El panteón hindú
27 Aunque el hinduismo puede decir que tiene millones de dioses, en la realidad hay ciertos dioses favoritos que se han destacado entre las varias sectas del hinduismo. Tres de los dioses más prominentes componen lo que los hindúes llaman Trimurti, una trinidad o tríada de dioses. (Para información sobre otros dioses hindúes, véanse las páginas 116, 117.)
28 La tríada consiste en Brahma el Creador, Visnú el Preservador y Siva el Destructor, y cada uno tiene por lo menos una esposa o consorte. Brahma está casado con Sarasuati, la diosa del conocimiento. La esposa de Visnú es Laksmi, mientras que la primera esposa de Siva fue Sati, quien cometió suicidio. Fue la primera mujer que entró en el fuego del sacrificio (la primera suttee). En observancia de su ejemplo mitológico, a través de los siglos miles de viudas hindúes se han sacrificado sobre la pira funeral de su esposo, aunque esta práctica es ilegal ahora. Siva tiene también otra esposa conocida por varios nombres y títulos. En su forma benigna es Parvati y Uma, así como Gauri, la Dorada. Como Durga o Kali, es una diosa que infunde terror.
29 Brahma, aunque es una figura central en la mitología hindú, no ocupa un lugar de importancia en la adoración del hindú de término medio. De hecho, hay muy pocos templos dedicados a él, aunque se le llama Brahma el Creador. Sin embargo, la mitología hindú atribuye la asignación de crear el universo material a un ser —o fuente o esencia— supremo: Brahmán, o Brahm, identificado con la sílaba sagrada OM o AUM. A los tres miembros de la tríada se les considera parte de ese “Ser”, y a todos los demás dioses se les ve como diferentes manifestaciones. Prescindiendo del dios a quien se adore como supremo, se cree que esa deidad lo abraza todo. Por eso, aunque los hindúes veneran abiertamente a millones de dioses, la mayoría reconoce a un solo Dios verdadero que puede tomar muchas formas: masculinas, femeninas o hasta animales. Por lo tanto, los eruditos hindúes se aseguran de señalar que el hinduismo es en realidad monoteísta, no politeísta. Sin embargo, el pensamiento védico posterior rechaza el concepto de un ser supremo y lo reemplaza por un principio divino o realidad divina impersonal.
30 Visnú, benevolente deidad solar y cósmica, es el centro de la adoración de los seguidores del vaisnavismo (visnuvismo). Él aparece bajo diez avatares (encarnaciones), entre ellos Rama, Krisna y el Buda. Otro avatar es Visnú Narayana, “representado en forma humana dormido sobre la serpiente enrollada Sesa o Ananta, flotando sobre las aguas cósmicas con su esposa, la diosa Laksmi, que está sentada a sus pies mientras el dios Brahma sale de una flor de loto que crece del ombligo de Visnú” (The Encyclopedia of World Faiths).
31 Siva, también llamado comúnmente Mahesha (Señor Supremo) y Mahadeva (Gran Dios), es el segundo entre los grandes dioses del hinduismo, y se da a su adoración el nombre de saivismo. Se le describe como “el gran asceta, el yoga maestro que se sienta meditabundo en las faldas del Himalaya, con el cuerpo tiznado de cenizas y la cabeza cubierta de pelo enmarañado”. También se le conoce “por su erotismo, como el que trae la fecundidad y el señor supremo de la creación, Mahadeva” (The Encyclopedia of World Faiths). A Siva se le da adoración mediante el lingam, o representación fálica. (Véanse las fotos de la página 99.)
32 Como sucede en muchas otras religiones de alcance mundial, el hinduismo tiene su diosa suprema, que puede ser o atractiva u horrible. En su forma más agradable se la conoce como Parvati y Uma. Despliega su carácter aterrador como Durga o Kali, una diosa sanguinaria que se deleita en los sacrificios sangrientos. Como la Diosa Madre, Kali Ma (La Tierra-Madre Negra), es la deidad principal de la secta Sakti. Se la pinta desnuda hasta las caderas y con adornos de cadáveres, culebras y cráneos. En el pasado sus creyentes, conocidos como thugi —de donde proviene la palabra inglesa “thug”, que significa criminal—, le ofrecían víctimas humanas estranguladas.
El hinduismo y el río Ganges
33 No podemos hablar sobre los muchos dioses del hinduismo sin mencionar su río más sagrado: el Ganges. Gran parte de la mitología hindú tiene relación directa con el río Ganges, o Ganga Ma (Madre Ganga), como lo llaman los hindúes devotos. (Véase el mapa de la página 123.) Ellos recitan una oración que da 108 nombres diferentes al río. ¿Por qué reverencian tanto al Ganges hindúes sinceros? Por lo estrechamente relacionado que está con su supervivencia diaria y su mitología antigua. Creen que anteriormente existía en los cielos como la Vía Láctea. Entonces, ¿cómo se convirtió en río?
34 Con algunas variaciones, la mayoría de los hindúes lo explicarían así: El maharajá Sagara tenía 60.000 hijos a quienes mató el fuego de Kapila, una manifestación de Visnú. Sus almas estaban condenadas al infierno a menos que la diosa Ganga bajara del cielo a limpiarlos y los librara de la maldición. Bagīratha, un bisnieto de Sagara, intercedió ante Brahma para que permitiera que la sagrada Ganga viniera a la Tierra. Un relato continúa así: “Ganga contestó. ‘Soy un torrente tan poderoso que aplastaría los cimientos de la Tierra.’ Por eso, Bagīratha, después de cumplir penitencia por mil años, fue a ver al dios Siva, el mayor de todos los ascetas, y logró por persuasión que él se parara muy por encima de la tierra en medio de las rocas y el hielo del Himalaya. Siva tenía el pelo enmarañado, y él permitió que Ganga bajara tronando desde los cielos a su cabellera, que con su blandura amortiguó el golpe que amenazaría a la Tierra. Ganga entonces fue cayendo en chorrillos a la Tierra y bajó por las montañas y cruzó las llanuras y llevó agua, y por lo tanto vida, al terreno seco” (From the Ocean to the Sky [Del océano al cielo], por sir Edmund Hillary).
35 Los seguidores de Visnú tienen una versión diferente de cómo empezó el Ganges. Según un texto antiguo, el Vishnu Purana, su versión es esta:
“De esta región [la santa sede de Visnú] procede el río Ganges, que quita todos los pecados [...] Fluye de la uña del dedo gordo del pie izquierdo de Visnú”.
O como dicen los seguidores de Visnú en sánscrito: “Visnu-padabja-sambhuta”, que significa: “Nacido del pie parecido a loto de Visnú”.
36 Los hindúes creen que el Ganges tiene el poder de libertar, purificar, limpiar y sanar a los creyentes. El Vishnu Purana declara:
“Los santos, que se purifican al bañarse en las aguas de este río, y cuya mente está dedicada a Kesava [Visnú], obtienen liberación final. El río sagrado —cuando se oye de él, se le desea, se le ve, se le toca, o uno se baña en él o le canta himnos— día por día purifica a todo ser; y los que, aunque vivan a alguna distancia [...], exclaman ‘Ganga y Ganga’ reciben liberación de los pecados que hayan cometido durante las tres existencias anteriores”.
The Brahmandapurana declara:
“En cuanto a los que se bañan con devoción una vez en las corrientes puras del Ganga, sus tribus reciben protección contra centenares de miles de peligros. Se destruyen los males acumulados por generaciones. Con solo bañarse en el Ganga uno se purifica inmediatamente”.
37 La gente de la India acude al río para ejecutar puja, o adoración, mediante ofrecer flores, salmodiar y recibir de un sacerdote el tilak, la mancha de pasta roja o amarilla en la frente. Entonces entran en las aguas para bañarse. Muchos también beben el agua, aunque está muy contaminada con aguas residuales, sustancias químicas y cadáveres. Sin embargo, tan grande es la atracción espiritual del Ganges que la ambición de millones de habitantes de la India es bañarse por lo menos una vez en su ‘río sagrado’, contaminado o no.
38 Otros llevan los cadáveres de personas amadas para quemarlas en piras a orillas del río, y quizás también esparzan las cenizas sobre las aguas. Creen que esto garantiza felicidad eterna para el alma del difunto. Los que son demasiado pobres para pagar por una pira funeral, sencillamente empujan el cuerpo en su mortaja al río, donde lo atacan las aves que se alimentan de carroña o simplemente se descompone. Con esto llegamos a la pregunta: Además de lo que hemos considerado, ¿qué enseña el hinduismo sobre la vida después de la muerte?
El hinduismo y el alma
39 El Bhagavad Gita da esta contestación:
“Tal como el alma en el cuerpo pasa continuamente, en este cuerpo, de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de modo similar el alma pasa a otro cuerpo cuando sobreviene la muerte”. (Capítulo 2, estancia 13.)
40 Un comentario hindú sobre este texto dice: “Puesto que toda entidad viva es un alma individual, cada una va efectuando cambios en su cuerpo en todo momento, y se manifiesta a veces como un niño, a veces como un joven, a veces como un viejo... aunque allí está la misma alma espiritual y no experimenta ningún cambio. Esta alma individual al fin cambia al cuerpo mismo, al transmigrar de uno a otro, y puesto que de seguro tendrá otro cuerpo en el nacimiento siguiente —sea material o espiritual— Arjuna no tenía razón para lamentarse por la muerte”.
41 Note que el comentario declara que “toda entidad viva es un alma individual”. Pues bien, esa declaración concuerda con lo que la Biblia dice en Génesis 2:7:
“Y Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente”.
Pero hay que hacer una distinción importante: ¿Es el hombre un alma viviente con todas sus funciones y facultades, o tiene él un alma separada de sus funciones corporales? ¿Es el hombre un alma, o tiene un alma? La siguiente cita aclara el concepto hindú.
42 En el capítulo 2, estancia 17, del Bhagavad Gita dice:
“Lo que está difundido por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede destruir al alma imperecedera”.
Esta estancia se explica entonces así:
“Todo cuerpo, sin excepción, contiene un alma individual, y el síntoma de la presencia del alma se percibe como consciencia individual”.
Por lo tanto, aunque la Biblia declara que el hombre es un alma, la enseñanza hindú declara que tiene un alma. Y la gran diferencia que hay entre un concepto y el otro afecta profundamente las enseñanzas que son consecuencia de estos puntos de vista. (Levítico 24:17, 18.)
43 La enseñanza de la inmortalidad del alma se remonta al fin a la fuente estancada de conocimiento religioso de la Babilonia antigua. Lleva lógicamente a las consecuencias de ‘la vida después de la muerte’ que presentan las enseñanzas de muchas religiones: la reencarnación, el cielo, el infierno, el purgatorio, el limbo, y así por el estilo. Para el hindú el cielo y el infierno son lugares intermedios de espera antes de que el alma pase a su siguiente reencarnación. El concepto hindú del infierno es especialmente interesante.
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