el hinduismo
48 Este repaso necesariamente breve del hinduismo ha mostrado que es una religión de politeísmo basada en monoteísmo: la creencia en Brahmán el Ser Supremo (o fuente o esencia suprema), simbolizado por la sílaba OM o AUM, y con muchas facetas o manifestaciones. También es una religión que enseña tolerancia y anima a mostrar bondad a los animales.
49 Por otra parte, algunos elementos de la enseñanza hindú, tales como el de karma y las injusticias del sistema de castas, junto con la idolatría y los conflictos que se ven en los mitos, han hecho que personas pensadoras cuestionen la validez de esa fe. Una persona que dudó de ella se presentó en el nordeste de la India cerca del año 560 a.E.C. Fue Siddharta Gautama. Él estableció una nueva fe que no prosperó en la India, pero floreció en otros lugares, como lo explicará el capítulo siguiente. Esa nueva fe fue el budismo.
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