Enseñanzas y conducta... ahimsa y varna
15 En el hinduismo, como en otras religiones, hay ciertos conceptos básicos que influyen en el pensamiento y la conducta diarios. Un concepto sobresaliente es el de ahimsa (sánscrito: ahinsa), o no violencia, por el cual fue tan famoso Mohandas Gandhi (1869-1948), conocido como el Mahatma. (Véase la página 113.) Según esta filosofía, no se supone que los hindúes maten a otras criaturas ni sean violentos con ellas, por lo cual veneran a algunos animales, como las vacas, las culebras y los monos. Los exponentes más estrictos de esta enseñanza de ahimsa y respeto a la vida son los seguidores del jainismo (fundado en el siglo VI a.E.C.), quienes andan descalzos y hasta llevan una máscara para no tragarse accidentalmente ningún insecto. (Véanse la página 104 y la fotografía de la página 108.) Por contraste, a los sikhs (sijs) se les conoce por su tradición guerrera, y el apellido Singh, común entre ellos, significa león. (Véanse las páginas 100, 101.)
16 Un aspecto universalmente conocido del hinduismo es el varna o sistema de castas, que divide rigurosamente a la sociedad en clases. (Véase la página 113.) No puede evitarse el notar que la sociedad hindú todavía está dividida en categorías por este sistema, aunque los budistas y los jainas lo rechazan. Sin embargo, tal como en los Estados Unidos y en otros lugares la discriminación racial persiste, del mismo modo el sistema de castas está profundamente grabado en la mente india. Desde cierto punto de vista es una forma de consciencia de clase que tiene su paralelo todavía, a grado menor, en la sociedad británica y en otros países. (Santiago 2:1-9.) Así, pues, en la India uno nace dentro de un rígido sistema de castas, y casi no hay manera de salir de él. Además, el hindú de término medio no busca una salida. Para él esto está predeterminado, es algo de lo cual no puede escapar en la vida, el resultado de lo que hizo en una existencia anterior, o karma. Pero ¿de dónde vino este sistema de castas? De nuevo tenemos que investigar la mitología hindú.
17 Según la mitología hindú, originalmente había cuatro castas principales basadas en las partes del cuerpo de Purusa, la figura paternal en los orígenes de la humanidad. Los himnos del Rigveda declaran:
“Cuando dividieron a Purusa, ¿cuántas porciones se hicieron?
¿Qué nombre dan a su boca, a sus brazos? ¿Qué nombre dan a sus muslos y pies?
El brahmán [la casta superior] era su boca; de sus dos brazos fue hecho el rajanya.
Sus muslos llegaron a ser el vaisia; de sus pies fue producido el sudra” (The Bible of the World [La Biblia del mundo]).
18 Según esto, se supone que los brahmanes sacerdotales —la casta superior— se originaron de la boca de Purusa, su parte más elevada. La clase gobernante o guerrera (chatria o rajanya) vino de sus brazos. La clase de los mercaderes y agricultores, llamados vaisias, vino de sus muslos. Una casta inferior, los sudras —la clase de los trabajadores—, provino de la parte inferior del cuerpo, los pies.
19 A través de los siglos llegaron a existir castas más inferiores aún, los parias y los intocables, o como los llamó más bondadosamente Mahatma Gandhi, los harijans, o “personas que pertenecen al dios Visnú”. Aunque la intocabilidad ha sido ilegal en la India desde 1948, todavía los intocables llevan una vida muy difícil.
20 Con el tiempo las castas se multiplicaron en torno a casi toda profesión y artesanía de la sociedad India. Este antiguo sistema de castas, que mantiene a cada persona en su propio nivel social, es en realidad también racial, e “incluye tipos raciales distintivos que varían desde lo que se conoce como el tipo ario [pálido] hasta los tipos predravidianos [de piel más oscura]”. Varna, o casta, significa: “color”. “Las primeras tres castas eran arias, la gente de piel más clara; la cuarta casta, que abarcaba a los aborígenes de piel oscura, era la de los no arios” (Myths and Legends Series—India [Serie de mitos y leyendas.—La India], por Donald A. Mackenzie). Es una realidad de la vida en la India que el sistema de castas, fortalecido por la enseñanza religiosa del karma, mantiene encerrados en pobreza e injusticia perpetuas a millones de personas.
El frustráneo ciclo de la existencia
21 Otra creencia fundamental que afecta la ética y la conducta hindúes, y una de las creencias más importantes del hinduismo, es la enseñanza del karma. Este es el principio de que toda acción tiene sus consecuencias, deseables o indeseables; determina cada existencia del alma que transmigra o reencarna. Como lo explica el Garuda Purana:
“El hombre se crea su propio destino, y hasta en su vida fetal le afecta la dinámica de las obras de su existencia anterior. Sea que se halle limitado en la firmeza de una montaña o esté flotando en el seno de un mar, sea que se halle seguro en la falda de su madre o se le alce sobre la cabeza de ella, el hombre no puede huir de los efectos de sus propios actos anteriores. [...] Lo que haya de acontecerle a un hombre en cualquier edad o tiempo particular de seguro lo alcanzará entonces y en esa fecha”.
El Garuda Purana continúa así:
“El conocimiento que haya adquirido el hombre en su nacimiento anterior, la riqueza que haya dado por caridad en su existencia anterior y las obras que haya hecho en una encarnación previa preceden a su alma en su viaje”.
22 ¿De qué depende esta creencia? El alma inmortal es esencial para la enseñanza del karma, y el karma es lo que hace que el punto de vista hindú del alma difiera del de la cristiandad. El hindú cree que cada alma personal, jiva o pran, pasa por muchas reencarnaciones y quizás por el “infierno”. Tiene que esforzarse por unirse con la “Realidad Suprema”, también llamada Brahmán, o Brahm (que no debe confundirse con el dios hindú Brahma). Por otra parte, las doctrinas de la cristiandad ponen ante el alma las opciones del cielo, el infierno, el purgatorio o el limbo, dependiendo de la religión a que pertenezca el individuo. (Eclesiastés 9:5, 6, 10; Salmo 146:4.)
23 Una consecuencia de la enseñanza del karma es que los hindúes tienden a ser fatalistas. Creen que la situación y condición actual de uno es el resultado de una existencia anterior, y por lo tanto merecida, sea buena o sea mala. El hindú puede tratar de comportarse mejor para que la próxima existencia le sea más llevadera. Por eso, puede aceptar más fácilmente que un occidental su situación en la vida. Para el hindú esta es el resultado de la ley de causa y efecto con relación a su existencia previa. Es el principio de que uno cosecha lo que ha sembrado en una supuesta existencia anterior. Claro, toda esta manera de pensar se funda en la suposición de que el hombre tiene un alma inmortal que pasa a otra existencia, sea como humano, animal o vegetal.
24 Entonces, ¿qué objetivo final tiene la fe hindú? Lograr moksa, que significa liberación de la rueda de renacimientos y diferentes existencias. Por lo tanto, es escape de la existencia corporal, no por el cuerpo, sino por el “alma”. “Puesto que moksa, o librarse uno de la larga serie de encarnaciones, es la meta de todo hindú, en realidad el suceso de más importancia de su vida es la muerte”, declara un comentador. Moksa puede lograrse si se siguen diferentes margas, o caminos. (Véase la página 110.) Ah, ¡cuánto depende esta enseñanza religiosa del antiguo concepto babilónico de la inmortalidad del alma!
25 Sin embargo, la Biblia muestra que este desprecio y rechazo de la vida material está en oposición directa al propósito original de Jehová Dios para la humanidad. Cuando él creó a la primera pareja humana los asignó a una existencia feliz y gozosa en la Tierra. La Biblia nos dice:
“Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: ‘Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra’. [...] Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno”. (Génesis 1:27-31.)
La Biblia profetiza acerca de una cercana era de paz y justicia para la Tierra, una era en que cada familia tendrá su propia morada apreciada, y la humanidad disfrutará de vida y salud perfectas para siempre. (Isaías 65:17-25; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:1-4.)
26 La siguiente pregunta que habrá que contestar es: ¿A qué dioses tiene que agradar el hindú para lograr un karma provechoso?
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