[Comentario de la página 76]
Alguna magia parecía surtir efecto
[Recuadro de la página 85]
¿Es científica la astrología?
Según la astrología, el Sol, la Luna, las estrellas y los planetas pueden influir en lo que sucede aquí en la Tierra, y la configuración que presentan estos cuerpos celestes en el momento del nacimiento de uno desempeña un papel en su vida. Sin embargo, los descubrimientos científicos presentan a ese punto de vista estos formidables obstáculos:
▪ La obra de astrónomos como Copérnico, Galileo y Kepler ha demostrado claramente que la Tierra no es el centro del universo. También se sabe ahora que con frecuencia sucede que astros que parecen estar en una constelación no son realmente parte de ella. Algunos quizás estén en el espacio profundo, mientras que otros pudieran estar relativamente cerca. El resultado es que las propiedades zodiacales de las diversas constelaciones son pura imaginación.
▪ Los astrólogos primitivos no sabían nada acerca de los planetas Urano, Neptuno y Plutón, porque estos no fueron descubiertos sino hasta cuando se inventó el telescopio. Entonces, ¿cómo se trató con sus “influencias” en las tablas astrológicas trazadas siglos antes? Además, ¿por qué debería ser “buena” la “influencia” de un planeta y “mala” la de otro, cuando la ciencia sabe ahora que todos son básicamente acumulaciones de rocas o de gases inanimados en viaje por el espacio?
▪ La ciencia de la genética nos dice que la base de lo que es nuestra personalidad no se coloca en el nacimiento, sino en la concepción, cuando uno de los millones de espermatozoides del padre se une con un solo óvulo de la madre. Sin embargo, la astrología fija el horóscopo de uno por el momento en que uno nace. En términos astrológicos, esta diferencia de unos nueve meses debería dar a uno una estructura de personalidad completamente diferente.
▪ El tiempo del viaje del Sol entre las constelaciones como lo ve un observador en la Tierra hoy está atrasado por aproximadamente un mes de lo que era hace 2.000 años cuando se trazaron las tablas astrológicas. Por eso, la astrología clasificaría como Cáncer (persona muy sensible, dada a cambios emotivos, reservada) a la persona que naciera a fines de junio o principios de julio. En realidad, sin embargo, el Sol está en la constelación de Géminis en ese tiempo, lo que haría que la persona fuera comunicativa, ingeniosa, dada a la charla.
Queda claro que la astrología no tiene base racional ni científica.
[Ilustraciones de la página 71]
Espejos rotos, gatos negros y algunos números son base para algunas supersticiones. El signo chino para “cuatro” suena como “muerte” en chino y japonés
[Fotografías de la página 74]
A la izquierda, la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, donde católicos oran por curaciones milagrosas.
A la derecha, Stonehenge, en Inglaterra, donde, según algunos, los antiguos druidas adoraban al Sol
[Fotografía de la página 80]
Algunas personas consultan a chamanes y brujos
[Fotografías de las páginas 80 y 81]
Otras tienen sesiones espiritistas, tablas Ouija, bolas de cristal, naipes o cartas del taroco y adivinos
[Fotografías de la página 82]
En Oriente la adivinación mediante inscripciones en caparazones de tortuga y el símbolo yin-yang tiene una larga historia
[Ilustraciones de la página 87]
Muchos consultan los horóscopos porque creen que la posición del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas en el momento de su nacimiento afecta su vida
[Fotografías de la página 90]
Mediante sacudir un recipiente y sacar de él una varita de la suerte, el devoto obtiene un mensaje y una interpretación
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